Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles 22 de enero, a las 19:00 horas TertuliaP oética en la Sede del Ateneo.
Jueves 30 de enero, 18:00 horas. Convocatoria Asamblea Anual Ordinaria. Sede del Ateneo.
Jueves 30 de enero, 20:00 horas. Entrega del Jacobino de Oro a la ateneísta Milagros Páez Pérez. Sede del Ateneo.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Josefa García Escudero "María Albaicín"

De Ateneo de Córdoba
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La bailaora y bailarina Josefa García Escudero, más conocida en el mundo del arte con el nombre artístico de María Albaicín, nació en Chillarón de Cuenca (Cuenca) España, en el año de 1898, y murió en Francia, en el 1931. Al comienzo de su carrera se hacía llamar La Faraona, y después María Imperio. Hija de Agustina Escudero Heredia, a quien llamaban "la reina de los gitanos" y que era esposa de un gitano tratante en caballerías llamado Benigno García Gabarre.

Hermana del torero Rafael Albaicín y del bailaor Miguel Albaicín, y tía, por tanto, de la bailaora María Albaicín. Trabajó en el primer Amor Brujo de Falla, con Pastora Imperio, en 1915. Alcanzó una cierta fama años después en los ballets rusos de Serguéi Diáguilev. Había sido prometida en matrimonio, recién nacida como era costumbre entre los gitanos, a un niño de su raza, pero en París conoció a un acaudalado actor de cine judío, Aimé Simón Gérard, y se casó con él. Su madre Agustina, quien fue bailaora y una belleza modelo de pintores -entre ellos Zuloaga-, contó a Walter Starkie -y éste lo recoge en su libro Aventuras de un irlandés en España- acerca de su hija:

"El día de su boda fue un día negro para los zincalís de Tetuán de las Victorias. La maldijeron todos los gitanos de Madrid por casarse con un hombre blanco; pero a ella no le importó. Además, vino al mundo con unas grandes facultades de bailarina. Antes de saber andar, ya bailaba, y cuando se hizo mayorcita no pensaba más que en viajar para lograr con sus bailes mucha fama. ¡Pobre muchacha! La maldición que la echaron hizo su efecto demasiado pronto, pues ahí tiene usted a la pobre tosiendo todo el día y con sus pulmones deshechos. Ahora está en Suiza, donde ha ido a curarse. Pero yo temo, porque creo en la maldición que le echaron cuando abandonó la casa de sus padres".

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