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Manuel Fuentes y Rodríguez "Bocanegra"

De Ateneo de Córdoba
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Manuel Fuentes y Rodríguez, conocido por su apodo "Bocanegra", matador de toros, nació en Córdoba el 21 de marzo de 1837, y murió en Baeza (Jaén) el 21 de junio de 1889.

Bocanegra empezó su carrera en una cuadrilla infantil que capitaneaba Antonio Luque y González "El Camará", a las ordenes del hijo de este úlltimo y de José Sánchez Fernández Poleo permaneció durante cuatro años en dicha cuadrilla, llegando a ser espada. En los años 1855-1856 fue rehilero al lado del infortunado paisano José Dámaso Rodríguez Rodríguez "Pepete", para pasar posteriormente a la de Manuel Domínguez "Desperdicios" donde estuvo seis años. Se presentó con su maestro en Madrid el 11 de marzo de 1860 donde puso los palos a los toros Primavero y Rubito de la ganadería de Justo Hernández.

Tomó la alternativa en el Puerto de Santa María el 31 de agosto de 1862 actuando como padrino su maestro Manuel Domínguez que le cedió el toro Recobero del marqués de Tamarón. Tuvo que estoquear a cuatro toros al ser herido Domínguez. Confirma la alternativa en Madrid el 5 de mayo de 1864 con Curro Cúchares de padrino. A partir de este momento no se le ocurrió otra cosa que plantar cara a su primo político Rafael Molina Sánchez "Lagartijo" de quien quiso ser competidor sin poseer méritos, pues profesionalmente no se le parecia en nada. No obtante con su investidura Bocanegra consiguió afianzar fama, aunque con frecuencia tenía altibajos artísticos, ello no fue motivo para desanimar a sus seguidores que lo veían con complacencia, por su valor y amor propio, prioridades características de su toreo. Su fortaleza física le acompañaba con no menor fuerza de espíritu.

Según sus contemporáneos, tenía mucho valor y estaba dotado de un gran sentido del honor, pero carecía de recursos taurinos, de tal forma que era sobrepasado por sus coetaneos en salidas a hombros y toreaba cada año menos que el anterior.

Entre 1869 y 1870, una incipiente ceguera le impidió pisar la arena. Al estar falto de recursos económicos, su primo político "Lagartijo" fue generoso con él al pagar los costosos gastos en la curación de su mal. Después de esto, engordó notablemente y se vio solo. Obeso y privado de toda la agilidad vuelve a torear de nuevo, pero siempre ya de forma esporádica. Bocanegra emprendió un nueva competencia con su pariente, cosa que le perjudicó, pues "Lagartijo" cansando de sus despechos no se interesó e incluso se negó a torear con él alegado lo siguiente: "temía que por estar gordo y por su falta de facultades, ocurriese "jargo" que no quería ser testigo". Su última corrida de toros, en Madrid el 16 de junio de 1889.

El día del Corpus Chiste 20 de junio de 1889, asiste a una corrida en la plaza de Baeza con su sobrino Rafael Ramos Melo, en la que actuaban una cuadrilla de jóvenes malagueños. Durante la cual, en el cuarto toro llamado Hormigón colarado y de buena presencia de Agustín Hernández, sembró el pánico y los jóvenes lidiadores asustados abandonsaron el ruedo. El público que había comprobado la presencia del novillero Merlo y Bocanegra pidió a la presidencia matara el toro Merlo, accediendo a la petición. Saltó al ruedo cuando el toro acudía al picador, que lo tiró a la arena, el cabalo desbocado dió un golpe a Merlo en la cabeza derribándolo sin sentido. De inmediato acudió Bocanegra al quite con su sombrero, pero al refugiarse en el burladero -pues carecía la plaza de barrera- que estaba lleno de personal quedó al descubierto enganchando el cornupeta por el muslo, sacándolo del burladero y arrojándolo al suelo, fue una brutal cornada, muriendo en Baeza al día siguiente.

Así acabó la historía de este matador de toros cordobés que se mereció un final más brillante. Acaso su brusquedad llena de cierta violencia fuera una de las causas. O quizás el exceso de celo que le infundían sus seguidores y amigos. En reconocimiento a su persona el Ayuntamiento de Córdoba puso nombre a una calle.

Testimonios

De entre sus muchas faenas sobresalientes cabe destacar la que le hizo a Tabernero, toro de la ganadería de Surga. Sobre ello escribe Mariano del Todo Herrero:

"No es Bocanegra un torero fino, elegante y alegre, como suele darnos con frecuencia la ciudad de los califas; pero le sobraba en cambio serenidad y aplomo en sus buenos tiempos y valentía siempre; y aun en el declive de sus facultades físicas le hemos visto faenas tan magistrales y preciosas, como la empleada con el toro, de nombre Tabernero, de la ganadería española de Surga, en la corrida del 14 de mayo de 1885..."
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