Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Buen vino y mejores versos en un justo homenaje

De Ateneo de Córdoba
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Tarjeta homenaje a Fernando Serrano.jpg
Fernán Núñez, por tradición, es un pueblo hidalgo, noble y de singulares valores, que sabe honrar a sus hijos y en muchas ocasiones al forastero; más de cincuenta años de amistades y continua convivencia son el aval que le da cuerpo a esta afirmación. Hace unos días, y para dar muestra inequívoca de esa nobleza y esa hidalguía, acaba de sumarse de forma amplia al homenaje que el Ateneo cordobés ha rendido al poeta de la tierra Fernando Serrano con motivo de la publicación de la séptima y última carpeta de su serie Cuadernos de Ulía, un trabajo de extremada pulcritud, que solamente puede acometer un espíritu sensible y cultivado como el que anida en Fernando Serrano y cuya exacta valoración se podrá hacer cuando no poco tiempo. ¡Es la ley! Por lo pronto, ahí están los preciosos volúmenes, en cuyas páginas se alinean los nombres de medio centenar de poetas en una selección perfecta en cuanto a estilos y formas se refiere. Y esto en un escenario ideal: las naves de las Bodegas Marín. Abrieron el acto el presidente del Ateneo de Córdoba, Antonio Perea, y el poeta cordobés Francisco Carrasco. Juana Castro dijo de forma magistral un poema de su larga producción. Mario López -amigo invariable- leyó versos suyos con inequívoca emoción y el homenajeado puso el broche de oro auténtico a una jornada inolvidable, ofreciéndonos el que tal vez sea uno de sus mejores poemas. Perea y Carrasco entregaron a Serrano un precioso cordobán y a la vez le imponían la insignia de oro de la institución. Muchas caras conocidas y más rapsodas. Largueza ateneísta en la hora de los condumios que regaron los ricos caldos de los Marines. Y en un aparte, donde la felicidad se desbordaba, Fernando, su mujer y sus dos hijos. No era para menos.
Florián Valentín
Diario Córdoba, 25 de abril de 1996