Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

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Falange Española

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Falange Española de las JONS (FE de las JONS) es un partido político español de la derecha radical, ultranacionalista, de ideología fascista. Su objetivo es la instauración de un Estado totalitario nacional-sindicalista, para cuya consecución promueve el uso de la violencia y la acción directa. Fue fundado el 29 de octubre de 1933 por José Antonio Primo de Rivera (abogado, hijo del general Miguel Primo de Rivera), Julio Ruiz de Alda y Alfonso García Valdecasas.

El partido fue dado a conocer en un mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. En febrero de 1934 se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, entre otros. Con esta fusión, pasó a denominarse Falange Española de las JONS (FE de las JONS) y finalmente Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS ), tras la unificación con el movimiento carlista que llevó a cabo el general Francisco Franco.

Ideología

La ideología de Falange es el nacionalsindicalismo. Se trataba de un fascismo a la italiana con componentes tomados del catolicismo. José Antonio Primo de Rivera, su fundador, se interesó por un fascismo de cuño italiano y en los primeros tiempos no se opuso al empleo de la etiqueta de "fascista". A juicio del historiador Payne, la Falange no se diferenciaba en lo fundamental del partido fascista italiano, utilizando en ocasiones su misma retórica. No obstante, el falangismo dispuso de rasgos propios. Se caracterizó por su catolicismo. También la unidad de España se enuncia en el segundo punto programático: "España es una unidad de destino en lo universal". Y al imperialismo característico de otros movimientos fascistas, enunciado en el punto tercero ("Tenemos voluntad de imperio… Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa"), añade un carácter panhispánico: "Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de poder". A diferencia de otros fascismos y a pesar de su retórica, la Falange no pretendía un "Estado Nuevo" y un "hombre nuevo", sino que estos serían consecuencia del tradicionalismo católico.

La Falange propugnaba la creación de un Estado Sindical totalitario en el que la lucha de clases sería superada por el Sindicato Vertical, que agruparía en un mismo organismo a empresarios y trabajadores organizados por ramas de la producción. La propiedad de los medios de producción se sindicaliza, siendo administrada de forma autogestionaria. Estando historicamente financiada, principalmente, por el capital y tener considerables afinidades con el resto de fuerzas de la derecha radical, siempre ha manifestado una repulsa demagógica del sistema capitalista. A su ideario político se une como elemento populista un ambiguo programa de reformas sociales calificado por los falangistas de "revolucionario".

FE de las JONS elaboró un guión de 27 puntos a modo de programa. Los primeros tres puntos hacen referencia a la unidad de la nación y al Imperio:

Creemos en la suprema realidad de España. Fortalecerla, elevarla y engrandecerla es la apremiante tarea colectiva de todos los españoles. A la realización de esa tarea habrán de plegarse inexorablemente los intereses de los individuos, de los grupos y de las clases.
Punto 1
España es una unidad de destino en lo universal. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos. La constitución vigente, en cuanto incita a las disgresiones, atenta contra la unidad de destino de España. Por eso deseamos su anulación fulminante.
Punto 2
Tenemos voluntad de imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el Imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera. Respecto a los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de la cultura, de los intereses económicos y del poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título para su preeminencia en las empresas universales.
Punto 3

Los puntos 4, 5 y 6 desarrollan aspectos militaristas. Y los puntos 6, 7 y 8 aspectos sobre el Estado y el individuo:

Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y Parlamento conocido.
Punto 6
La dignidad humana, la integridad del hombre y su libertad son valores eternos e intangibles. Pero sólo es de veras libre quien forma parte de una nación fuerte y libre. A nadie le será lícito usar su libertad contra la unión, la fortaleza y la libertad de la patria. Una disciplina rigurosa impedirá todo intento dirigido a envenenar, a desunir a los españoles o a moverlos contra el destino de la Patria.
Punto 7
El Estado nacional-sindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aún protegerá y estimulará las beneficiosas.
Punto 8

Los puntos 9 al 16 están referidos a la economía y el trabajo. En el punto 9 enuncia: "Concebimos a España en lo económico como un gigantesco sindicato de productores" y en los siguientes declara su postura contraria al capitalismo, al comunismo y a la lucha de clases. En el punto 12: "Las riquezas tienen como primer destino -y así lo afirmará el nuevo Estado- mejorar las condiciones de vida de cuantos integran el pueblo. No es tolerable que masas enormes vivan miserablemente mientras unos cuantos disfrutan de todos los lujos." En los puntos 13 al 16, se reconoce la propiedad privada como un bien lícito, se defiende la nacionalización de la Banca y de los grandes servicios públicos, se reconoce el derecho al trabajo y, también, el deber de trabajar.

En los puntos 17 al 22 desarrolla su política del campo, una síntesis de una particular reforma agraria. Los puntos 23 al 25 se dedican a la educación y la religión:

Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria.
Punto 23

También se habla de una formación premilitar de todos los hombres, y en el punto 24: "La cultura se organizará para que no se malogre ningún talento por falta de medios económicos. Todos los que lo merezcan tendrán fácil acceso incluso a los estudios superiores." El punto 25 se refiere a la religión:

Nuestro movimiento incorpora el sentido católico –de gloriosa tradición y predominante en España- a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional
Punto 25

El punto 26 enuncia su espíritu revolucionario y el 27 (suprimido por Franco en el decreto de unificación con los requetés), su intención de no pactar en la conquista del Estado.

Símbolos

El yugo y las flechas provienen de Virgilio (70 a. C.19 a. C.), basándose para las flechas en su Eneida, y para el yugo en las Geórgicas. Las flechas simbolizarían la guerra, y el yugo las labores agrarias; estos dos símbolos fueron tomados por los Reyes Católicos al unir sus dos reinos, representando el yugo a Fernando y el haz de flechas a Isabel (consúltese la heráldica de los Reyes Católicos).

La Falange tomó estos dos símbolos, ya que representaban un gran esplendor de la historia de España. Recordemos que Mussolini adoptó las fasces del Imperio romano.

  • Distintivo: Un escudo con el yugo y las flechas, tomados de los símbolos de los Reyes Católicos.
  • El Frente de Juventudes tenía como símbolo un cisne blanco con un tablero a cuadros, y con el yugo y las flechas de fondo. El cisne recordaba al Cardenal Cisneros.
  • Uniforme: Camisa azul mahón, queriendo simbolizar a los obreros industriales. La boina roja del Carlismo que se impuso después del Decreto de Unificación y una corbata negra, que se solía utilizar, introducida por Franco como símbolo de luto por la muerte de José Antonio Primo de Rivera, no son aceptadas por actuales grupos falangistas, siendo la boina roja usada tan sólo por antiguos militantes de la extinta Fuerza Nueva en fechas emblemáticas del franquismo, como el 20 de noviembre (día de la muerte de Franco y Primo de Rivera).
  • Bandera: Formada por tres franjas verticales (roja, negra y roja), recogía los colores de la bandera de la CNT anarquista; en aquella época, sindicato mayoritario, junto a la UGT.
  • Himno: Cara al sol.
  • Saludo: El saludo a la romana. Brazo derecho en alto con la palma de la mano extendida a imitación del saludo fascista. Desde el falangismo se dice que se trata del saludo íbero, que los íberos se saludaban de esa manera. Y lo diferencian diciendo que no es tan horizontal como el saludo nazi ni tan rígido como el saludo fascista. Al saludar se gritaba Arriba España, que los falangistas consideran una muestra de patriotismo y declaración de intenciones.
  • Asimismo era común el tuteo entre sus miembros, llamándose generalmente por su nombre de pila y anteponiendo el tratamiento de camarada.

Historia

Segunda República

En 1933, Primo de Rivera comienza a interesarse por la ideología fascista. En febrero junto a Manuel Delgado Barreto (antiguo colaborador de su padre), director del diario conservador La Nación, lanzan el periódico El Fascio. Al intento se suman Rafael Sánchez Mazas y Juan Aparicio López.

De El Fascio sólo llegará a imprimirse un número y buena parte de sus ejemplares fueron retirados por la policía. En ese número colaboran con sus artículos el propio Primo de Rivera (que firma el artículo Orientaciones para un nuevo Estado bajo la inicial "E" de Marqués de Estella) y Ramiro Ledesma.Ramos. Completan el periódico extensos artículos sobre Mussolini y Hitler. No obstante el fracaso, el grupo sigue reuniéndose y pronto se unen a ellos Julio Ruiz de Alda y Alfonso García Valdecasas. Juntos forman el Movimiento Español Sindicalista, en cuya propaganda figuraba como subtítulo Fascismo Español (FE).

En agosto, con la intermediación del ultraderechista vasco José María de Areilza, la dirección de MES-FE se reúne con Ramiro Ledesma para procurarse su apoyo. No se llega a ningún acuerdo, ya que Ramiro Ledesma sólo contempla la posibilidad de que el nuevo grupo se integre en la JONS.

En octubre, José Antonio Primo de Rivera viaja a Italia, se entrevista con Mussolini y visita la sede del Partito Nazionale Fascista, con el propósito de obtener consejos e información para la organización de un movimiento análogo en España.

El domingo 29 de octubre tiene lugar la fundación formal de la Falange en el teatro de La Comedia de Madrid, en su discurso fundacional Primo de Rivera, entre otras cosas, diría:

La Patria es una unidad total en la que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de esa unidad irrevocable que se llama Patria.[...]

Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo...[...]

Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. [...] Bien está la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia y a la Patria.

Los meses siguientes, la Falange se disputa con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista la escasa capacidad de convocatoria del fascismo. Las JONS dejan de recibir las escasas aportaciones que recibiera de sectores financieros que ahora, junto a los monárquicos, se decantan por financiar a la Falange. La Falange, con más capacidad de maniobra, capitaliza la llegada de nuevos adeptos, logrando rápidamente superar en número de afiliados a las JONS. Ramiro Ledesma, sin los apoyos de la oligarquía financiera, recibe presiones para que se fusione con la nueva Falange. El 11 de febrero de 1934 el Consejo Nacional de las JONS se reúne para considerar la posible fusión con Falange, y el 15 de febrero, con la aprobación del Consejo Nacional, se alcanza el acuerdo con la Falange, según el cual la nueva formación se denominaría FE de las JONS y estaría dirigida por un triunvirato, dos miembros de Falange: Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda; y uno de las JONS: Ramiro Ledesma.

En agosto de ese mismo año, Primo de Rivera llega a un acuerdo con el partido monárquico Renovación Española, mediante el cual, éste financiará a FE de las JONS con 10.000 Ptas mensuales con el compromiso de esta otra de no oponerse a la restauración de la monarquía.

Falange Española de las JONS no atacará en sus propagandas orales o escritas ni al Partido Renovación Española ni a la doctrina monárquica, comprometiéndose a no crear deliberadamente con su actuación ningún obstáculo a la realización del programa de dicho partido.
Parte del acuerdo firmado por Primo de Rivera y Renovación Española.

Esta ayuda estaba condicionada al incremento de las milicias que combatían a las formaciones de izquierdas, creándose un "elemento técnico que actuará en contacto permanente con el mando de FE de las JONS, principalmente en su aspecto militar y de choque".

Al iniciarse el 1935, las diferencias entre Primo de Rivera y Ramiro Ledesma eran insalvables. Ramiro Ledesma se reunió con los antiguos dirigentes de las JONS para avanzar hacia una escisión. El 14 de enero se publicó en el Heraldo de Madrid una nota de Ramiro Ledesma, Onésimo Redondo y Nicasio Álvarez Sotomayor en la que se expresaba la necesidad de "reorganizar las JONS fuera de la órbita de Falange". Primo de Rivera no tardó en reaccionar, convocó una reunión de la Junta de Mando y el 16 de enero Ledesma fue oficialmente expulsado.

Los resultados electorales de la Falange durante la II República fueron siempre muy escasos. Esta pobreza de resultados se debió a varias razones, entre ellas, que en España no había un nacionalismo fuertemente arraigado, sino que por el contrario, existían fuertes sentimientos nacionalistas periféricos (por ejemplo, los nacionalismos catalán y vasco), esto privaba a la ideología fascista, basada sobre todo en el ultranacionalismo, de su principal baza; también a la escasa secularización de la sociedad española y al éxito de otras fuerzas de derechas como la CEDA. El socialista Luis Araquistáin publica en abril de 1934 un artículo en el periódico estadounidense Foreign Affairs en el que analiza las escasas posibilidades del fascismo en España:

En España no puede producirse un fascismo del tipo italiano o alemán. No existe un ejército desmovilizado como en Italia; no existen cientos de miles de jóvenes universitarios sin futuro, ni millones de desempleados como en Alemania. No existe un Mussolini, ni tan siquiera un Hitler; no existen ambiciones imperialistas, ni sentimientos de revancha, ni problemas de expansión, ni tan siquiera la cuestión judía. ¿A partir de qué ingredientes podría obtenerse el fascismo español? No puedo imaginar la receta.

Tampoco consiguieron una solvencia económica. Aunque, en principio, recibiera más apoyos de grandes financieros y terratenientes que las JONS, estos no fueron suficientes hasta que en 1935 fuese subvencionada mensualmente con 50.000 liras por el gobierno italiano. Subvención que fue reducida a la mitad para, posteriormente, ser retirada tras los pobres resultados electorales de 1936. Ni la doctrina nacional-sindicalista logró atraer a los trabajadores, encuadrados estos en los sindicatos de clase mayoritarios (UGT y CNT). En este periodo no consiguió tener ningún diputado en las Cortes, ya que aunque José Antonio Primo de Rivera consiguió el acta de diputado en las elecciones de noviembre de 1933, lo hizo a través de una candidatura conservadora de Cádiz, denominada Unión Agraria y Ciudadana.

El 15 de noviembre de 1935 se celebró el Segundo Consejo Nacional de Falange, del que salió la propuesta de formar un Frente Nacional Español para oponerse a las formaciones de izquierdas en las próximas elecciones. Esta propuesta fue ignorada; pero, más adelante, José María Gil-Robles realizó su propia propuesta que se concretaría en el Frente Nacional en el que se agrupaba la CEDA y los monárquicos del Bloque Nacional. La Falange, en principio, mostró su intención de integrarse en él. Primo de Rivera se entrevistó con Gil-Robles el 14 de enero de 1936, llegando a un primer acuerdo que garantizaba a Falange tres actas de diputado y otras tres posibles. Primo de Rivera concurriría por la circunscripción de Salamanca junto al propio Gil-Robles para garantizar su acta. Al día siguiente, en una segunda entrevista, Primo de Rivera comunica a Gil-Robles el rechazo del anterior acuerdo, la dirección de Falange no lo había aceptado. Gil-Robles le respondió que no estaba en condiciones de ofrecerle ninguna acta más. Aún existirían otros contactos sin que, al final, fuese posible el acuerdo.

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 fueron ganadas por el Frente Popular. La Falange, que se presentaba en solitario, no consiguió ninguna acta de diputado, obteniendo únicamente 46.000 votos en el conjunto de España, esto significaba el 0,7% del electorado. Tal derrota se debió a que la CEDA se consideró la más clara opción para la derecha y a que Primo de Rivera, que realizó una intensa campaña electoral, no conectaba en sus discursos con la audiencia. Estas elecciones pusieron de manifiesto la escasa entidad de FE de las JONS. Primo de Rivera había dicho que contaban con más de 60.000 militantes y en Madrid 11.000. En Madrid, los votos conseguidos por FE de las JONS no llegaron a 5.000, el 1,2%.

A partir del triunfo electoral del Frente Popular, Falange, que hasta entonces era una formación muy minoritaria, con presencia únicamente en la calle, recibe una avalancha de militantes de la juventud de la CEDA, descontenta con la que consideraban posición moderada de su partido. La situación de agitación en Madrid y en las principales ciudades aumentó y los enfrentamientos armados entre militantes de los partidos de la izquierda y los falangistas alcanzaron extrema gravedad. Tras el atentado, el 11 de marzo de 1936, contra el catedrático de Derecho y militante socialista Jiménez de Asúa, llevado a cabo por un militante falangista, el juez municipal que le procesó fue asesinado a las 48 horas por pistoleros falangistas.

Estos hechos determinaron la ilegalización de la Falange y sus dirigentes, entre ellos Primo de Rivera, que fueron encarcelados el 14 de marzo. Posteriormente los tribunales de justicia —Audiencia de Madrid, en sentencia de 30 de abril de 1936, y Tribunal Supremo, en sentencia de 8 de junio del mismo año— absuelven a Primo de Rivera y a los suyos declarando legítima, dentro del marco constitucional español —conforme a los artículos 34 y 39 de la Constitución de 1931 y Ley de Asociaciones de 30 de junio de 1887—, la doctrina de Falange Española, quedando sin efecto el procesamiento acordado por el juez de Instrucción contra Primo de Rivera y los falangistas que le acompañan. No obstante, siguió en la cárcel al haber sido condenado a nueve meses de reclusión por tenencia ilícita de armas (se le encontraron tres pistolas cargadas en su domicilio).

Teniéndose que repetir las elecciones en Granada y Cuenca al haber existido irregularidades en estas provincias, la CEDA, por mediación de Serrano Suñer y el monárquico Antonio Goicoechea, accedió a incluir a Primo de Rivera en las listas de Cuenca, con posibilidades de ser elegido; así conservaría la inmunidad parlamentaria y saldría de la cárcel (en la misma lista se quiso incluir también al general Franco, pero éste fue vetado por Primo de Rivera). Pero desde la Junta Electoral se declaró que sólo eran válidos aquellos candidatos que ya lo fueran en las elecciones originales, por lo que fue eliminado de la lista (Primo de Rivera se había presentado a las elecciones por la circunscripción de Cádiz consiguiendo 7.499 votos, el 4,6% del electorado).

En el mes de julio de 1936, Primo de Rivera seguía encarcelado en Alicante, después de dos juicios por distintas causas. Desde allí estaba en contacto con los principales conspiradores que materializaron la sublevación contra la II República y que culminó con la rebelión, el 17 de julio, del Ejército de África (al que después se incorporaría para dirigirlo el general Franco), seguida al día siguiente de otras guarniciones peninsulares.

Violencia durante la II República

En el periodo de la II República las organizaciones juveniles se caracterizaron por su carácter violento. Las juventudes de izquierdas se proclamaban revolucionarias y las juventudes de derechas, antiliberales. Los enfrentamientos entre ambas eran frecuentes. Unas y otras, escapando al control de sus respectivos partidos, contradecían abiertamente la actividad de estos en el Parlamento. La situación en el ámbito laboral no era mejor, las organizaciones obreras se enfrentaban a grupos de pistoleros al servicio de los intereses de los patronos. En este contexto surge Falange Española con la práctica de la violencia como parte de su ideario.

Como otros movimientos fascistas, F.E. puso especial interés en encuadrar en sus filas a jóvenes, organizándolos en una estructura paramilitar y canalizando su rebeldía hacia la práctica metódica y organizada de la violencia política. En las fichas de afiliación había una casilla en la que se hacía constar si se poseía "bicicleta", eufemismo de pistola, y se entregaban porras flexibles forradas de metal. En enero de 1934 el periódico republicano la voz publicó un documento interno en el que se teorizaba sobre la violencia y se daban instrucciones precisas de cómo ejercerla:

Fracasadas rotundamente las tentativas de actuaciones por procedimientos legales, e impotentes hoy para contener el avance de la ola roja, cuya práctica y procedimientos genuinamente violentos, a la violencia habrá que recurrir para contener y luego destruir ese peligro que pretende acabar con la civilización.

Los golpes de mano han de estar perfectamente preparados con anterioridad hasta en los menores detalles y llevados a cabo con personas de confianza… Sus objetivos están en todas partes: en la calle y bajo techado, de día y de noche, sobre personas o sobre cosas, y son de un efecto tan grande que, llevado y ejecutado con precisión y audacia pueden resolver situaciones muy comprometidas [...]

La lucha de masas: [...] Su modalidad de empleo es la lucha a fondo, y va precedida de la provocación, aun cuando a veces se emplea también la sorpresa. La fuerza que la ejecuta es, como mínimo, la falange (formada por 33 individuos: tres ‘escuadras’ compuestas por 9 afiliados, un jefe y un subjefe), unidad a propósito para esta clase de actuaciones, pues por sí sola lleva a todos los medios combativos necesarios.

Ejecución de la lucha: Divididos en escuadras y en contacto estrecho entre individuos de cada una de ellas, para que nunca quede ninguno aislado, se distribuirán estratégicamente, procurando rodear al contrario y, a una señal convenida del jefe de la falange, actuarán con la mayor violencia...

Las milicias denominadas Falange de la Sangre (posteriormente pasó a llamarse Primera Línea), estuvieron dirigidas inicialmente por el militar retirado Luis Arredondo. Comenzaron a provocar y mezclarse en escaramuzas. Se sucedieron los altercados callejeros y las operaciones de castigo. La distribución de su publicación F.E., voceada por sus propios militantes (los quioscos se habían negado a distribuirla presionados por las organizaciones de izquierdas), propició los principales focos de enfrentamientos. Falange, en la Universidad de Madrid, creó un sindicato de estudiantes, el SEU, en contraposición al mayoritario FUE, con el objetivo de "destruirle". El 25 de enero de 1934 se llevó a cabo una de esas operaciones de castigo contra el FUE en la Facultad de Medicina, dejando a un miembro de la FUE gravemente herido.

Los primeros muertos se produjeron en el bando de la Falange. El 7 de febrero, dos semanas después del incidente de la Facultad de Medicina, Matías Montero Rodríguez, estudiante de medicina y cofundador del SEU, murió tiroteado cuando regresaba a su casa después de haber distribuido F.E.

Por la dialéctica de la Falange, se esperaba que esta muerte fuese vengada, lo que no ocurrió. Desde los medios de comunicación comenzaron a ironizar sobre el carácter fascista de Falange. Wenceslao Fernández Flórez los llamó franciscanistas y no fascistas. En el ABC, Álvaro Alcalá Galiano se preguntaba ¿Dónde están las misteriosas legiones fascistas? A FE se la llamó Funeraria Española y a Primo de Rivera, Juan Simón el Enterrador. En F.E. se contestó a estas críticas: "Falange Española aceptará y presentará combate en el terreno que le convenga, Falange Española no se parece en nada a una organización de delincuentes, ni piensa copiar los métodos de tales organizaciones, por muchos estímulos oficiosos que reciba."

A finales de febrero y principios de marzo, en Valladolid muere asesinado otro militante falangista, otro en Gijón y un tercero en Madrid. Estas muertes coinciden con la destitución de Arredondo al frente de la Falange de Sangre, sustituido por el aviador Juan Antonio Ansaldo, que las organizó con el más puro y sangriento estilo fascista. Los falangistas tardaron semanas en responder con contundencia a estas agresiones […] ello era así, no por que los responsables de FE fueran partidarios de una política de contemporización frente a la presión de las organizaciones obreras, sino por las propias carencias de Falange. Desde las filas de Falange se protestó por la inacción ante la sangría que se estaba produciendo. El líder de las JONS, Ramiro Ledesma, se sumó a las críticas:

Ocurrió que la presencia de F.E. se hizo con excesivos optimismos y gesticulaciones. Hay que ser más parcos en el vocabulario de la violencia, sobre todo cuando no se puede dar cumplimiento a sus frases, o cuando hay casi seguridad de que el enemigo las va a creer al pie de la letra.

A partir de abril, con la fusión de las JONS, las milicias se fortalecieron con la incorporación de los jonistas. Comenzaron a ser más efectivas en sus represalias, dedicándose también al desarrollo de una táctica de terror contra las organizaciones de izquierda.[60] La primera víctima mortal en las filas de las formaciones de izquierda se dio el 10 de junio de 1934, cuando un comando de FE de las JONS, como represalia a la muerte, ese mismo día, de uno los suyos, tiroteó a un grupo de excursionistas de las Juventudes Socialistas matando a la joven Juanita Rico, dejando incapacitado a su hermano menor e hiriendo de bala a otros varios.

La actividad de la Falange estuvo dificultada por frecuentes clausuras de sus locales y la prohibición de muchos de sus actos a causa de los numerosos incidentes violentos que protagonizaban. Sus milicias no dudaron en utilizar a adolescentes en sus acciones como se demostró con la muerte en un enfrentamiento con armas del estudiante de bachillerato Jesús Hernández de quince años de edad. Integrado en el SEU se demostró que, al igual que sus compañeros de la misma edad, portaban pistolas.

Con el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, la violencia se recrudeció llegando a situaciones de extrema gravedad. Cabe destacar el atentado contra el catedrático Jiménez de Asúa y el posterior asesinato del magistrado Manuel Pedregal, ponente del caso, que condenó a un falangista y a sus dos cómplices. Estos meses, hasta el pronunciamiento del 18 de julio, murieron en enfrentamientos violentos y atentados unos 40 falangistas y no menos de las organizaciones de izquierda. Un jefe territorial de Falange se jactó de que "el Depósito judicial acogió por cada uno de los nuestros a diez de los contrarios".

Conspiraciones contra la II República

La Falange nace ya como una fuerza antiparlamentaria que contempla la violencia como método para alcanzar sus fines:

Pero no saldrá de ahí nuestra España ni está ahí nuestro marco [el parlamento]. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. [...] Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo y, en lo alto, las estrellas.
Primo de Rivera, discurso fundacional de la Falange

Ese espacio que anunciaba Primo de Rivera en su discurso fue la desestabilización política y la conspiración. En el informe secreto sobre la situación política española que Primo de Rivera redactó para el gobierno italiano en 1935, sobrevalorando la capacidad de Falange, informaba:

Si la revolución socialista estalla contra el Gobierno, la Falange, al lado de la Guardia Civil, podrá apoderarse de varios pueblos, quizá incluso de una provincia, y proclamar la revolución nacional contra un Estado impotente que no ha sabido ahorrar al país varias revoluciones en un año. El Gobierno, bastante incómodo con los socialistas, encontrará muy difícil enviar tropas contra el fascismo… Se hubiese podido desarrollar perfectamente en Asturias en el mes de octubre de 1934 si Falange hubiera sido tan fuerte como ahora.

Si un gobierno de izquierdas, más o menos socialista, llega al poder, todo el Ejército, en tanto que esté mandado por sus jefes actuales, seguirá de buen grado al primero que lance la consigna de la rebelión nacional. Todos los partidos de derechas dudarán y el Ejército no tomará por sí mismo la iniciativa. Podría ser la Falange quien lo hiciera.

Pero no hay que soñar. Por el momento, la tarea de los organizadores de la Falange es trabajar sin descanso por fortalecer todos los órganos: será en el mes de octubre cuando se pueda hablar de un plan integral y calcular los elementos de los que se deba disponer para cumplirlo.
Del informe secreto sobre la política española redactado por Primo de Rivera para el gobierno italiano

En noviembre de 1934, Primo de Rivera ya había enviado una circular a los oficiales del ejército incitándoles a la sublevación: "Este será el instante decisivo; el redoble o el silencio de vuestras ametralladoras resolverá si España ha de seguir languideciendo o si puede abrir el alma a la esperanza de imperar". A finales de 1934 o principios de 1935, elaboró la composición del posible gobierno que saldría del golpe de Estado. Formado principalmente por falangistas, también figuraban Franco, Mola y Serrano Suñer como ministros de la Defensa Nacional, Gobernación y Justicia, respectivamente. Primo de Rivera se autonombraría jefe de aquel gobierno.

En junio de 1935, la cúpula falangista se reunió con los jefes territoriales en el parador de Gredos para preparar la insurrección. El inicio sería en Salamanca para posibilitar la incorporación del general Sanjurjo (por entonces exiliado en Portugal) y, también, la posible huida en caso de fracaso. Se había contactado con varios generales para que se sumaran a la revuelta, se habló de la provisión de 10.000 rifles y del adiestramiento en Navarra de voluntarios carlistas. El plan no consiguió los apoyos necesarios. En noviembre de 1935 aún propondría otro plan para hacerse con el poder. La insurrección, esta vez, comenzaría en Toledo con la colaboración del general Moscardó. El plan, calificado de descabellado, tampoco encontró los apoyos suficientes. Más adelante, recurriría directamente a Franco, jefe del Estado Mayor, para que apoyara la insurrección. En la entrevista, Franco en todo momento desvió la conversación.

Primo de Rivera y Franco se conocieron en febrero de 1931 en la boda de Ramón Serrano Suñer con la cuñada de Franco, Zita Polo. Franco fue el padrino de la novia y Primo de Rivera testigo del novio. A pesar de los esfuerzos de Serrano Suñer, estos no trabaron amistad.

A finales del verano de 1934, momento de tensión entre la derecha y la izquierda, escribió una carta a Franco en la que intentaba persuadirle para que diera un golpe de Estado. Creía una inminente victoria de los socialistas y consideraba esta victoria como una "invasión extranjera". Franco no se dignó responderle. Franco no tenía el menor interés en asumir los riesgos que comportaría su asociación con insignificantes organizaciones fascistas. Primo de Rivera y Franco volverían a encontrarse en el domicilio del padre de Serrano Suñer. Fue a mediados de febrero de 1936, poco antes de las elecciones que ganaría el Frente Popular. Nuevamente, y ahora de forma acalorada, Primo de Rivera le propuso dar un golpe de Estado que impusiera un gobierno nacional contrarrevolucionario. Franco eludió el tema con evasivas.

A partir de mayo de 1936, ya desde la cárcel, mantiene correspondencia con el general Mola. En una carta que Primo de Rivera le hizo llegar a Pamplona, no le prestaba su apoyo total y hablaba de condiciones, ofertándole 4.000 falangistas disponibles desde el primer día del alzamiento. El 13 de julio manda otra carta en la que le pedía acelerar la sublevación. ""Tiene el carácter de apelación suprema. Estoy convencido de que cada minuto de inacción se traduce en una apreciable ventaja para el gobierno." Se cruza la comunicación que Mola le envió, por medio de un oficial, informándole del día del alzamiento. Primo de Rivera, el 17 de julio, redactó un manifiesto en el que expresaba la participación sin reservas de la Falange en la rebelión.

Guerra Civil

En la Guerra Civil, los falangistas participaron activamente en la represión ejercida por los sublevados. Numerosas unidades quedaron en la retaguardia encargadas de esta labor y, aunque en gran medida operaron como mero brazo ejecutor de los mandos militares, también ejercieron acciones de forma autónoma, principalmente durante los años 1936 y 1937. Paralelamente, fueron objeto asimismo de la violencia en la zona republicana. En el frente, lucharon encuadrados en sus propias unidades y bajo las órdenes del mando militar.

Primo de Rivera fue juzgado bajo la acusación de inductor a la rebelión militar y condenado a muerte;[80] fue fusilado, sin esperar el enterado del Gobierno, en la prisión de Alicante el 20 de noviembre de 1936.

El Decreto de Unificación

La Falange y los Carlistas fueron los dos grupos políticos que más activamente, y desde el primer momento, colaboraron en lo que comenzaba a llamarse el Movimiento Nacional. Primo de Rivera, ya antes de crear la Falange, se había referido a los carlistas como la única formación de auténtica doctrina nacionalista, aunque demasiado anclada en el pasado. Franco, en el otoño de 1936 se puso al habla con los dirigentes de ambos grupos para posibilitar su unificación. Manuel Hedilla, por parte de Falange, se mostró partidario de la unificación:

La tendencia a la formación de una única fuerza es innegable. Creemos que esto se producirá al asimilar la Falange... aquellos puntos del tradicionalismo que sean compatibles con las necesidades del momento. [...] En el terreno religioso no tenemos nada que resolver; porque todo está resuelto.
Manuel Hedilla. Arriba España 6 de enero de 1937

Ambas formaciones se reunieron en varias ocasiones, llegando a acuerdos parciales.

En abril de 1937, en Salamanca, fue cuestionado el liderazgo de Hedilla, y un grupo de disidentes constituyó un triunvirato para asumir la nueva dirección. En la noche del 16 de ese mismo mes, Hedilla envía a los domicilios de estos dirigentes pelotones armados que fueron recibidos a balazos. En la refriega muere un guardaespaldas de uno de los disidentes y otro del propio Hedilla. Al día siguiente, Hedilla convoca el Consejo Nacional de Falange, aun sin alcanzar la mayoría (obtuvo 10 votos de los 24 posibles; el resto se abstuvo o votó por otros candidatos), fue proclamado Jefe Nacional.

Esa misma noche, Franco anunció por radio el decreto de unificación. Hedilla, que estuvo presente durante el comunicado de Franco, también estuvo presente en el balcón junto a Franco cuando éste saludó a los manifestantes que celebraban la unificación, no mostró disconformidad con el mismo e informó en la sede de Falange que la unificación respetaba los 27 puntos programáticos con apenas modificaciones. El decreto, publicado el 19 de abril, nombraba a Franco Jefe Nacional y a Hedilla primer miembro de la Junta Política. Hedilla, que aspiraba al menos a secretario general en funciones, rehusó el cargo. El 25 de abril fue detenido acusado de incitación al desorden y rebelión.

El decreto no planteó una resistencia organizada ni por parte de Falange ni por el carlismo. Únicamente, en algunas ciudades, se dieron pequeñas manifestaciones contrarias que se solventaron con 1.521 detenciones y 288 condenas de diferente orden. Hedilla fue condenado a muerte, aunque la pena se conmutó por la de destierro. Pasando por la cárcel de Las Palmas de Gran Canaria, cumplió cuatro años de destierro en Mallorca.[85]

El siguiente conato de disidencia se produciría la primavera de 1942 por parte de un grupúsculo denominado Falange Auténtica, que distribuyó unas octavillas en las que se llamaba a una auténtica revolución nacional-sindicalista que debería darse con el apoyo de la Alemania nazi e implicandose España en la II Guerra Mundial al lado del Eje.

Actuales grupos falangistas, como FE-JONS Auténtica y Falange Española Independiente, consideran que el Decreto de Unificación acabó con la Falange Española de las JONS y afirman ser los auténticos poseedores de la ideología falangista.

La dictadura franquista

Aunque Falange tuviera veleidades verbales radicales y chocara con los franquistas puros, todos sus elementos, incluso los más radicales, se integraron sin problemas en el régimen.[86] Franco se convirtió, tras el Decreto de Unificación, en el Jefe nacional de FE de las JONS y Caudillo del Movimiento; con plenos poderes, no debía responder sino ante "Dios y la Historia".

Finalizada la guerra, FET y de las JONS se constituye en el brazo político del régimen franquista, siendo también conocida como Movimiento Nacional y constituyendo el Partido único oficial en España entre 1939 y 1975, al que era necesario o conveniente pertenecer para ejercer muchos cargos de la Administración. Esto constituyó el típico cursus honorum para políticos ambiciosos. Estos nuevos conversos fueron llamados camisas nuevas, en oposición a los camisas viejas o militantes de antes de la guerra.

El Movimiento se incautó de las propiedades de los partidos de oposición y de los sindicatos, todos ellos declarados ilegales por el nuevo régimen.

FET de las JONS, ya desde el tiempo de la guerra civil, creó organizaciones juveniles tales como el denominado Frente de Juventudes, designando a sus componentes con nombres como Flechas y Pelayos, de forma similar a cómo lo hacían las organizaciones juveniles alemanas Hitlerjugend e italianas con sus Balilla y Arditi. También creo una organización de carácter social, primero llamada Auxilo de Invierno que posteriormente pasó a llamarse Auxilio Social

Asimismo dio un gran impulso a la Sección Femenina, dirigida por la hermana de José Antonio Primo de Rivera, Pilar, que se encargaba de instruir a las jóvenes sobre cómo ser buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas; adoctrinando a las mujeres en el principio, común en los movimientos fascistas, de la supremacía masculina:

Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar mejor o peor lo que los hombres nos dan hecho.
Pilar Primo de Rivera

La labor de la Sección Femenina tuvo aspectos interesantes por sus afanes en mantener tradiciones españolas, como la cocina o los bailes regionales. En su afán paternalista se propuso la formación de las mujeres en el cuidado de los recién nacidos, medidas de higiene y formas de organización familiar.

Jamás se desarrollaron las reformas de carácter social presentes en el ideario nacionalsindicalista, como la distribución de la tierra (por el contrario, se anuló la iniciada reforma agraria de la II República), ni reformas radicales de la economía, como la nacionalización de la banca; aspectos a los que con frecuencia aludían los dirigentes franquistas y falangistas como la Revolución pendiente.

Los ministros de FET de las JONS tuvieron un papel importante en los comienzos del franquismo, pero después de los tratados con Estados Unidos, Franco fue dirigiendo sus preferencias hacia políticos más jóvenes y miembros del Opus Dei.

La primera evolución del Movimiento fue su "desfascistización". En 1943 la delegación nacional de Propaganda daba instrucciones muy concretas:

Como norma general deberá tenerse en cuenta la siguiente: en ningún caso, bajo ningún pretexto, tanto en artículos de colaboración como en editoriales y comentarios…, se hará referencia a textos, idearios ejemplos extranjeros al referirse a las características y fundamentos políticos de nuestro movimiento. El Estado español se asienta exclusivamente sobre principios, normas políticas y bases filosóficas estrictamente nacionales. No se tolerará en ningún caso la comparación de nuestro Estado con otros que pudieran parecer similares, ni menos aún extraer consecuencias de pretendidas adaptaciones ideológicas extranjeras a nuestra Patria.
La España franquista en sus documentos

Aunque los propios dirigentes falangistas vieron la necesidad de alejarse de posiciones fascistas, surgieron disidencias en el seno de FET de las JONS que se concretaron en alabanzas públicas a la deteriorada República Social Italiana de Mussolini y acciones violentas contra las embajadas de los aliados.

El Régimen se fue alejando paulatinamente del Eje; aunque siguió colaborando, retiró a la División Azul y con la caída del Tercer Reich, la jefatura del Movimiento (FET de las JONS había pasado a denominarse “el Movimiento”) envió directrices para que la derrota del Eje se viese como el triunfo del régimen que, según estas directrices, en España se había mantenido alejada de la guerra y siempre estuvo preocupada por la paz.

Durante los años 1950, las figuras políticas y culturales del Movimiento fueron perdiendo influencia y relevancia, dando paso a los tecnócratas del "Opus" con lo que surgió otra nueva ola de disidencias. El 1 de abril de 1959 se inauguraba el "faraónico panteón de Franco", el Valle de los Caídos. Días antes se había trasladado a él el féretro de "José Antonio". Durante la exhumación de sus restos en El Escorial, pequeños grupos de falangistas gritaron frases como: "Falange sí, Movimiento no", "No queremos reyes idiotas", "La Falange al lado del pueblo exige la revolución".

En los últimos años de la dictadura surgieron nuevas corrientes disidentes en el seno del falangismo; unas toleradas por el Régimen y otras más clandestinas que pretendían recuperar los principios y el ideario falangistas. Entre estas últimas se encontraba un pequeño grupo denominado Frente Nacional de Trabajadores y el Frente Sindicalista Revolucionario en el que se integró Manuel Hedilla, incorporándose así a la política después de 29 años de inactividad.

De la muerte de Franco a nuestros días

Después de la muerte de Franco en 1975, se instaura la monarquía y comienza la democratización de la política española, liderada por Adolfo Suárez, antiguo ministro Secretario General del Movimiento.

En esta época existen profundas divisiones en el falangismo. En 1977 son cuatro los grupos que se disputan las siglas FE de las JONS. Los Círculos Doctrinales de José Antonio, Falange Española “Auténtica”, un grupo que posteriormente formaría Falange Independiente y el Frente Nacional Español, liderado por el que fuera secretario General de la FET de las JONS y ministro de Franco, Raimundo Fernández-Cuesta. Sería este último grupo el que, en los tribunales, ganase el derecho a usar las siglas.

Fe de las JONS se significó, junto a otros grupos neofascistas, por practicar la violencia callejera y el terrorismo en el primer periodo de la Transición. Cabe destacar el asesinato del joven Juan Carlos García Pérez.

En la tarde del 6 de mayo de 1980, recorría las calles del madrileño barrio de Ciudad Lineal una manifestación de las asociaciones de vecinos en protesta por el asesinato del dirigente vecinal Arturo Pajuelo, también a manos de grupos neofascistas. A la sede provincial de Fe de las JONS llegaron noticias de que se estaba pintando un monumento a los caídos, en aquel tiempo, ubicado en aquel barrio. Consideraron que era una provocación y con el jefe provincial, José María Alonso Collar a la cabeza se montaron en los coches y se dirigieron al barrio. Una vez allí, escogieron el bar San Bao, entraron pistola en mano, con barras de hierro y cadenas, y al grito de “Viva Cristo rey”, la emprendieron a tiros y a golpes con todos los clientes. Juan Carlos García Pérez, que entonces se encontraba cumpliendo el servicio militar, resultó muerto de un tiro en la espalda.

Virtualmente fuera de la vida política, los partidos inspirados en la ideología falangista, son vistos públicamente en distintos actos públicos, los espacios televisivos de propaganda institucional de las elecciones y durante manifestaciones en fechas históricas como el 20 de noviembre (aniversario de las muertes de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco). Su presencia y relevancia en la política española de este periodo democrático ha sido escasa. En 1977, Elecciones Generales en las que mejores resultados obtuvieron, Falange Autentica (FJONSA) obtuvo 46.548 votos al Congreso, lo que supuso el 0,25% de los votos válidos; FJONS, 25.017 votos, el 0,14% y Falange Independiente (FEI) 855 votos. Falange Española de las JONS, única que se presentó en todo el territorio nacional a las Elecciones Generales de marzo de 2008, obtuvo 14.023 votos, el 0,05% de los votos útiles.

Bibliografía

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