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Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (Santaella)

De Ateneo de Córdoba
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Vista parcial exterior
Puerta plateresca (norte)


La primera en dar la bienvenida a todo visitante que se acerca desde cualquier punto es la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción , templo renacentista de importantes dimensiones, fue declarada monumento histórico artístico de carácter nacional en 1979.

Según ciertas referencias, en su lugar ya existió una vieja mezquita musulmana de época califal, siglo X, que pasó a convertirse en templo cristiano. Destaca al exterior su torre, del gótico tardío, terminada en 1527 por Hernán Ruiz, campanario que se eleva en dos cuerpos cuadrados decrecientes con medios puntos entre pilastras, sosteniendo las del último frontones curvos que a su vez sirven de asiento a un bello capitel de perfiles cóncavos con decoración de placados. La estructura general del patio actual parece responder al patio de la antigua mezquita aunque reformado casi en su totalidad en estilo mudéjar antes del siglo XVI. La sala de oración tenía cuatro naves separadas por danzas de arcos al modo de la Catedral de Córdoba.

Por encima de ella se abre una bella portada plateresca que da al patio septentrional de la parroquia. Tiene medio punto flanqueado por columnas de fustes terciados y sobre ello nicho avenerado, todo recubierto de grutesco de gran finura aunque asimismo perviven motivos de tradición gótica.

Durante la segunda mitad del siglo XVI se llevó a cabo la empresa arquitectónica más importante de la parroquia, su grandiosa capilla mayor de cantería que entonces se formó adosada al límite oriental de la antigua mezquita. Se empezó en 1559 con proyecto del célebre Hernán Ruiz II, pero se prolongara hasta los primeros años del siglo XVII.

Este espléndido conjunto renacentista, uno de los mejores de la provincia, se corona con la gran cúpula casetonada que a partir de 1600 construye Juan de Ochoa. Si este interior es único no menos lo es su exterior, que deja ver un monumental volumen de sillería, que domina sobre toda la población y su campiña.

Una vez terminada esta empresa era mucha la cabecera para lo poco de las viejas naves de la mezquita musulmana. Así, se hacía preciso formar un nuevo cuerpo, se formó una gran nave abovedada de aristas y otras dos menores con cuarto de cañón, separándose a través de tres amplios arcos de medio punto por lado con sus respectivos pilares prismáticos de piedra.

Cuenta la iglesia de la Asunción de Santaella con retablo mayor acorde con la monumentalidad de su fábrica. Éste fue realizado por Juan de Espinosa. La iconografía del retablo de Santaella se completa con las pinturas de la Oración del Huerto y el Prendimiento. El hecho de que las maderas del retablo santaellense se pintaran imitando mármoles confirma la intención de asemejar su aspecto al cordobés.

En este mismo templo y adosado al muro que cierra el crucero por el lado de la epístola, se yergue el altar del Sagrario, cuya máquina es incluso más espectacular que la del que preside la iglesia. Se trata de una obra aparatosa en la que las proporciones se sacrificaron en aras de la monumentalidad y por otra parte, el deseo de ostentación trocó la madera en mármol pero sin renunciar a la profusa decoración de los retablos lignarios.

De la misma época (1749) y estilo que el altar del Sagrario , es el púlpito, de una pieza, en jaspe rojo con embutidos. Dos capillas merecen especial mención: la de Ánimas, con su soberbio artesonado mudéjar y la de La Inmaculada, al pie de la torre, de factura gótica.

Además de artísticas imágenes, atesora en su interior bellas muestras de orfebrería religiosa, pinturas de la escuela sevillana y ricas vestiduras talares.

Púlpito en jaspe

Fuente