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Un brindis por Cobos y Campos

De Ateneo de Córdoba
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Estos días, la antigua ermita de la Candelaria, en la calle de su nombre, recobró vida restaurada ya, para acoger un homenaje que Bodegas Campos ha querido dedicar al escritor y bodeguero José Cobos Jiménez, en uno de los anticipos de lo que espera ser el próximo año el primer centenario de Bodegas Campos. Ofició la bendición laica de la Ermita, Pablo García Baena, “custodio” de Bodegas Campos, como le calificó cariñosamente José Campos, y amigo de José Cobos por la cercanía de éste a Cántico.

Al matrimonio formado por Javier Campos e Isabel Martínez, propietarios del edificio de la antigua ermita de la Candelaria, hay que atribuirle la responsabilidad de su restauración, concretada con el acierto habitual del arquitecto Arturo Ramírez. Se recupera así un antiguo edificio de Córdoba al que la desamortización del siglo XIX había condenado a la ruina y olvido. Se trata de la iglesia del hospital de Nuestra Señora de la Candelaria, que aparece citada ya a principios del siglo XV, “donde habían de acogerse huérfanas y viudas honestas”. La ermita la fundó Aldonza Martín, viuda de Simón Pérez, y en su principio tuvo traza mudéjar mudéjar. El aspecto final es del siglo XVIII y responde al estilo barroco.

José Cobos Jiménez (Montilla, 1921 - Córdoba, 1990, conjugó su vocación de escritor con su labor de bodeguero. Fue cronista oficial de Montilla de 1950 a 1960 y académico numerario de la Real Academia de Córdoba. Ha sido uno de los escritores montillanos más elegantes; de prosa escueta y fluida, correcta y sonora, y de títulos acertados y hermosos. Escribió numerosos artículos y una veintena de libros, siempre llevando a Montilla en el corazón. En 1938 fundó y dirigió la revista montillana “Realidad”.

Con José Cobos, las bodegas fundadas por su padre en 1906, pusieron de moda en los años setenta una simpática cancioncilla publicitaria que ayudó a difundir los excelentes vinos Montilla-Moriles de nuestra tierra, al tiempo que a sentir orgullo por ésta. Cualquiera puede recordarla: “Vino y sentimiento, guitarra y poesía, son los cantares de esta patria mía. Y quien dice cantares dice Andalucía, y quien dice Montilla dice Cobos“. José Cobos y su hermano Francisco fueron, también, los creadores e impulsores del conocido restaurante “Las Camachas”, en Montilla.

García Baena, en el prólogo al libro póstumo de Pepe Cobos, “Montilla dorada en mosto”, afirma de él: “Luchó por sostener desde las páginas de su obra el linaje de los vinos cordobeses, la limpieza sacramental de sangre corriendo próvida y embriagante en los lagares. Nos habló de tinajas, de azarcones y cepas, de zarzas sin espinas en el miniado santoral, pero también de O’Neill, de Charles Peguy, de Faulkner. En la serenidad de su paisaje paladeó la poesía como un oloroso fragante y tuvo a la vez la agilidad de un cronista contemporáneo”.

Tuvo el homenaje la sencilla calidez de la amistad auténtica. De la amistad entre los Campos y los Cobos, entre otros encabezados ese día por Paco, hermano de José, y los hijos de éste, Manolo y Elena. Y de la amistad de todos los que nos dimos cita allí, sin más etiquetas, como Antonio Perea, Antonio Varo Baena, Fernando del Valle, José Rivas, Francisco Solano Márquez, Antonio Cuesta, Luis Hernández o Arturo Ramírez.

Tuvo el sencillo acto la vocación de no salir en los medios, sin duda un valor añadido. Pero para fastidiar a cuantos falsos homenajes se dan en Córdoba ante los focos y elogiar a cuantos verdaderos se producen en silencio cada día, por la amistad, por la recuperación de la ermita de la Candelaria y por el merecido recuerdo a José Cobos, no me queda otra que felicitarles y hacer un brindis por Cobos y por Campos. Con un medio de fino Montilla-Moriles, por supuesto.
Juan José Primo Jurado
ABC Córdoba, 4 de julio de 2007