Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

13 de noviembre, miércoles. III SEMANA LITERARIA DEL ATENEO: Presentación Libro Homenaje a Soledad Zurera. Sede del Ateneo 20:00 horas.
14 de noviembre. Exposición de dibujos ANIMALES DE ENCAJE, de Elena Jiménez Pérez de Algaba. Sede del Ateneo. 19:30 horas.
19 de noviembre, martes. III SEMANA LITERARIA DEL ATENEO: NARRATIVA. Encuentro con Antonio Rodríguez Almodóvar. Sede del Ateneo 19:30 horas.
21 de noviembre, martes. III SEMANA LITERARIA DEL ATENEO: Presentación del libro “Siempre es demasiado (Evocación de María Zambrano)” de Mari Cruz Garrido. Presenta: Soledad Zurera. Sede Ateneo 19:30 horas.
27 de noviembre, miércoles. Tertulia poética.
28 de noviembre, jueves. Mesa redonda: “Asamblea de Córdoba, un siglo” en el Ateneo. Participantes: Isidoro Moreno, Pura Sánchez, AM Ramírez Ramos y Miguel Santiago. Sede del Ateneo 19:30 horas.
2 de diciembre, martes. Ciclo Poetas en el Ateneo. Interviene el poeta malagueño José Sarria. Presenta: Manuel Gahete. Sede Ateneo 19:30 horas.
11 de diciembre, miércoles. Tertulia poética. Sede Ateneo 19:00 horas.
12 de diciembre: Reunión Junta directiva. Sede Ateneo 18:30 horas.
12 de diciembre, jueves. Queimada navideña. Sede Ateneo 20:00 horas.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Anarquismo

De Ateneo de Córdoba
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Con el nombre de anarquismo se conoce a una serie de ideas filosóficas, sociales, políticas y económicas que defienden un modelo social libre de autoridad y jerarquías, terminando con el Capitalismo, el Estado y cualquier otra forma de autoridad. El anarquismo propone un sistema, la anarquía, donde la libre federación de los individuos, haga funcionar la sociedad desde la base de la igualdad, el respeto, la autonomía individual, la solidaridad y el apoyo mutuo. Defiende, para alcanzarla, diversos métodos, pero siempre desde la concordancia entre teoría y práctica, la acción directa (llevada a cabo por uno mismo, sin intermediarios) y la autogestión (como forma de independencia del poder económico, sea este público o privado).

El anarquismo alcanza el pleno desarrollo en el siglo XIX (a pesar de que sus antecedentes se remontan mucho más atrás en el tiempo), adquiriendo gran relevancia social en algunas zonas del mundo durante la primera mitad del siglo XX.

Símbolo tradicional de la anarquía

Etimología

Anarquía proviene del griego « ἀναρχία » (« anarkhia  »). Compuesta por el prefijo griego αν (an), que se traduce como no o sin, y la raíz arkhê, (en griego αρχn, « poder » o « mandato »). La etimología del término designa « ausencia de norma » o « ausencia de jerarquía », « ausencia de autoridad » o « ausencia de gobierno ».

El término, en su acepción primigenia, tiene una connotación negativa. La palabra anarquía se refiere al caos o la ausencia de orden, la anomia.

El primero en utilizar el concepto anarquía o anarquista en sentido positivo fue el teórico socialista francés Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), en 1840. Proudhon está considerado, junto con Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, uno de los padres teóricos del anarquismo.

Términos afines al anarquismo son anarquía, acracia y libertario.

Teoría anarquista

Características esenciales del anarquismo son:

Antiautoritarismo

Acción directa

La acción directa se refiere a la resolución de conflictos por parte de los propios implicados en él, sin intervención de intermediarios que puedan aplicar sus propios intereses a la hora de llegar a una resolución.

De acuerdo al principio antijerárquico propio del anarquismo, la acción directa se opone también a hacer uso de cualquier tipo de norma, recomendación o ley que implique hacer uso de la mediación de instituciones cohercitivas, jerárquicas o en una posición social de poder. Este principio se basa en los de autonomía individual y libertad plena. Propone, finalmente, la autoorganización para la consecución del fin esperado.

La acción directa, contrariamente a la opinión más difundida, no supone ningún tipo de violencia.

Antiparlamentarismo

Desde sus orígenes, el anarquismo se ha destacado por la negación a la participación, más allá de lo inevitable, en las estructuras autoritarias que pretende combatir y eliminar. Esto le ha distanciado de otros movimientos similares, como el marxismo y el comunismo en general, que para alcanzar la sociedad que desean defienden la participación en las organizaciones enemigas para apoderarse de ellas y transformarlas progresivamente hasta eliminarlas. Ante esto, los anarquistas optan por la movilización popular al margen de las estructuras dominantes, para destruirlas desde fuera.

En lo político, esta actitud se refleja en el antiparlamentarismo: los anarquistas se niegan a la participación en el Estado y rechazan la formación de partidos políticos propios o la participación en elecciones, llamando a los demás ciudadanos a la abstención activa. Los principales argumentos a favor de dicha abstención electoral son la legitimación de las instituciones enemigas que supone el voto, y la inutilidad de dicha acción para lograr el cambio social que el anarquismo defiende.

Autogestión

Hace referencia a las prácticas de gestión de un grupo o federación que parten de la participación directa, autónoma e igualitaria de los implicados. Supone, en consecuencia, una implicación libre, voluntaria y sin intermediarios de los individuos que lo forman, así como independencia de intereses externos a los del colectivo. Esta independencia de cualquier poder político o económico, así como de cualquier organización jerárquica, es el principal motivo que lleva a sindicatos, librerías, escuelas, radios o grupos de música anarquistas a practicar el principio de la autogestión.

Autonomía individual

El anarquismo da una gran importancia al concepto de la autonomía o soberanía individual, que significa que cada individuo debe ser el único dueño de sus actos y el único con capacidad y legitimidad para tomar decisiones que le afecten. Por eso, los anarquistas rechazan y critican la delegación de la capacidad de decisión y responsabilidad en terceras personas, es decir, permitir que una persona decida por otra u otras. El anarquismo opta por una sociedad donde cada individuo sea totalmente libre para tomar las decisiones que le afecten sólo a él, y donde las decisiones que afecten a varios individuos sean fruto de pactos o acuerdos totalmente voluntarios entre las partes afectadas.

Desobediencia civil

La desobediencia civil es una estrategia de protesta que consiste en infringir deliberadamente las normas o leyes con el objetivo de propiciar un debate social y una transformación política. Para el anarquismo, también se trata de un modo de debilitar la autoridad del Estado y la autoridad económica. Los anarquistas proponen ignorar sistemáticamente las normas que la autoridad proclama, como modo de desembarazarse de su dominación.

Es reivindicado especialmente (aunque no de forma única) por aquellos anarquistas que se oponen a todo tipo de violencia. Estos proponen acciones masivas y coordinadas de desobediencia civil de forma que los aparatos represivos se vean desbordados e incapaces de realizar su función.

La desobediencia civil también puede entenderse desde un punto de vista ético, acorde con el principio de coherencia entre teoría y práctica defendido por el anarquismo. De este modo, supone desobedecer aquellas leyes derivadas de la moral burguesa, la defensa de la propiedad capitalista o del status quo contrario al anarquismo. Así, también tienen cabida para los anarquistas acciones individuales (o colectivas sin ser masivas) de desobediencia civil en las que se actua de acuerdo a una moral autónoma, aunque esta se oponga a cualquier normativa impuesta.

Apoyo Mutuo

Piotr Kropotkin es el primero en enunciar este principio. Implica que la libre cooperación entre individuos es beneficiosa para el colectivo. Kropotkin se basa en el estudio de los seres vivos para ver en este principio un factor evolutivo fundamental y el motor principal del desarrollo de las sociedades humanas. Se opone al concepto de competencia darwinista tanto en lo biológico como en lo social. Opone, por tanto, al capitalismo -representación del darwinismo en lo socioeconómico- un sistema anarquista de relaciones sociales basadas en el apoyo mutuo y la cooperación.

Federalismo

Modelo de organización social propuesto por Proudhon. Está basado en la asociación voluntaria, tanto a nivel individual como grupal (por localidades u otros). Se apoya en la descentralización y el apoyo mutuo y se opone al modelo centralista, oligárquico y autoritario de los Estados modernos. A nivel territorial Proudhon propone la agrupación por localidades en un esquema que parta de la base, de lo local para federarse de forma escalonada territorios de amplitud mayor. Siempre desde la libre asociación. También se ha propuesto de forma habitual una estructura en red.

A nivel individual, se propone la asamblea, como forma de democracia directa y asociación voluntaria frente a la representación política, la delegación o el Estado cohercitivo y soberano.

Podemos encontrar ejemplos de este modelo desde en distintas realidades de autogobierno local y de alcance mas alto que se han dado históricamente entre comunidades campesinas autónomas hasta en situaciones de consejismo revolucionario como la Comuna de París, los soviets en la revolución rusa o la revolución española de 1936.

Internacionalismo

El internacionalismo es una propuesta en defensa de las diferentes realidades culturales y nacionales. Se basa en el apoyo mutuo entre individuos y grupos (ya sean estos culturales, territoriales, idiomáticos o de otra clase), defiende la solidaridad entre las naciones para el beneficio mutuo. En la tradición ácrata, el internacionalismo se opone a las fronteras nacionales por considerarlas autoritarias o insolidarias, por lo que en ocasiones se aboga por el anacionalismo (que niega la existencia de las naciones definidas como tales) o el cosmopolitismo (negación a aceptar la identidad patriótica dictada por los gobiernos nacionales).

Ética anarquista

Violencia y No Violencia en el Anarquismo

El anarquismo entiende que todo poder (sea político, económico o de otro tipo) hace uso de la violencia para perpetuarse, es decir, para mantener sus privilegios en detrimento de la mayoría. Esta violencia no tiene por qué ser necesariamente física, para los anarquistas la amenaza del paro, la mendicidad o la cárcel son asimismo ejemplos de violencia sistémica. Por otro lado, la violencia utilizada por el sistema genera diversas reacciones entre quienes la sufren, que pueden ir desde la frustación por la incapacidad de escapar a la alienación hasta psicopatologías.

La cuestión ética que separa a los anarquistas se encuentra en la estrategia para combatir dicha violencia impuesta por el poder. Para algunos anarquistas, la violencia es un recurso legítimo en respuesta a la violencia del Capitalismo o el Estado. Además, algunos anarquistas consideran una necesidad la agitación armada (que no el terrorismo) como fórmula de oposición al capitalismo y el Estado. La tendencia es mayoritaria en el anarquismos especialmente durante la Segunda Revolución Industrial (entre 1870 y 1914). Como ejemplo de individuos o grupos anarquistas especialmente violentos podríamos nombrar las células anarquistas individualistas que a finales del siglo XIX y principios del XX atacaron a reyes en Europa o el anarquista Severino Di Giovanni.

Por otro lado, existe una tendencia pacifista en el seno del anarquismo que defiende que el uso de la violencia suele repetir patrones de poder y autoridad, por lo que reniegan de toda violencia, incluso de aquella destinada a la autodefensa. Ejemplos claros de esta corriente son el anarcopacifismo y el cristianismo libertario.

Sin embargo, la gran mayoría de los anarquistas se quedan en una posición intermedia ante el uso de la violencia, considerando que es legítima en algunas ocasiones. Se suele argumentar que, del mismo modo en que a nivel individual es necesaria la violencia para evitar una agresión, es legítima toda violencia destinada a repeler agresiones o evitar un mal mayor. La mayoría apoya el uso de tácticas como la desobediencia civil no violenta como herramienta de protesta, presión y concienciación al mismo tiempo que son conscientes de la necesidad -llegado el momento- de una Revolución armada para alcanzar la anarquía.

Ilustración y Anarquismo

A pesar de las profundas y evidentes diferencias entre el Anarquismo y el pensamiento ilustrado, es innegable la influencia de la Ilustración en el movimiento anarquista. En 1793 William Godwin, importante pensador de la Ilustración británica, publicó Una Investigación acerca de la justicia política, que algunos consideran como el primer tratado anarquista. Godwin presentaba en él su visión de una sociedad libre. Sus ideas antijerárquicas y antiestatales pronto se transformaron en la base del movimiento radical inglés. También, durante la Revolución francesa Sylvain Maréchal, pensador y activista, escribió el "Manifiesto de los iguales" (1796), por el que reivindicaba "el disfrute comunal de los frutos de la tierra" y deseaba la desaparición de "la repugnante distinción entre ricos y pobres, de los grandes y pequeños, de los amos y mozos, de los gobernadores y los gobernados."

El Anarquismo bebe de la Ilustración su anticlericalismo y su defensa del ateísmo u otras formas de espiritualidad, su hipercriticismo o su racionalismo. Sin embargo, rechaza su visión social elitista y jerárquica.

Anarquismo y Nihilismo

El nihilismo es una postura filosófica consistente en la negación de todo principio, autoridad o dogmatismo. Surge con fuerza en en la Rusia de los años 60 como un movimiento juvenil rebelde y contestatario, frente a una sociedad adulta que consideraban hipócrita. El nihilismo, como el anarquismo clásico, se opone a toda creencia acientífica, como la superstición, la tradición o el prejuicio. También atacan la típica posición esteticistas del arte de la época, una crítica que sería retomada en el futuro por grupos políticos libertarios cercanos al anarquismo.

Por todo ello, nihilismo y anarquismo entroncan en su actitud antidogmática y antiautoritaria. Además de ser una evidencia histórica la relación entre los primeros nihilistas rusos y lo que posteriormente sería el movimiento anarquista en Rusia.

Sin embargo, debemos tener en cuenta las diferencias entre estas actitudes por cuanto el acercamiento de anarquistas hacia propuestas nihilistas supone una diferenciación con el anarquismo clásico, más cercano al pensamiento ilustrado. El nihilismo se opone al materialismo histórico y a cualquier visión lineal de la Historia, lo que supone una ruptura con el anarquismo más próximo al análisis historicista de Marx. También niega que la Historia tenga un objeto, propósito o fin superior al que debemos encaminarnos.

Una de las consecuencias más profundas es el distanciamiento del anarquismo de las ideas que propugnaban que el progreso científico encamina a la sociedad hacia una mejora de las condiciones de vida (o incluso hacia un socialismo libertario). Estas rupturas encontrarían sus expresiones más claras en el primitivismo, que critica duramente el progreso científico-técnico y apuesta por un futuro primitivo; el insurreccionalismo, que recoge la herencia vitalista y lúdica del nihilismo, enfatizando la importancia de la insurrección frente a la revolución y apostando por formas de organización informal y por la búsqueda y consecución de los deseos como fin de la rebelión, la desobediencia y la lucha; y los defensores de la Igualdad Animal, que rechazan las ideas humanistas y colocan a los humanos a la misma altura que el resto de animales "no humanos".

También se ha asociado el anarquismo a actitudes nihilistas (habitualmente pasivas o destructivas, bien diferenciadas del nihilismo positivo) por medio del fenómeno punk. Esta asociación suele ser más estética, superficial (la simbología anarquista es habitual entre los partidarios de esta subcultura) que teórica o práctica.

Corrientes anarquistas

El número de corrientes anarquistas es muy elevado, debido principalmente a la libertad formal asociada a la teoría y la práctica libertaria. Podemos destacar entre ellas las corrientes clásicas, al ser las que han motivado históricamente a un número mayor de anarquistas: Comunismo libertario, Anarquismo colectivista, Mutualismo y Anarquismo individualista.

También el anarcosindicalismo ha sido de gran importancia, a pesar de no tratarse de una corriente como tal. Más que un corpus ideológico diferenciado de otras tendencias, el anarcosindicalismo constituye una corriente de aplicación en la práctica. Cuenta entre sus partidarios con defensores de distintas escuelas teóricas anarquistas, desde comunistas libertarios a individualistas.

A pesar de que estas corrientes cuentan con mayor relevancia histórica, a raíz de ellas han surgido más recientemente otras como los postanarquismos o el insurreccionalismo, entre otras. Además, las tendencias clásicas dentro del anarquismo se han visto actualizadas con propuestas provenientes de otros movimientos como los situacionismos o la autonomía obrera

Todas ellas comparten la idea común de que una sociedad puede existir pacíficamente sin estructuras jerárquicas, en base a la libertad del individuo por encima de las instituciones -estatales o privadas- y de sus organismos.

Corrientes clásicas

Mutualismo

El mutualismo surge con las ideas de Pierre-Joseph Proudhon, que imaginaba una sociedad en la cual cada persona pudiera poseer los medios de producción, individual o colectivamente, con intercambios libres que representasen cantidades de trabajo equivalentes. El mutualismo se basa en la Teoría del valor-trabajo que postula que cuando el trabajo o sus productos son intercambiados o vendidos, deben recibirse bienes o servicios incorporando "la cantidad de trabajo necesario para producir un artículo de la misma e igual utilidad".

En la medida en que se asegure a los trabajadores el derecho al total del producto de su trabajo, los mutualistas aceptan el mercado y la propiedad privada sobre el producto del trabajo. Los mutualistas rechazan la propiedad privada de la tierra y promueven la propiedad por posesión o posesión de uso (ocupación y uso). El mutualismo de Proudhon[27] incluye cooperativas de trabajadores y asociaciones laborales porque "sin ellas, se establecerían relaciones entre subordinados y superiores, de lo que se seguirían dos... castas de amos y obreros asalariados, lo cual repugna a una sociedad libre y democrática".

Una sociedad mutualista consistiría en una economía de libre intercambio entre productores en la que la producción sería llevada a cabo por artesanos y campesinos autónomos, pequeñas cooperativas de productores, negocios pequeños, empresas grandes controladas por los trabajadores y cooperativas de consumidores. Todos los productores obtendrían el producto completo de su trabajo y por lo tanto los intercambios serían de trabajo por trabajo, sin que hubiese lugar para márgenes o plusvalías, rentas, intereses o beneficios derivados del capital. Todas las asociaciones entre individuos serían de carácter voluntario y libres.

Colectivismo

Durante la Primera Internacional, los mutualistas proudhonianos fueron dando paso al colectivismo propuesto por Bakunin. El colectivismo proponía la propiedad colectiva de la tierra, las materias primas y los instrumentos de trabajo, y la apropiación del producto integral del trabajo por los trabajadores, deducido el costo. El término "colectivismo" pronto sería reemplazado por el de comunismo, cuando los propios seguidores de Bakunin de la Primera Internacional, critiquen la teoría del valor-trabajo y el mantenimiento de una retribución de tipo salarial. Pero los anarcocomunistas, no descartarán por completo el colectivismo, al que considerarán una etapa intermedia que evolucionará hacia el comunismo. Esta idea será finalmente la que se llevará a la práctica durante la colectivización en España entre 1936 y 1939.

Anarcocomunismo

El anarcocomunismo, más conocido en España como comunismo libertario, es una tendencia filosófica y económica que promueve la asociación voluntaria sin Estado, sin diferencias de clase e igualitaria a través de la propiedad comunitaria o socialización de los medios de producción, servicios y bienes de consumo. El anarcocomunismo enfatiza la experiencia colectiva como distinta e importante en la búsqueda de la libertad individual. Así mismo propone la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, el dinero y el trabajo asalariado. Cada individuo y grupo sería libre de contribuir a la producción y satisfacer sus necesidades basadas en sus propias elecciones. Los sistemas de producción y distribución serían manejados por productores.

Los anarcocomunistas piensan que la producción, el consumo y la distribución deben ser determinados por cada individuo sin ningún valor asignado al trabajo, los bienes y servicios por otros. Los anarcocomunistas argumentan que no hay ninguna forma válida de medir el valor de la contribución económica de una persona debido a que toda la riqueza es un producto colectivo de las generaciones actuales y precedentes.

Piotr Kropotkin, uno de los más importantes teóricos del comunismo anarquista, llamaba a la abolición de la propiedad privada a través de la "expropiación del total de la riqueza social" por el pueblo mismo, y a la coordinación de la economía a través de una red horizontal de asociaciones voluntarias en donde los bienes son distribuidos de acuerdo a las necesidades del individuo, en vez de en función al trabajo.

Los individuos y los grupos usarán y controlarán cualquiera de los recursos que necesitasen, debido a que el objetivo del anarco-comunismo es poner "el producto cosechado o manufacturado a disposición de todos, dejando a cada uno la libertad de consumirlos como ellos lo deseen en sus propias casas." Algunos de los teóricos anarcocomunistas más famosos fueron Kropotkin, Luigi Fabbri, Errico Malatesta, Sébastien Faure, Volin y Carlo Cafiero.

Sin embargo, no todos los anarcocomunistas tienen una filosofía comunitaria. Algunas formas de anarquismo comunista tienen fuertes influencias de la ética del individualismo egoísta. Anarcocomunistas como Emma Goldman combinaron las filosofías de Max Stirner y Kropotkin.

Individualismo

El anarquismo individualista es una corriente dentro del anarquismo que prioriza al individuo sobre toda clase de determinantes externos, sean grupos, sociedad, tradiciones y sistemas ideológicos. El anarquismo individualista no es una única filosofía sino que alude a un grupo de filosofías individualistas que muchas veces están en conflicto entre sí. Tiende a manifestarse más como corriente filosófica y literaria que como un movimiento social.

Las diversas corrientes del anarquismo individualista tienen algunas cosas en común: la elevación del individuo sobre toda clase de construcción o realidad social y exterior, tal como la moralidad, la ideología, las costumbres, la religión, la metafísica o la voluntad de otros; el rechazo y las reservas hacia la idea de revolución, prefiriendo un método gradualista para alcanzar la anarquía; el punto de vista de que las relaciones con otras personas o cosas solo pueden ser libremente contratadas, en propio interés y pueden ser tanto transitorias y sin compromisos como se desee; y la exaltación de la experiencia y la búsqueda individual.

La versión norteamericana del anarquismo individualista enfatiza fuertemente el principio de no-agresión y la soberanía individual. Algunos anarquistas individualistas, como Henry David Thoreau, no solo rechazan al Estado sino a todas las asociaciones organizadas de cualquier tipo, invocando la autosuficiencia individual completa. Benjamin Tucker y otros anarquistas bostonianos fueron influenciados por Josiah Warren y la interpretación de la teoría del valor-trabajo, considerando que las ganancias obtenidas sin trabajo –como el interés del prestamista- eran sinónimo de explotación y que el control privado de la tierra era justificable cuando su poseedor la estuviera utilizando. Sin embargo, no todos los anarquistas individualistas americanos sostuvieron esta filosofía sobre la tenencia de la tierra. Warren y Lysander Spooner no pusieron restricciones a la ocupación y uso de la propiedad.

La corriente de anarquismo individualista que se denomina egoísmo, derivada de la filosofía de Max Stirner, sostiene que los individuos deben hacer aquello que desean, sin hacer caso a Dios, Estado o regla moral. Para Stirner, los derechos naturales son falacias, reificaciones en la mente, rechazaba todas las instituciones sociales y nociones metafísicas, y sostenía que la sociedad en verdad no existía sino los "individuos y su realidad", refiriendo la propiedad por la fuerza al derecho moral. Stirner defendía la auto-afirmación y preveía "asociaciones de egoístas" conduciéndose entre sí por el respeto mutuo. Los anarquistas egoístas sostienen que no hay motivos racionales de cualquier persona a reconocer cualquier autoridad por encima de su propia razón o de cualquier meta antes que su propia felicidad. Entre los principales individualistas anarquistas europeos se encuentran Albert Libertad, Anselme Bellegarrigue, Émile Armand, Lev Chernyi y John Henry Mackay.

Anarcosindicalismo

El anarcosindicalismo es una de las ramas del anarquismo vinculada al movimiento obrero a través del sindicalismo. Es un método de organización y de lucha de los trabajadores a través de sindicatos autónomos del poder político. Es el resultado de la síntesis del anarquismo y la acción sindical revolucionaria. Se diferencia de otros movimientos anarquistas en que su ámbito de actuación característico (aunque no exclusivo) es el mundo del trabajo, complementándose con otras organizaciones de similar ideología para la consecución de los fines perseguidos.

Su meta es la conquista por parte de los trabajadores de los medios de producción y distribución, la abolición del sistema salarial, la abolición de las clases sociales y la reorganización de la sociedad según los principios federalistas y de democracia directa, gestionando todas las estructuras políticas y económicas por parte de los mismos trabajadores. A este planteamiento se le conoce como autogestión.

Las tácticas usadas son el federalismo, la autogestión, el principio de la solidaridad de clase, la herramienta de la huelga general, la toma y recuperación de los lugares de trabajo, la acción directa (tratamiento de los conflictos laborales entre empleador y trabajadores, sin el concurso de terceros "representantes" que pudieran obstruir a los trabajadores organizados en asamblea), el apoyo mutuo, el antiestatismo y el internacionalismo. Es compatible con otras tendencias anarquistas tal como el anarcocomunismo, el mutualismo y el colectivismo. Propone que la organización directa del trabajo por medio del sindicalismo es el medio más idóneo para organizar una sociedad anarquista, y para lograr un cambio revolucionario.

Deriva de los postulados originales de la Primera Internacional, luego retomados por la Asociación Internacional de los Trabajadores, adoptando al sindicato como el medio de lucha de la clase obrera. Ha tenido un papel importante en Argentina, Italia, Estados Unidos, Uruguay, Francia, Rusia, Corea y España, lugar este último donde tuvo una gran importancia en la Revolución Española de 1936. Algunos de los teóricos y personalidades más reconocidos del anarcosindicalismo fueron Rudolf Rocker, Diego Abad de Santillán, Emilio Arango, Buenaventura Durruti y Ángel Pestaña.

Corrientes minoritarias o nuevas

El anarquismo ha presentado numerosas corrientes y variantes que, o bien no han tenido tanta relevancia como las principales que figuran en el apartado anterior, o bien su origen es relativamente cercano temporalmente. Son las siguientes:

Plataformismo

El plataformismo es una tendencia anarcocomunista propuesta por Piotr Arshinov y Nestor Makhno en 1926, que hace un fuerte hincapié en la organización del movimiento anarquista, proponiendo una unificación táctica y organizativa, como guía al resto del movimiento. Esta idea ha generado rechazos de los anarcocomunistas denominados sintetistas, que adhieren a la propuesta de Volin y Sébastien Faure de conformar federaciones de síntesis, en que participen anarquistas de cualquier tendencia, y de otras tendencias como el anarcosindicalismo.

Anarco-feminismo

El anarcofeminismo es una síntesis del feminismo radical y el anarquismo, que postula que el patriarcado (predominancia del hombre dentro de la estructura familiar) es una manifestación básica de la coacción gubernamental a la que se oponen los anarquistas. Se inspira en los escritos de fines del siglo XIX de las primeras mujeres anarquistas como Lucy Parsons, Emma Goldman y Voltairine de Cleyre, e incluso Dora Marsden. Como otros feminismo radicales, critica y promueve la abolición de las tradicionales concepciones de familia, educación, sexualidad y género. El anarcofeminismo combate la discriminación y la desigualdad cotidiana contra las mujeres dentro una perspectiva anarquista con un enfoque de lucha de clases anticapitalista, para distanciarse del feminismo liberal y socialdemócrata mas cercanos al parlamentarismo. El anarcofeminismo también desea tomar distancia con el economicismo del feminismo marxista. Dentro de los movimientos GLBT también existen anarquistas activos.

Primitivismo y ecoanarquismo

El anarquismo primitivista o anarcoprimitivismo es una corriente que critica los orígenes y progreso de la civilización y que a la vez forma parte del ecologismo radical. Los primitivistas mantienen que el cambio de caza-recolección hacia la subsistencia de la agricultura dio lugar a la estratificación social, coacción y alienación. Ellos abogan por volver a una vida "no-civilizada" a través de la desindustrialización, la abolición de la división del trabajo o la especialización, y ciertos grados de abandono de la tecnología. La mayoría de los anarquistas rechazan esta crítica de la civilización mientras que algunos la apoyan aunque no se consideren a sí mismos primitivistas (por ejemplo, Wolfi Landstreicher o algunos insurreccionalistas). El primitivismo retoma la herencia del movimiento luddita de principios del siglo XIX y tambien en alguna forma reactualiza al naturismo libertario. Entre sus teóricos principales destacan John Zerzan y Derrick Jensen.

Por otro lado está el anarquismo verde o ecologista. Este comparte posiciones importantes con ramas radicales del movimiento ecologista como el desear mayor descentralización y en tanto economías y gobiernos locales que suplanten a los estados-nación centralizados y a la economía capitalista globalizada y corporativa para así lograr situaciones de sostenibilidad. Así pues como tendencias internas a este destaca la ecología social de Murray Bookchin y su propuesta de municipalismo libertario.

Insurreccionalismo

El anarquismo insurreccionalista actual es heredero del antiorganizacionismo italiano y del ilegalismo francés de inicios del siglo XX. Esta corriente, más que un modelo social, propone una estrategia para lograr la revolución, y presenta algunas influencias individualistas, aunque también puede ser considerado como parte del anarcocomunismo. Basan la organización de los movimientos anarquistas en grupos de afinidad, que no sacrifiquen la autonomía individual, autodefiniéndose como “un movimiento colectivo de realización individual”. El principal teórico del insurreccionalismo es el italiano Alfredo M. Bonanno, autor de varios escritos donde expone los principales argumentos de esta corriente. Otros autores insurreccionalistas son Constantino Cavalleri y Killing King Abacus.

Los insurreccionalistas suelen criticar las organizaciones permanentes en el anarquismo clásico y el anarcosindicalismo por considerar que su organización conlleva burocratización y puede llegar a ahogar las luchas mientras que los anarcosindicalistas critican el insurreccionalismo por considerar que le falta organización y sus propuestas son inútiles para alcanzar la revolución.

El insurreccionalismo se ha desarrollado principalmente en Italia, España, Grecia y Estados Unidos, y adquirió cierta notoriedad por algunas acciones directas violentas en Europa, y por la participación en el movimiento antiglobalización. Anarquistas adheridos a este pensamiento han actuado desde entonces en varias instancias de acciones de grupos de afinidad y revueltas de masas como las de Genova o las de Grecia en el 2008. Así mismo enfrentan similares críticas a las que el anarquismo organizado le realizara al ilegalismo en el siglo XIX y principios del XX.

Anarquismo post-izquierda y post-anarquismo

La anarquía postizquierda o anarquismo postizquierdista, es una forma de anarquismo socialista posmoderno que promueve una crítica de la relación del anarquismo clásico con el izquierdismo tradicional. Constituye una tendencia algo reciente con cierto auge luego de la caída de la Unión Soviética, que muchos ven como la muerte del izquierdismo autoritario. Filosóficamente intenta superar las diferencias entre el anarquismo individualista y anarquismo societario. Busca diferenciarse de la "izquierda tradicional" (comunistas, progresistas, socialdemócratas). Se centra frecuentemente en el individuo en lugar de hablar en términos de clase u otras grandes generalizaciones.

El postanarquismo se trata de una multiplicidad heterogénea de teorías políticas radicales que se articula, según los casos, con el pensamiento del postestructuralismo, el postmodernismo, el postcolonialismo, el postfeminismo y el postmarxismo, siempre con la intención de superar las nociones modernas del anarquismo y conservando, no obstante, el carácter antiautoritario, el rechazo simultáneo al capitalismo y a la forma/Estado característico del anarquismo clásico. El postanarquismo argumenta también contra el anarquismo temprano que el capitalismo y el Estado no son los únicos focos de dominación, y que por lo tanto se deben desarrollar nuevos enfoques que combatan las estructuras de dominación en red que caracterizan la modernidad tardía. Algunas de las temáticas más representativas del post-anaquismo y el anarquismo post-izquierda que podemos mencionar son: el enfoque centrado en el sujeto, la importancia de las relaciones y los efectos discursivos, una reconceptualización del poder, desnaturalización del cuerpo y la sexualidad, una perspectiva genealógica, etc.

Se tendría que considerar también esfuerzos intelectuales anarquistas recientes de características diversas. Así podemos considerar por ejemplo la detallada propuesta de puesta en práctica del anarquismo conocida como Parecon elaborada por el estadounidense Michael Albert en la cual se examina como funcionaría la economía y la política de acuerdo con principios libertarios. Un similar esfuerzo teórico es el de la democracia inclusiva elaborada por Takis Fotopoulos. Desde un enfoque mas filosófico podríamos destacar a intelectuales como Agustín García Calvo en obras como Contra el tiempo y Contra la Realidad. Los principales exponentes exponentes de esta tendencia son Todd May, Saul Newman y Lewis Call. Desde una perspectiva post-situacionista destacan los escritos de Hakim Bey, Bob Black y y la red activista y editorial estadounidense Crimethinc.

Historia del anarquismo

Aunque el anarquismo tiene precedentes que se remontan hasta hace miles de años, el anarquismo moderno surge definitivamente en el siglo XIX, extendiéndose progresivamente las ideas anarquistas por todo el mundo y cobrando gran fuerza en ciertos países durante el primer tercio del siglo XX, estando presente en una gran cantidad de rebeliones, levantamientos populares y revoluciones.

Antecedentes

El primer uso conocido de la palabra "anarquía" data de los tiempos de la Antigua Grecia, siendo utilizado peyorativamente para referirse a quienes actuaban en contra de la autoridad. Sin embargo, y aunque las ideas anarquistas tal y como se conocen hoy en día surgen en el siglo XIX, existieron mucho tiempo antes pensadores, obras escritas o acontecimientos concretos que por su alto contenido de valores asociados con las ideas libertarias son considerados precedentes del anarquismo moderno. En la obra "Anarcosindicalismo (teoría y práctica)", de Rudolf Rocker, encontramos el siguiente texto:

Las ideas anarquistas aparecen en todos los períodos conocidos de la Historia, por más que en este sentido quede aún mucho terreno por explorar. Las hallamos en el chino Lao-Tse -La Marcha y el Camino cierto- y en los últimos filósofos griegos, los hedonistas y los cínicos, como en otros defensores del llamado «derecho natural», especialmente en Zenón, quien, situado en el punto opuesto al de Platón fundó la escuela de los estoicos. Hallaron expresión en las enseñanzas del gnóstico Carpócrates de Alejandría y ejercieron innegable influencia sobre ciertas sectas cristianas de la Edad Media, en Francia, Alemania y Holanda, todas las cuales cayeron víctimas de salvajes persecuciones. Hallamos un recio campeón de esas ideas en la historia de la reforma bohemia, en Peter Chelcicky, quien en su obra Las redes de la Fe sometió a la Iglesia y al Estado al mismo juicio que les aplicará más tarde Tolstoi. Entre los grandes humanistas se destaca Rebeláis, con su descripción de la feliz abadía de Thélema -Gargantúa- donde ofrece un cuadro de la vida, libre de todo freno autoritario. Sólo citaré aquí, entre otros muchos precursores, a Diderot, cuyos voluminosos escritos se encuentran profusamente sembrados de expresiones que revelan a una inteligencia verdaderamente superior, que supo sacudirse todos los prejuicios autoritarios.

Siglo XIX

El anarquismo como movimiento político, económico, social y filosófico tal y como se lo conoce hoy en día comienza a surgir a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con la revolución industrial todavía no demasiado desarrollada. William Godwin publicó en 1793 el que es considerado por muchos como el primer tratado anarquista: Una Investigación acerca de la justicia política. Otro pensador anarquista primitivo fue Sylvain Maréchal, que en el Manifiesto de los iguales pedía en 1976 el disfrute comunal de los frutos de la tierra y la desaparición de la desigualdad económica y política.[83]. También se considera ligado al anarquismo la lucha de los ludditas, que surgió en 1811 en Inglaterra y se extendió varios años más tarde a Europa, y que practicaba el sabotaje contra la maquinaria de las fábricas por considerar que la sustitución de mano de obra por dichas máquinas conllevaba el fin de muchos trabajos y la miseria de muchos antiguos trabajadores. Este movimiento daría origen a los primeros sindicatos.

Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX cuando apareció la primera persona en denominarse a sí misma "anarquista" sin usar la palabra en sentido negativo: Pierre-Joseph Proudhon. Es considerado por algunos como el fundador de las teorías anarquistas modernas. Proudhon, considerado como próximo al socialismo por él mismo y por los críticos e historiadores posteriores[85] abogaba por una economía no opresiva donde los individuos intercambiaran los productos de sus propios trabajos. El valor de intercambio de los bienes dentro de tal economía sería determinada por la cantidad de trabajo invertido en su producción. En lo político, Proudhon defendía la estructuración de la sociedad en forma de pequeños municipios o comunas relacionados unos con otros de forma federalista y descentralizada.

Las ideas mutualistas de Proudhon se fueron extendiendo y, al mismo tiempo, evolucionando progresivamente al mismo tiempo que lo iba haciendo la sociedad con la revolución industrial. Del mutualismo surge el colectivismo, con bastantes puntos en común pero diferenciándose en la desaparición de la defensa del libre intercambio del producto de los trabajadores, y apoyando una economía sin más propiedad que la pública o colectiva, en la que la riqueza de cada individuo se proporcione en medida al trabajo realizado por éste. Su principal defensor fue Mijaíl Bakunin, pocos años más joven que Proudhon y conocedor de sus postulados. Su nombre se convertiría más adelante en uno de los más conocidos dentro y fuera del movimiento libertario. En la segunda mitad del siglo XIX, las ideas anarquistas se extienden ampliamente por Europa y América. Dicha expansión propicia la participación de los anarquistas en la Primera Internacional en 1864, en la que pronto quedaron en evidencia las irreconciliables diferencias entre anarquistas y comunistas, representados por Bakunin y Karl Marx respectivamente. Las disputas terminaron provocando la salida de los anarquistas de la Internacional.

Al mismo tiempo, pero por separado, fue desarrollándose y extendiéndose otra variante del anarquismo: el anarquismo individualista. Su más temprano exponente fue Max Stirner, quien además fue el anarquista individualista más conocido en Europa y sus ideas influirían en el pensamiento de algunos anarcocomunistas e insurreccionalistas, si bien el individualismo no gozó de tanta popularidad como el anarquismo colectivista o comunista en Europa. Sí tuvo gran extensión en Estados Unidos, donde se desarrolló una corriente individualista con ciertas diferencias respecto a la europea. Surgió en Boston, a partir de algunos conceptos e ideas del mutualismo. El individualismo estadounidense tuvo como principales pensadores a Henry David Thoreau, Josiah Warren o Benjamin Tucker. Éste último fundó el periódico Liberty, de gran importancia dentro del movimiento anarcoindividualista norteamericano.

En las últimas décadas del siglo XIX surgió el llamado anarcocomunismo, más conocido en España como comunismo libertario, procedente del colectivismo pero con ciertas diferencias con el mismo. Fue formulado por primera vez en la sección italiana de la Primera Internacional por Carlo Cafiero, Errico Malatesta y Andrea Costa, entre otros. Sin embargo, sus principales defensores fueron el ya mencionado Malatesta y Piotr Kropotkin, el más conocido y el que pasó a la Historia como su fundador. Inicialmente esta corriente convivió con el colectivismo, y no sería hasta la muerte de Bakunin cuando comenzaron las disputas entre ambos movimientos.[88] Estas disputas se debieron principalmente a la oposición de los anarcocomunistas a la teoría del valor-trabajo, pilar básico de la economía colectivista, que defendía el reparto de los bienes y riquezas de acuerdo al trabajo realizado por cada individuo; esta máxima quedaba explicada en la frase a cada cual según su trabajo, que chocaba con la que defendían los anarcocomunistas, a cada cual según su necesidad, de cada cuál según su capacidad. Esto originó finalmente una oposición y rechazo mutuo entre colectivistas y comunistas. En los últimos años del siglo XIX surgió lo que su fundador, Fernando Tarrida del Mármol, llamaría anarquismo sin adjetivos, que era un intento de eliminar la brecha que separaba a ambas corrientes anarquistas. No obstante, finalmente se impuso el anarcocomunismo como la corriente anarquista más extendida y popular de todas, llegando a declararse como objetivo de sociedad por parte de algunos sindicatos como la Confederación Nacional del Trabajo.

Con las fuertes emigraciones europeas hacia los países americanos, el anarcocomunismo cogió mucha fuerza en EEUU, estando presente en la famosa huelga por la jornada laboral de ocho horas del 1 de mayo de 1886 que llevó tres días más tarde a la Revuelta de Haymarket y a la muerte de los llamados mártires de Chicago, escalera de acontecimientos que dio origen a la actual celebración del 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores.

Principales ideólogos

Entre los fundadores de corrientes ideológicas dentro del anarquismo se encuentran:

El caso del anarcocapitalismo

Artículo desarrollado → Anarquismo y anarcocapitalismo.

El anarcocapitalismo o anarquismo capitalista o libertarianismo es una ideología política y económica que remonta su origen al liberal Gustave de Molinari[89] y presenta fuertes influencias de la escuela económica austríaca y el anarquismo individualista. Basa su filosofía en el libre mercado, la propiedad privada capitalista y la competencia, aceptando únicamente las regulaciones del mercado y rechazando toda autoridad de gobierno. Para los anarcocapitalistas, el Estado vive de la violencia y los impuestos son considerados un robo, y los únicos órdenes políticos legítimos serían aquellos que surgen de la libre elección individual y que obtienen sus recursos sin coerción (voluntariamente). Uno de sus principales autores y fundadores es Murray Rothbard. Esta corriente de pensamiento presenta similitudes con el anarquismo y es considerada por algunos perteneciente a dicho movimiento, sin embargo existe una gran polémica sobre si se debe considerar al anarcocapitalismo como una corriente del anarquismo o no. Desde el movimiento anarcocapitalista, una parte de sus miembros defienden ser anarquistas, mientras que desde el anarquismo tradicional se niega cualquier relación, afirmando que el anarcocapitalismo es en realidad una variante del capitalismo, no del anarquismo. Fuera de ambas ideologías, las opiniones varían desde la exclusión total del anarcocapitalismo dentro de las corrientes anarquistas hasta el reconocimiento pleno como tendencia.

Referencias

Bibliografía

  • BERNERI, Camillo.- "Humanismo y anarquismo". Ernest Cañada, 1998. ISBN 84-8319-022-2.
  • FERRER Y GUARDIA, F.- La Escuela Moderna. Madrid, Júcar, 1976. ISBN 84-334-5502-8
  • GUÉRIN, D.- El anarquismo. Madrid, Campo Abierto, 1978.
  • GUILLÉN, A.- Economía libertaria. Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 1988. ISBN 84-86864-02-X
  • GOLDMAN, E.- El anarquismo y otros ensayos.
  • GÓMEZ CASAS, J.- Historia del anarcosindicalismo español. Bilbao, Zero, 1978. ISBN 84-317-0470-5
  • HOROWITZ, I. L.- Los anarquistas. Madrid, Alianza, 1977. ISBN 84-206-1990-6
  • KROPOTKIN, Piotr.- "La conquista del pan". Ediciones 29, 1996. ISBN 84-7175-386-3.
  • KROPOTKIN, Piotr.- "La selección natural y el apoyo mutuo". Los libros de la catarata, 2009. ISBN 978-84-8319-412-6
  • PROUDHON, Pierre Joseph.- El principio federativo. Madrid, SARPE, 1985. ISBN 84-7291-730-4
  • PROUDHON, Pierre Joseph.- ¿Qué es la propiedad?. Libros De Anarres, 2005. ISBN 987-20875-9-8

Otras fuentes de información

El material recogido en este artículo procede de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, bajo la licencia GFDL.