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Ramón Cabrera

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Ramón Cabrera y Griñó (Tortosa, 27 de diciembre de 1806 – Wentworth, 24 de mayo de 1877), fue un militar y político español. Conocido como "El Tigre del Maestrazgo", fue un destacado líder carlista.

Vida

Juventud

Hijo de José Cabrera, marino mercante propietario de un falucho de 25 toneladas que murió cuando Cabrera tenía 5 años. Siguió la carrera eclesiástica por voluntad materna, comenzando tempranamente sus estudios religiosos. En 1825 una herencia familiar le permitió disfrutar de un beneficio eclesiástico. El obispo de Tortosa, Víctor Damián Sáez, ex ministro de Fernando VII, de férreas convicciones absolutistas, no quiso ordenarle sacerdote ante su falta de vocación religiosa. Abandonó el hábito para sumarse al levantamiento carlista de 1833, en favor del pretendiente Carlos María Isidro.

Primera Guerra Carlista

Artículo principal: Primera Guerra Carlista

Huyendo de un anunciado destierro en Barcelona, se incorporó a las tropas carlistas que habían tomado Morella. A los pocos días de su incorporación su formación le permitió ocupar cargo de secretario de los mandos carlistas, convirtiéndose en el hombre de confianza de Marcoval, el cabecilla más importante de cuantos permanecían en las partidas del Maestrazgo.

Fue ascendido a coronel en 1834 por el pretendiente, bajo las órdenes del general Manuel Carnicer, primer jefe de las tropas carlistas en Aragón y Valencia, hasta que este último fue detenido y fusilado en abril de 1835. Cabrera le sustituyó en el liderazgo por disposición del mismo Carnicer. Nombrado Comandante general interino del Bajo Aragón, destacó en sus esfuerzos por organizar las fuerzas y la estrategia de la facción. Consolidó su puesto de mando en Cantavieja, en donde publicó un Boletín del Ejército Real de Aragón, edificó una fortificación, articuló una red de aprovisionamiento y puso en funcionamiento una fábrica de cañones y munición. La estrategia del ejército liberal fue desde sus inicios extremadamente cruel y feroz, buscando el exterminio de las guerrilas carlistas. Cabrera siguió durante los dos primeros años de guerra una actitud de respeto a los prisioneros que iba haciendo en diferentes acciones, a los que liberó hasta en siete ocasiones, a pesar de ello los liberales le pusieron el sobrenombre de "Tigre del Maestrazgo". En represalia por el fusilamiento de los alcaldes de Torrecilla y Valdealgorfa, el general Nogueras, con la autorización del Capitán General de Cataluña el general Espoz y Mina, ordenó fusilar a su madre, a la que tenían presa desde hacia un año y medio. Tras ello, la guerra se volvió muy sanguinaria.

Tomó parte en las dos mayores expediciones carlistas durante la guerra. Entre junio y noviembre de 1836, colaboró con el general Miguel Gómez Damas en la expedición que recorrió, principalmente Andalucía donde una acción directa de Cabrera permitió la ocupación de Córdoba y Extremadura, hasta su derrota en Villarrobledo. De mayo a octubre de 1837 tomó parte en la llamada Expedición Real, encabezada por el propio pretendiente Carlos V, en la que la vanguardia mandada por Cabrera llegaría a las puertas de Madrid y esperaría en vano la orden del pretendiente de atacar una capital desguarnecida.

El Estado de las regiones alrededor no invitaba a viajar por ellas. Cabrera estaba alrededor con un ejército de acaso 10.000 hombres. (George Borrow)

En enero de 1838 tomó Morella y la convirtió en la capital del territorio bajo su control, en el verano siguiente la defendió con éxito frente al general Oraá . En recompensa a sus servicios, el pretendiente le nombró Conde de Morella. En el mismo año batió completamente en Maella a la mejor división del ejército liberal, conocida como la del "ramillete" al mando del general Pardiñas. No aceptó el convenio de Oñate de 1839, firmado entre los generales Baldomero Espartero y Rafael Maroto, que llevó a la disolución del ejército carlista del Norte, por considerarlo una traición. Por tanto, Cabrera quedó como único general de la causa del pretendiente, y al mando de 25.000 hombres prolongó la lucha en el Maestrazgo hasta mayo de 1840, fecha en la que gravemente enfermo, Espartero, al mando de todo el ejército venido del Norte logró tomar la ciudad. El 6 de julio, tras una retirada que le llevó a atravesar Cataluña, Cabrera y 6 de sus batallones que le habían seguido, cruza la frontera francesa. El gobierno francés, aliado del español, le mantuvo confinado en los castillos de Ham y Lille, hasta que en octubre de dicho año se le dio la libertad vigilada. Poco después Cabrera se instaló en Lyon, donde residió durante varios años, recibiendo una pensión del gobierno galo.

La Segunda Guerra Carlista

Artículo principal: Segunda Guerra Carlista

En 1847, se produce el levantamiento de los matiners. Ya ese año, partidas inconexas se habían levantado en apoyo de la causa carlista. Eran los prolegómenos de la Segunda Guerra Carlista. En 1848, Cabrera, sin creer en las posibilidades de victoria, pero siguiendo las órdenes del nuevo pretendiente Carlos VI, deja su exilio, organiza la guerrilla en las montañas de Cataluña y se pone al frente de las partidas carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia. Derrotado, se exilia de nuevo a Francia en abril de 1849, siendo confinado en Marsella. Desde allí marchó a Inglaterra, donde en 1850 contrajo matrimonio con Marianne Catherine Richards, heredera de una opulenta y célebre familia de comerciantes y abogados ingleses, fijando su residencia en Wentworth, cerca de Londres.

Últimos años

En Inglaterra, su matrimonio le permitió llevar una vida de prosperidad, aunque continuó siempre en contacto con la causa carlista. No volvió a participar personalmente en insurrección alguna, pero puso a disposición de Carlos VI cuantiosas ayudas económicas. Su experiencia inglesa, su percepción de la realidad europea y la influencia de autores como Balmes, le hizo ver con claridad la situación del carlismo en el nuevo contexto político español, lo que le llevó a alejarse paulatinamente de la estrategia insurreccional que todavía era el epicentro de la Comisión Regia Suprema del carlismo, y a enfrentarse paulatinamente con la camarilla del nuevo pretendiente carlista el autoproclamado Carlos VII. En 1869 el pretendiente viajó personalmente a Londres para proponerle una nueva insurrección ante los sucesos del Sexenio Democrático, pero Cabrera, la última vieja gloria del carlismo, rechazó de plano la propuesta. Aunque fue nombrado jefe del partido carlista en 1869, el año siguiente renunció al cargo por desavenencias con Carlos VII, siendo aceptada su decisión por la asamblea de Vevey convocada al efecto. La llegada de la Restauración borbónica tras el golpe del general Martínez Campos y el ascenso al trono de Alfonso XII evidencia la cordial concordancia existente entre la actitud del antiguo líder carlista y el nuevo proyecto de orden social que proponía el canovismo. Alfonso XII, en visita personal a Cabrera a Wentworth, encontró numerosos puntos en común en torno a las bases políticas que debía tener la monarquía restaurada. Desengañado de Carlos VII, en 1875 reconoció al nuevo rey, que a su vez reconoció a Cabrera su graduación y título nobiliario. No volvió a España, muriendo en Inglaterra.

Opiniones militares sobre Cabrera

Para conocer la auténtica valía de Ramón Cabrera como militar, nada mejor que intentar conocer la opinión que de él tenían otros militares, en especial si eran adversarios.

Una de las primeras referencias que se tienen proviene de un oficio del General liberal Rafael Hore, que en junio de 1834, es decir a los ocho meses de iniciada la guerra, dice: “ Parece imposible que Cabrera sea criatura humana, respecto a que cuanto alcanza la ciencia militar y la astucia de los hombres más sagaces se ha empleado para sorprenderle, pero todo lo ha hecho vano el atrevimiento del caudillo carlista.”

También el general Agustín Nogueras, el que posteriormente haría fusilar a la madre de Cabrera, en un oficio dirigido a la superioridad el 23 de abril de 1835 dice: “ Pero no es creíble que Cabrera ni los suyos sean hombres: jamás he visto más decisión, valor ni serenidad; no es posible que las tropas de Napoleón hayan nunca hecho, ni podido hacer una retirada por un llano de cuatro horas con tanto orden...Si a Cabrera no se le corta el vuelo, este cabecilla dará mucho que hacer a la causa de la libertad; debe el gobierno tomar medidas fuertes y enérgicas para destruirle, pues de lo contrario aquel con el prestigio y arrojado valor, tiene alucinada su gente y llena de confianza, así como los pueblos”.

El reconocimiento a sus méritos militares también se daba entre los militares carlistas, como se puede observar en el escrito que el Conde de España, comandante del ejército carlista de Cataluña, dirigió a Cabrera en octubre de 1838 en el que le decía: “ Cuento tantos años de general como V.E. de existencia; esto no será obstáculo para que yo ponga con alegría mis tropas a las órdenes de un general victorioso que la Providencia parece haber elegido como instrumento para la ejecución de sus designios.”

En noviembre de 1927,casi cien años después de iniciarse la 1ª Guerra Carlista , una revista del Ministerio de la Guerra titulada Memorial de Caballería, inserta un artículo titulado “Una enseñanza de la primera guerra civil” en el que se lamenta la falta de un estudio militar en profundidad sobre esta guerra y se afirma: “ de haber nacido Cabrera veinte o treinta años antes, con lo que hubiera hecho armas contra los invasores de su patria y no contra españoles, ninguno de los guerrilleros que tan famosos se hicieron en la guerra de la Independencia hubiera podido compararse con él. Porque ninguno poseyó en tan grande escala las dotes de organizador; ninguno tuvo una comprensión tan clara y general del terreno, ninguno supo crear, como él, un verdadero método de guerra, adaptado al tiempo, al adversario y a las circunstancias. Igualáronle varios en audacia y osadía, en rapidez de movimientos, en concentrarse para combatir y dispersarse para desaparecer, en perseverancia y energía; pero todos fueron guerrilleros locales, mientras que Cabrera fue un guerrillero que aplicó con pureza verdaderamente admirables los mejores y más fecundos principios militares”.

Bibliografía

  • Emigrado del Maestrazgo. "Vida y hechos de Ramon Cabrera".Imprenta Domingo Ruiz. 1835
  • Barón von Goeben. Vier Jahre in Spanien. Hannover. 1841
  • Buenaventura de Córdoba. "Vida Militar y Política de Cabrera". Madrid 1844
  • Dámaso Calbo y Rochina de Castro. "Historia de Cabrera". Madrid, 1845
  • D.F. Cabello, D.F. Santa Cruz, y D.R.M. Temprano. "Historia de la Guerra última en Aragón y Valencia". Madrid,1845
  • Un testigo ocular de los acontecimientos. "Teatro de la Guerra: Cabrera, los Montemolinistas y Republicanos en Cataluña". Madrid 1849
  • Antonio Pirala. "Historia de la Guerra Civil y de los partidos Liberal y Carlista". Madrid 1853
  • Flavio E., Conde de X***. "Historia de Ramon Cabrera", Editorial de G.Estrada. 1870
  • Anónimo. "Historia del general carlista Ramon Cabrera.Desde su nacimiento hasta los últimos sucesos", Despacho de Marés. 1874
  • José Indalecio Caso. "La Cuestión Cabrera" Madrid. 1875
  • Romano Julio. "Cabrera, el Tigre del Maestrazgo". Madrid 1936
  • Mariano Tomás. "Ramon Cabrera. Historia de un hombre". Barcelona 1939
  • Bruno Ramos Martínez. "Memorias y Diario de Carlos VII". Madrid 1957
  • Roman Oyarzun Oyarzun. "Vida de Ramon Cabrera y las guerras carlistas", Barcelona 1961
  • Joan Garrabou. "Gent Nostra. Cabrera", Barcelona 1989
  • Conxa Rodríguez Vives. "Ramón Cabrera a l'exili". Abadía de Montserrat 1989
  • Roc Salvador Poy. "La Guerra de Cabrera". Informatiu Jesusenc, 1990
  • V.Meseguer i Folch. " Ramón Cabrera. Reflexiones sobre su genio y figura".Centro de Estudios del Maestrazgo. 1991
  • Pedro Rújula López. "Ramón Cabrera. La senda del tigre". Zaragoza 1996
  • Pedro Rújula López. "Ramón Cabrera. Aquel contrarrevolucionario pragmático". Teruel. 1996
  • Urcelay Alonso, Javier. "Cabrera. El Tigre del Maestrazgo". Barcelona, Ariel, 2006. ISBN 84-344-5205-7
  • Rovira Climent. "Rutas Carlistas. Morella, Tortosa y Benassal". Editorial Episteme. Barcelona 2008

Cabrera en la literatura

  • Rutas carlistas. Morella, Tortosa y Benassal. J.J. Rovira Climent. Ed. Episteme. Barcelona 2008.
  • La campaña del Maestrazgo. Benito Pérez Galdós. Madrid 1917.
  • La venta de Mirambel. Pio Baroja. Madrid 1930.
  • Los confidentes audaces. Pio Baroja. Madrid 1930.
  • La mariposa y la llama (teatre). Mariano Tomás. Madrid 1942.
  • Los hermanos carlistas. Juan Cepas. Barcelona 1969.
  • Paisaje con figuras. Antonio Gala. Madrid 1985.
  • El Tigre Rojo. Carlos Domingo. Barcelona 1991.
  • Les històries naturals. Joan Perucho. Barcelona 1991.
  • Cabrera. Victor Decofrens. Valencia 1995.
  • El testamento de amor de Patricio Julve. Antón Castro. Barcelona 1995.
  • Incidente en Wentworth. Josep Carles Clemente. Madrid 2002.
  • La creu de Cabrera. Joan Andrés Sorribes. Valls 2003.
  • L'hivern del Tigre. Andreu Carranza. Barcelona 2004.
  • El Rey del Maestrazgo. Fernando Martínez Laínez. Madrid 2005.
  • El invierno del Tigre. Andreu Carranza. Valls 2006.
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