Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS

Inauguración del ciclo "El autor y su obra", con José Luís Checa
Sede del Ateneo, lunes 24 de noviembre a las 20:00 horas.

FALLADO II CERTAMEN DE RELATO CORTO RAFAEL MIR-ATENEO DE CORDOBA:
ha resultado ganadora la obra titulada “Los días de Julia”, de Pablo José Conejo Pérez, de Madrid.

¡Ayúdanos! Solicita artículos no redactados

Eduardo Lucena y Vallejo

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
Eduardo Lucena.jpg

El compositor Eduardo Lucena y Vallejo nació en Córdoba el 22 de agosto de 1849 y murió en esta ciudad el 2 de marzo de 1893. Recibe la formación musical con su padre, Francisco Lucena Luque, y luego en el Conservatorio de Madrid, donde tiene como profesores al gran violinista Jesús de Monasterio y a Hilarión Eslava. Su vida profesional abarcó las facetas de director de orquesta y de banda, violinista, compositor y profesor de armonía en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba, germen del futuro conservatorio. Según De Montis, tanto la Banda Municipal como la Orquesta Córdoba, reorganizada por su padre, fueron dirigidas por él. Pero es la creación del Centro Filarmónico lo que le ha hecho pasar a la historia de Córdoba, ya que gracias a la popular agrupación sus composiciones llegan frescas hasta hoy. Entre los honores que recibió en vida figuran el nombramiento de caballero de la orden de Isabel la Católica y el de socio de honor de la Sociedad Económica de Amigos del País.

Murió en una casa de la calle San Fernando –entonces la número 117, hoy la 69- en cuya fachada figura desde 1912 una placa de recuerdo colocada por el Ayuntamiento. Homenaje que tendría justa continuación en el encargo hecho al insigne escultor Enrique Moreno "El Fenómeno" de un busto-monumento con vistas a su colocación en la plaza de San Pedro, barrio natal del artista. Sufragado por suscripción popular –la cual fue recogida por numerosas asociaciones y entidades de la ciudad-, el monumento estuvo olvidado en las atarazanas municipales más de medio siglo. Por fin en 1981, y como acto central del homenaje que la ciudad rinde a Lucena, se ubicó definitivamente en la plaza de Santiago Ramón y Cajal, lugar que la tradición dice fue escenario de la composición de su obra más emblemática, la Pavana. La obra compositiva de Lucena ha de enmarcarse en el panorama musical de la pasada centuria; sólo así podemos apreciar su verdadera importancia en la producción musical española. Su catálogo de composiciones incluye diversos géneros de baile, obras líricas y algún que otro escarceo en las formas clásicas. Acudiendo a la relación que aparece en la necrológica publicada por el diario La Unión, el 7 de marzo de 1893, nos encontramos con que entonces se subrayan como obras principales de su catálogo: varios himnos, uno de ellos con motivo del advenimiento al trono de Alfonso XII; una tanda de valses titulados Zaida; “infinidad de jotas, pasacalles y habaneras, especialmente para estudiantinas”; dos sinfonías para gran orquesta; barcarolas, mazurcas, romanzas “y otra infinidad de juguetes y obras musicales de distinta índole, la mayor parte de las cuales permanecen inéditas”. Es decir, una literatura en la que abundan los géneros menores de tradición universal, como la barcarola, el vals, la pavana o la mazurca; las obras de circunstancias, o escritas para un acto concreto, y, cómo no, las jotas y habaneras –muy de moda por aquellas fechas- y los pasacalles, expresión genuinamente popular y de tanto cultivo por las estudiantinas. Una música de gran riqueza melódica, convencional en la armonía y con un acusado componente rítmico, rasgos inherentes a las formas populares.

Y es que Lucena no pretende ser un innovador; más bien su verdadera ambición es expresar sentimientos a través de una música asequible para todos, hecha con talento e inspiración, los cuales se sirven de elementos universales que trascienden lo meramente localista. Son sus páginas más inmortales: la popularísima Pavana, el popurrí Aires andaluces, la barcarola Cruzando el lago, la célebre Habanera, el pasacalle Carnaval del 86, las jotas A Málaga y Las Mariposas, y la Sinfonía en Mi Mayor.

Fuente


Galería fotográfica