Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


¡Ayúdanos! Inserta tus fotos

2006. Año del Flamenco

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
50 años de peñas flamencas. El presente año celebramos los cordobeses el Año del Flamenco. Nuestro Ayuntamiento, en su concejalía de Cultura, ha pretendido poner toda la carne en el asador para recordar aquel mítico Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1956 que abría una nueva etapa en la historia del arte flamenco. Antonio Fernández Díaz "Fosforito", todo un chaval, ganador absoluto del Concurso estaba imponiendo una nueva estética en el cante, estética que sigue viva, pese a fusiones y confusiones ,a lo largo de 50 años.

Con el Nacional de Córdoba se iniciaba, en palabras del maestro Agustín Gómez, la etapa neoclásica del cante, una vuelta a sus principios, una vuelta al clasicismo que estaba en peligro de extinción. La dictadura del fandango, la proliferación de cantarines, los copleros aflamencados, se habían hecho los dueños del cotarro. Sólo unos pocos tenían claro lo que debía ser el futuro de nuestro arte. Gracias a ellos fueron posibles otros planteamientos, otras pautas de comportamiento, que permitieron la definitiva revalorización del arte flamenco.

El inicio de esta etapa neo-clásica coincide también con la proliferación de las peñas flamencas. Aficionados flamencos repartidos por toda la geografía andaluza y nacional hicieron frente común para aunar esfuerzos y constituirse legalmente como asociaciones culturales, con un objetivo principal: la difusión, promoción y defensa del arte flamenco. Este concepto queda volcado en el artículo número uno de los Estatutos de cualquier Peña Flamenca.

Nuestro querido amigo y compañero en las tareas flamencas, Paco Vargas, ya reivindicaba en su día una nueva denominación para esta etapa: La época de las peñas flamencas. Y es así, pese a quien pese, las peñas flamencas con su manera sencilla y silenciosa de actuar, fueron artífices de numerosos proyectos flamencos que han quedado plasmados a lo largo de su historia. La importancia de este tejido social, la dedicación desinteresada y altruista de sus componentes es inconmensurable, no tiene precio.

Me vienen a la memoria las palabras de otro gran amigo e importante artista, que algo tiene que ver en esta historia, Luis de Córdoba, cuando en boca de Fernando Savater, nos hablaba de la crisis permanente. Venía a decir, más o menos, que existe crisis en el flamenco, pero que existe crisis en todo, todos estamos en constante crisis.

Las peñas flamencas también vienen en crisis, no iban a ser menos, pero es la crisis que todos sufrimos, la crisis eterna de valores, la crisis que todos padecemos. Es la crisis producto de los cambios galopantes, la arrolladora velocidad de transformación de la sociedad que lo engulle todo. Decía el filósofo que nunca nos bañamos en el mismo río porque su caudal es cambiante. Todo se transforma, nada es igual al ayer menos al mañana.

El enemigo natural de la peña flamenca es la misma sociedad cambiante, la actitud de los medios de comunicación, la agresión cultural extranjerizante, la superficialidad mental y cultural que quieren imponernos, la robotización del individuo.

La peña flamenca tiene que permanecer en vanguardia, desafiante, siendo consciente de los cambios y aliada con el progreso. La peña flamenca está sabiendo incorporar a la mujer en su organización, al igual que lo está haciendo con la juventud. Gracias a la existencia de las peñas flamencas existe una importante cantera de artistas. No conocemos ningún otro espacio flamenco en el que pueda desarrollar su aprendizaje, y posteriormente su creatividad artística, el joven flamenco. El bailaor o bailaora tiene el suyo, la academia o el conservatorio, el guitarrista lo mismo. El cantaor tiene su espacio natural en la peña flamenca. En el fondo, el carácter ritual en la peña flamenca no ha variado, las características que definen a la peña flamenca como espacio cultural, intermedio entre el cuarto de cabales y el espacio abierto sigue invariable. Es por ello por lo que se mantienen las peñas flamencas, pese a sus crisis económica y financiera. Los hombres y mujeres de nuestras peñas flamencas, con la generosidad que siempre les ha caracterizado, han enseñado a más de uno como se hacen las cosas, porque han sido creadores de actos flamencos, festivales, recitales, revistas flamencas, concursos, productores de cintas, discos y casetes, hoy CD´S, para recuperar lo que parecía perderse en la noche de los tiempos. Después, si te vi no me acuerdo. Los que pedían el apoyo y colaboración desinteresada, no iba a ser menos, de la peña flamenca hoy se erigen en protagonistas del quehacer flamenco. Están equivocados, como José Manuel Gamboa, los que siguen pensando que la peña flamenca sigue siendo el viejo cuarto del señorito andaluz, y sus directivos nuevos señoritos que se aprovechan de los artistas con actuaciones a bajo precio y promesas de futuras actuaciones que nunca, según él, llegan a cumplirse. La realidad es todo lo contrario. Los cincuenta años ahí están. Cincuenta años vividos para el flamenco y no a costa del flamenco.
José Carmona Pulido
Presidente de la Sección de Flamenco del Ateneo de Córdoba y Presidente de la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Córdoba