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VIII Encuentro de Ateneos de Andalucía en Córdoba

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CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco


Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.








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Jaén (de Ángeles Asensio)

De Ateneo de Córdoba
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Se la conoce como capital del Santo Reino, porque fue reino musulmán y reino cristiano; su población es de 116.393 habitantes, descansa al pie del Cero de Santa Catalina rodeado de fértiles cultivos y verdes olivares que es su principal riqueza, al ser una de las primeras exportadoras de este rico fruto a todo el mundo; está bañada por el Guadalquivir que le da nombre al valle.

Su origen viene de la edad del cobre, y es una de las ciudades más antiguas de la península; fue tierra de iberos, (dejaron huella con abundantes restos que dan testimonio de su cultura), cartagineses que explotaron el yacimiento minero de Sierra Morena; romanos, llegados en el 207 adC; visigodos y como no, árabes en el siglo X levantando palacios y fortificaciones, que la hicieron rica con el regadío y famosa por los tapices. En 1212 los cristianos tienen una victoria en su Batalla de las Navas de Tolosa, le ponen el nombre de Iaihen, y en 1246 Fernando III El Santo la reconquista, con el pacto de vasallaje que hizo con Muhammad I "Alhamar", conociendo por entonces tiempos de esplendor, hasta el siglo VII que comienza su decadencia

El 18 de octubre celebran la Feria de San Lucas antes de las primeras lluvias de Otoño, y el 16 de enero las hogueras de San Antón en las que se come, baila, y se cantan melendrones alrededor de la hoguera.

Es curioso destacar la Cena de Todos los Santos en la que el cariño y respeto por los seres fallecidos hacen que lo celebren en Noviembre, y dejan un sitio reservado con el cubierto en la mesa, al ser querido que les falta.

Lugares de interés:

  • Catedral
  • Capilla de San Andrés
  • Iglesia de San Ildefonso
  • Baños Árabes en el Castillo de Santa Catalina
  • Palacio de Villardompardo
  • Museo Provincial


Algunos de sus personajes más relevantes son:

Gastronomía:

  • Pipirrana


Poemas que la recuerdan:

HIMNO

Bella ciudad de luz
que tienes cuando miras,
el corazón y el sol
rendido a tus pastoras.
Sultana, tú, mujer,
que al despertar un día,
se hizo clavel del amor,
al son de Andalucía.
Alcemos bajo el sol,
como una antorcha el corazón,
la tierra de Jaén,
abre sus brazos de mujer.
Bella ciudad de luz
que tienes cuando miras,
el corazón y el sol
rendido a tus pastoras.
Sultana, tú, mujer,
que al despertar un día,
se hizo clavel del amor,
al son de Andalucía.
¡Viva Jaén...!

Escrito por: Federico de Mendizábal

Música de: Emilio Cebrián Ruiz


Jaén; tierra de olivar... De llano seco y colina,
de Vientos que han retorcido los troncos con la sequía;
de perlas hecha aceituna, Milagro de verde oliva,
con suave tacto y aroma, aceite que se rocía
como liquido cremoso de mejor gastronomía,
y orgullo de un campesino que le dedica su vida.

Ángeles Asensio (Estrofa sacada del poema “ANDALUCÍA”)


JAÉN

Un sol desvanecido
lima sin fuerza las aristas
de la piedra, de la que saltan
esquirlas de tiempo, monedas
con las que pagamos olvidos
y otras traiciones:
la sangre de Alí aun acusa
desde los muros de sus baños
y sentimos la plata de Alhamar
en el fondo de todas las conciencias.
Sólo nos queda Vandelvira...

Francisco Basallote (De su libro "LIBRETA DEL CAMINANTE")


Olivo del camino

Hoy, a tu sombra quiero
ver estos campos de mi Andalucía,
como a la vera ayer del Alto Duero
la hermosa tierra de encinar veía.
Olivo solitario,
lejos de olivar, junto a la fuente,
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente

Antonio Machado


TRES MORICAS

Tres moricas me enamoran
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Tres moricas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Y hallábanlas cogidas
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Tres moricas tan lozanas
iban a coger manzanas
y hallábanlas tomadas
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.
Díjeles: ¿Quién sois, señoras,
de mi vida robadoras?
Cristianas que éramos moras
en Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Federico García Lorca


OLIVARES

Hileras que en el campo son olivos
dibujan con su verde el horizonte,
se pierden en la curva de algún monte
y escapan a mi vista fugitivos,
rozando el ancho cielo, ¡siendo altivos
en cada aparecer de su remonte!
Las casas irrumpiendo en el paisaje,
su blanco es un destello en la reserva,
la cal que en sus paredes se conserva
te rompen el verdor entre el ramaje,
y siento al disfrutar de este viaje
lo bello que es el campo si se observa.
A cada amanecer oigo varando
las ramas, ¡varios golpes por minuto!,
su oliva va cayendo de tributo
a todo aquel peón, que trabajando,
consume cada día apaleando...
Un árbol que le brinda tanto fruto.

Ángeles Asensio


El último rincón

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.
Como un rincón solitario
allí el hombre brota y arde.
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.
El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.

Miguel Hernández


TIERRAS JIENNENSES

Ecos de pueblos llegan a los vientos
que avientan la garganta de la mina.
Sueños de olivo duerme la colina
acunando ilusiones y tormentos.
Floran lomas y azules pensamientos
sobre el óxido fiero que calcina
los troncos retorcidos de la espina
que llena de esperanza tus alientos.
Tierras jiennenses de las mil promesas
floridos altozanos de talento
que siembran sus ciudades de grandezas.
Tus frutos portadores son del bien,
coronados de gloria y sufrimiento.
Pobre eres, de alma rica, noble Jaén.
Se multiplica el alba de ese sueño.
Cruzas Despeñaperros. ¡Qué alegría!
Estás en Jaén, balcón de la hidalguía,
donde luce la luz sobre el roqueño
iluminando el corazón sureño
que palpita en colmenas de ambrosia.
Ese ser gigantesco de la hombría,
que adorna con salero su pergeño.
Eres cuna congénita en culturas,
de ancestrales olivos, ricas tierras
y laboriosa brega en desventuras.
Eres el gres de bella alfarería,
irradiación de ríos, minas y sierras.
Despeñaperros; es Andalucía.

Felipe Alejo Álvarez


Contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra

Si queréis el goce de visión tan grata
que la mente a creerlo terca se resista;
si queréis en una blonda catarata
de color y luces anegar la vista;
si queréis en ámbitos tan maravillosos
como en los que en sueños la alta mente yerra
revolar, en estos versos milagrosos,
contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra.

Miguel Hernández


ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma ¿quién
quién amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

Miguel Hernández


autora: Ángeles Asensio