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Torre de la Calahorra

De Ateneo de Córdoba
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Fortaleza de origen islámico concebida como puerta de protección ante la ciudad. En el lado sur del río y en un extremo del Puente Romano, se levanta esta torre.

Construída sobre una antigua torre de vigilancia, fue reformada por orden de Enrique II de Trastámara para defenderse de su hermano Pedro I. A las dos torres existentes, se le añade una tercera, uniéndose todas ellas por dos cilindros con la misma altura que aquellas. Fue durante un tiempo, cárcel de la ciudad de Córdoba.

Fue declarada monumento histórico artístico el 3 de junio de 1931. Más tarde fue cedida al Instituto para el Diálogo de las Culturas (Fundación Roger Garaudy) quien ha instalado un museo audiovisual. Este museo presenta una panorámica cultural del apogeo medieval de Córdoba, del siglo IX al siglo XIII, basado en la convivencia de las culturas cristiana, judía y musulmana.

Torre de la Calahorra en Paseos por Córdoba

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Recreación virtual de la Torre de la Calahorra
''Este castillo ha servido muchas veces para prisión de los nobles que cometían algunos crímenes. En él estuvieron presos algunos de los moriscos procedentes del reino de Granada.

A su extremo sur existe aún un hermoso castillo denominado la Calahorra o Carrahola, que de ambos modos le dicen, y que servía para la defensa de la entrada del puente. Labráronla los árabes y formaba dos torres unidas por un arco; debajo de éste tenía la puerta, donde, para ganarla, ya hemos dicho que San Fernando perdió muchos de sus valientes soldados. En dicha forma permaneció hasta 1369, en que, al pasar por Córdoba Enrique II, mandó reparar y ampliar esta fortaleza. Cerráronle el arco, ampliaron el edificio por la parte posterior, rodeándolo de muros, y fue preciso dar subida al puente, ampliándolo con una línea oblicua en la que formaron el último arco, que es de diferente construcción, viéndose por bajo dos, uno el nuevo y otro el que quedó interceptado contiguo al muro del castillo. Después ha debido tener algunas reparaciones que no vemos consignadas. En nuestros tiempos, 1837, se reparó un tanto, y se hizo un lugar por donde se pudiese extraer agua del rio.

En 1718 el jefe de escuadra don Baltazar de Guevara trajo de Sicilia 40 soldados prisioneros de las tropas piamontesas, entregándolos en El Puerto de Santa María a don Francisco Manríquez Arana, quien consultó al rey lo que había de hacer con ellos; contestaron que los internase, y los mandó a Córdoba, donde dispusieron acuartelarlos en la Calahorra, si bien no llegaron más que 35, que entregó una escolta de diez caballos al mando del teniente don Antonio Aquatil. Consultado a su vez por el corregidor don Juan de Vera Zúñiga y Fajardo lo que haría con aquellos desgraciados, contestole, de orden del rey, don Miguel Fernández Durán, que los socorriese y viese el modo de conformarlos a que se agregasen al ejército español, incorporándolos, en el caso de que consintieran, al regimiento de Simbourg, a la sazón en las costas de Andalucía. Consiguiose lo que se deseaba y los 35 soldados piamonteses fueron entregados en 23 de noviembre de dicho año al sargento Outoit, del regimiento de Guardias Valonas de infantería.

En 1779 y 1780 trajeron a Córdoba todos los prisioneros ingleses que llegaban a Cádiz y al Puerto, los cuales eran socorridos con ración y pre en la torre de la Calahorra y en la casa del conde del Portillo, calleja de Santa Inés, alquilada para este objeto. De las comunicaciones resultan unos 500 prisioneros, pero en las revistas del comisario, que originales hemos visto, no pasan de 248, lo cual puede consistir en que no se reuniesen todos a un tiempo, pues hay diferentes órdenes de entradas y salidas.

En 1781 se declaró en la cárcel una horrible epidemia de tabardillos, que puso en grave peligro la vida de todos los presos. En vista de esto, y considerando que estando aquélla en la Corredera podía propagarse a los vecinos, se habilitaron la Calahorra y una casa en el Campo de la Verdad, donde eran llevados los enfermos, dando lugar a un gasto de 13.780 reales, 30 maravedises, que se pagaron de los fondos de propios y arbitrios.

Desde 1808 a 1810 se utilizó también este castillo para prisioneros militares. En 1823 estuvieron presos en aquel sitio muchos de los liberales a quienes persiguieron y fatigaron los realistas. En 1835 estuvo acuartelado allí el provincial de Bujalance, y en muchas ocasiones lo han estado las partidas sueltas que pasaban por Córdoba. En 1836, cuando la venida de la facción de Gómez, se guarneció por nacionales; pero por una cuestión entre ellos mismos se retiraron al fuerte de que en otro lugar hablaremos.

Por último, una parte de este fuerte edificio ha sido destinado a la escuela de niñas del barrio del Campo de la Verdad, y lo demás está abandonado, deteriorándose, cuando podía dársele algún destino, como por ejemplo el de Museo Arqueológico de la provincia.

Esta fortaleza tenía varios cañones ocupando las troneras altas, y en prueba de ello diremos que en algunas de las relaciones hechas por testigos presenciales del tumulto de 1652 se dice que los alborotadores del barrio de San Lorenzo se llevaron a él los tiros que había en lo alto de la Calahorra.''
Teodomiro Ramírez de Arellano. Barrio del Espíritu Santo. 1873


Referencias

Enlaces Externos