Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 18 a las 19:00 horas, tertulia poética a cargo de Carlos Clementson. Sede del Ateneo.

Jueves 19, a las 21:00 horas, inicio fase de selección del VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
del Ateneo de Córdoba
. Sitio: Peña Rincón Flamenco (Avenida de Trassierra).

Club de Lectura Café con Letras del Ateneo, próximo libro a comentar
para noviembre "La canción de Dorotea", de Rosa Regás.



CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.

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Granada (de Ángeles Asensio)

De Ateneo de Córdoba
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Su población data del siglo VIII en tiempos de iberos, que la llamaron “Ilturir”, luego fueron llegando tartesios, bastetanos y romanos en el 193 a. C. que cambiaron su nombre por el de “Lliberia” y amurallaron un terreno prácticamente sin habitar. Se convierte en andalusí con su fundación en 1013 por el bereber Zawi ben Ziri, que fue también quien creo la dinastía de Reyes en el reino de Granada, y el último Muhammad XII, llamado Boabdil; quien la perdió en 1492.

Cuando los árabes llegaron, encontraron dos pequeños poblados que hoy se conocen como Albaicín y Alcazaba, lugar al que ellos llamaron Garnat Al-Yahud (Granada de los Judíos), en su época, el reino de Granada se extendió desde las montañas de la Sierra Nevada hasta Gibraltar. La ciudad se rindió a los Reyes Católicos en 1492 y pasa a formar parte de Castilla, este fue el fin Al-Ándalus en la península.

La reina Isabel en su afán de unificar la religión en España, (habían judíos, protestantes, católicos, y musulmanes) le pide ayuda al papa Sixto IV que consiente, en que Tomás de Torquemada (confesor de la reina), fuese el primer Inquisidor General, comenzando así una época de horrores que duró hasta que fue abolida en 1834.

Tiene entre sus muchas maravillas que hacen de ella una de la ciudades con más belleza del mundo; las Cuevas-Vivienda de Sacromonte del siglo XVI, -cuando musulmanes y judíos fueron expulsados de la ciudad-, a los que se le sumaron gitanos venidos de otras partes, siendo uno de loss encantos y atracción turística.

Lugares de interés:

  • Alhambra y Generalife
  • Palacio Carlos V
  • Catedral y Capilla Real
  • Albayzín
  • Carrera del Darro
  • Convento de la Cartuja
  • Sacromonte


Algunos de sus personajes célebres:


Gastronomía

  • Alboronía
  • Tortilla de Sacromonte
  • Arroz marinero


Poemas que nos la recuerdan:

Y Granada... ¿Alguien nos sabe decir cómo es Granada?
¿Quién te puede describir su amanecer en la Alhambra?
La nieve que hay en los montes... ¡O esa etnia tan gitana
que le dio a Sacromonte en todo el mundo la fama?
¿Y cómo explicar que el sol cuando ya el día se acaba...
Va derrochando el color y la viste de naranja!

Ángeles Asensio (Estrofa del poema “ANDALUCÍA”)


Granada (de F. Basallote)

De dónde esta luz
que inunda de auroras
rotundas cavidades
de soledad,
abandonado a la dulzura
del sol, extendida sierpe en la acera
de San Jerónimo,
San Juan de Dios enfrente
y en el aura, Granada abierta
en vaticinios de jazmines.
Francisco Basallote (De su libro "LIBRETA DEL CAMINANTE")


El crimen fue en Granada:

a Federico García Lorca

1. El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
2. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
3.
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
Antonio Machado


Granada (de Lorca)

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.
¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Federico García Lorca


Granada

¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.


Granada (de Agustín Lara)

Granada, tierra soñada por mí
mi cantar se vuelve gitano cuando es para ti,
mi cantar hecho de fantasía
mi cantar flor de melancolía
que yo te vengo a dar.
granada,
tierra ensangrentada
en tardes de toros.
mujer que conserva el embrujo
de los ojos moros;
te sueño rebelde y gitana
cubierta de flores
y beso tu boca de grana
jugosa manzana
que me habla de amores.
Granada manola,
cantada en coplas preciosas
no tengo otra cosa que darte
que un ramo de rosas,
de rosas de suave fragancia
que le dieran marco a la virgen morena.
Granada,
tu tierra está llena
de lindas mujeres
de sangre y de sol.

Agustín Lara


Granada (de Manuel Benítez)

Mexicana para cantar tu canción
Sueño a granada.
Para cantar tu canción
Granada se pondrá un día
Sus ríos como zarcillos
De menuda platería,
Taxcos, filigranas de la morería.
Antes de cantar ha de probarse
La voz de la Alambra
Con el arroyo y el ruiseñor.
Como un mariachi lorquiano
La acompañaran los yunques
Del Sacromonte gitano.
Puritito corazón el Albaicín
En sus brazos será el guitarrón
Y tendrá ritmos tristes y sones verdes
En los verdes violines de los cipreses.
Y a los hombros el rebozo blanco
De Sierra Nevada, así mi Granada
Ha de cantarte algún día tu Granada.

Manuel Benítez Carrasco


Alhambra

La decoración islámica tiene inscripciones en las paredes, que suelen ser oraciones o poemas. En este caso les dejo uno epigráfico, que está grabado en la taza que sostienen los leones

«Bendito sea Aquél que otorgó al Iman Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al Emir) contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»

Zamrack


GRANADA (de José Bretones)

Te ancló la historia en el tiempo,
bella taifa dorada
que junto al Genil varada
ya cinco siglos estás
y aunque entre ayer y mañana
quiero hacer punto y aparte
no es posible contemplarte
sin volver la vista atrás.
Hay una voz diluida
en tu aire no candente
que conserva en el presente
algo de ayer quedó,
embrujo que enajenara
a tantos hasta la muerte
lo mismo que al conocerte
me siento embrujado yo.
Mueve, canta, agita, avanza,
conquista vientos serenos
que por celestes senderos
retornen tu gloria a ti,
pero sin anamorfosis
que te haga más grande y gaya,
para que siempre que vaya
te vean mis ojos así.

José Bretones Salinas, (del libro: Del amor y los caminos)


CRANADA (de Alberti)

¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

Rafael Alberti


autora: Ángeles Asensio