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Gregorio Martínez Sierra

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Gregorio Martínez Sierra (Madrid; 6 de marzo de 1881 - íb.; 1 de octubre de 1947), escritor, dramaturgo y empresario teatral español del Modernismo.

Biografía

Desde que la esposa de Gregorio Martínez Sierra escribiera su Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración (México, 1953) suele considerarse a gran parte de la obra de Gregorio Martínez Sierra escrita en comandita o exclusivamente por su primera esposa, la escritora María Lejárraga, con la cual se casó en 1899 y la cual, a pesar de haberse separado de su marido cuando éste se relacionó con la primera actriz de su compañía Catalina Bárcena, siguió colaborando con él e incluso, una vez muerto, firmó con los apellidos del esposo María Martínez Sierra. María Lejárraga tuvo una relación creativa con su marido tan íntima e inextricable como la que existió entre los hermanos Quintero, y es casi imposible deslindar donde empieza Gregorio y donde acaba María. El caso es que a este complejo matrimonio, acaso de conveniencia (se sospecha que Gregorio Martínez Sierra era homosexual y María Lejárraga lesbiana) se deben varias de las más interesantes iniciativas culturales de la anteguerra civil española: la fundación de varias importantes revistas literarias de corta vida, entre las que destacaron especialmente Vida Moderna, Helios y Renacimiento, la traducción e introducción en España del teatro simbolista de Maurice Maeterlink, la creación de la Editorial Renacimiento, que entre 1908 y 1918 editó las obras de los mejores escritores españoles de la Edad de Plata en su colección Biblioteca Ranacimiento y, sobre todo, la creación de el Teatro del Arte, una iniciativa muy ambiciosa surgida del conocimiento directo de experiencias similares como el Théâtre d'Art de Paul Fort, el Théâtre de l'Oeuvre de Lugné Poe o el Teatro de Arte de Moscú, dirigido por Meyerhold y Konstantín Stanislavski.

Concienciado de la necesidad de hacer del teatro un arte total, el matrimonio convocó en torno a sí un granado equipo formado no sólo por dramaturgos, sino también por compositores como Manuel de Falla, Conrado del Campo, Joaquín Turina, Pablo Luna y Ángel Barrios; un excelente grupo de escenógrafos, entre los que había algunos que venían de la tradición posromántica, como Vilumara y Junyent, y otros de las Vanguardias, como Rafael de Penagos, José de Zamora y Santiago Ontañón, y, sobre todos ellos, la tríada formada por Manuel Fontanals, Sigfrido Burmann y Rafael Barradas y, por descontado, un famoso plantel de actrices y actores entre los que descollaba la ya citada Catalina Bárcena.

Con todos estos ingredientes el selecto programa ideado por los Martínez Sierra se inauguró el 22 de septiembre de 1916 con su comedia El reino de Dios, a la que siguieron obras clásicas de Shakespeare y Molière y modernas como Casa de muñecas de Henrik Ibsen o Pigmalión de George Bernard Shaw, además de obras de Luigi Pirandello, Barrie, Pagnol, Andreiev, Nicodemi o Molnar, o incluso de autores entonces noveles, como Federico García Lorca y su El maleficio de la mariposa o con escasa presencia en escena, cual Jacinto Grau, cuya pieza El hijo pródigo estrenaron. Con todo fue la pantomima el género privilegiado y más cuidado por esta empresa, y así en el Teatro Eslava, sede habitual de este proyecto dramático y del cual fue director durante muchos años, se estrenaron El sapo enamorado de Tomás Borrás en 1916 y la pantomima musical El corregidor y la molinera en 1917 basada en la obra de Pedro Antonio de Alarcón El sombrero de tres picos, con música de Falla. En 1925 la Exposición Internacional de las Artes decorativas de Francia concedió su Gran Premio a la edición que los Martínez Sierra hicieron del libro Un Teatro de Arte en España, verdadera joya bibliográfica en la que se recogían artículos de Eduardo Marquina, Rafael Cansinos Asséns, Tomás Borrás y Manuel Abril. En ese mismo año el Teatro Fémina de París dedicó su temporada española a la Compañía de los Martínez Sierra, que, unos meses después, haría temporada en el Teatro Forrest de Broadway.

Como otros escritores de su generación, los Martínez Sierra fueron tentados por Hollywood, donde se llevaron a la pantalla algunas producciones teatrales propias como Yo, tú y ella, dirigida por Reinhardt y basada en Mujer, y Canción de cuna, dirigida por Mitchel Leisen, ambas de 1933; otras adaptaciones fueron Primavera en Otoño, por el director Eugene Ford; Una viuda romántica, dirigida por Louis King y basada en Sueño de una noche de agosto; Julieta compra un hijo, escrita con Honorio Maura Gamazo, dirigida en 1935 de nuevo por Louis King. El director español Benito Perojo llevó al celuloide también en 1931 Mamá y Susana tiene un secreto, escrita esta última con Honorio Maura. A propósito de esta última, Felipe Cabrerizo Pérez, en su libro "La Atenas militarizada", nos cuenta cómo Maura nunca cobró por la adaptación (“Se planea una nueva cinta para Catalina [Bárcena] con «Julieta compra un hijo», de Honorio Maura y Martínez Sierra y cobrada sólo por Martínez Sierra, que sigue tan listillo como siempre”. Carta de Enrique Jardiel Poncela a su familia, fechada en Hollywood entre el 14 y el 25 de agosto de 1934. En Jardiel Poncela, Evangelina: Enrique Jardiel Poncela: mi padre. Biblioteca Nueva, Madrid, 1999, p. 106).

Como poeta y prosista Gregorio Martínez Sierra estuvo enclavado dentro del Modernismo; escribió en este género lírico El poema del trabajo (Madrid, 1898), una colección de poemas en prosa con un "Atrio" prologal de Jacinto Benavente); Diálogos fantásticos (Madrid, 1899, también poemas en prosa); Flores de escarcha (Madridi, Tip. de G. Luste, 1900) y La casa de la primavera (Madrid: Librería Pueyo, 1907). Como narrador se le deben a los Martínez Sierra las novelas Pascua florida (1900), Sol de la tarde (1904), La humilde verdad (1905) y Tú eres la paz (1906). Naturaleza ensayística y miscelánea tienen otros trabajos como Hamlet y el cuerpo de Sarah Bernhardt (1905), La tristeza del Quijote (1905), Teatro de ensueño (1905), Motivos (1905) y La feria de Neuilly (1907). Granada (Guía emocional) (1911) es un libro de viajes que testimonia la naturaleza gay de los Martínez Sierra. Como traductores trasvasaron al castellano, aparte de la obra de Maurice Maeterlink, muchas de William Shakespeare y la obra dramática de Santiago Rusiñol, entre otros. Gran parte de sus cuentos, poesías y artículos están todavía sin recoger y dispersos por las revistas en las que colaboró, cuales son Blanco y Negro, Nuevo Mundo, Por Esos Mundos, Hojas Selectas, etcétera.

Gregorio Martínez Sierra es considerado ante todo un moderno hombre de teatro, tanto más como director que como autor, y un renovador en la escenografía. Su obra dramática se distingue, dentro del tono benaventiano, por una cierta finura psicológica y una delicadeza poética que, a veces al mismo borde del sentimentalismo dulzón, nunca logra traspasarlo. La crítica ha señalado también una gran habilidad en la creación de personajes femeninos. Se consideran sus mejores obras el monólogo Sólo para mujeres (1913); Canción de cuna (1911), llevada al cine por Mitchel Leisen y José Luis Garci; La sombra del padre (1909); Primavera en otoño (1911), Mamá (1913) y El reino de Dios (1916), drama este último en el que, sin abandonar el modo psicológico y sentimental que caracteriza toda su obra, intenta dar significación social y revolucionaria al tema de la caridad cristiana.

Aparte, entre sus libretos para obras musicales, destacan: Las golondrinas, zarzuela (luego ópera) y La llama (ópera), ambas con música de José María Usandizaga; las óperas de Joaquín Turina Margot y Jardín de Oriente y los ballets de Manuel de Falla El amor brujo y El corregidor y la molinera.

Durante su estancia en Barcelona, fueron apoyados por Santiago Rusiñol, con quien colaboraron en diversas obras firmadas conjuntamente y estrenadas en catalán (algunas de las cuales, después, fueron traducidas o rehechas en castellano: así, Ocells de pas, drama de Martínez Sierra y Rusiñol, se convirtió en Saltimbanquis).

Bibliografía

  • César González-Ruano: Antología de poetas españoles contemporáneos (Barcelona, 1946).
  • María Martínez Sierra: Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración (México, 1953).
  • Ricardo Gullón: Relaciones amistosas y literarias entre Juan Ramón Jiménez y los Martínez Sierra (Puerto Rico, 1961).
  • Federico Carlos Sainz de Robles: "Raros y olvidados. Gregorio Martínez Sierra" (EL, 1970, nº 456).
  • R. Ferreres: Verlaine y los modernistas españoles (Madrid, 1975).
  • Rafael Cansinos-Asséns: La novela de un literato, 1 y 2(1882-1914) y (1914-1923) (Madrid, 1982 y 1985).
  • Javier Huerta, Emilio Peral, Héctor Urzaiz, Teatro español de la A a la Z. Madrid: Espasa-Calpe, 2005.
  • Daniel Eisenberg, "Una temprana guía gay: Granada (Guía emocional), de Gregorio Martínez Sierra (1911)" en VV. AA. Erotismo en las letras hispánicas. Aspectos, modos y fronteras, ed. Luce López-Baralt y
  • Márquez Villanueva, México: El Colegio de México, 1995, pp. 111-120.
  • Jardiel Poncela, Evangelina: Enrique Jardiel Poncela: mi padre. Biblioteca Nueva, Madrid, 1999, p. 106.
  • Felipe Cabrerizo Pérez: La Atenas militarizada. La industria cinematográfica en Gipuzkoa durante la Guerra Civil (1936-1939). Diputación de Gipuzkoa, 2007 (edición electrónica en: [1])

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