Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Nueva Junta Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Programa de la Semana Cultural "Córdoba de Gala"

Viernes, 27 de enero, 19:30 horas presentación del poemario "Entre perros y ángeles", de Luis María Pérez (Ganador del XXXVIII Premio Juan Bernier de poesía).
Presenta la ateneísta y poeta Pilar Sanabria.

Lunes, 30 de enero, 19:00 horas, presentación del libro "La Herida de Leopoldo de Luis en el Paraíso del Sur" de Juan Ignacio Trillo Huertas.
Intervendrán el autor y Jorge Urrutia (Catedrático Emérito de la Universidad de Madrid Carlos III). Presentará el acto el Vicepresidente del Ateneo y poeta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.

Martes, 1 de febrero, 19:30 horas se presentará el relato "Así, la vida" del narrador, escultor y poeta Ramón Rodríguez Pérez (Ganador del Premio X Concurso de Relatos "Rafael Mir").

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
IX Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

¡Ayúdanos! Inserta un vídeo

Manuel Reina

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar
Manuel Reina.jpg

El poeta Manuel Reina Montilla nace en Puente Genil, Córdoba, el 4 de octubre de 1856 y fallece en la misma ciudad el 11 de mayo de 1905.

Tiene España poetas inspirados
que le dan honra y prez. La fama lleva
sus nombres por el mundo...” (Rubén Darío)

La vida de Manuel Reina se desenvuelve en el seno de una familia acomodada. El extraordinario ambiente cultural que se respiraba en Puente Genil, sus estudios universitarios y las lecturas en la biblioteca familiar en su palacete de Campo Real, llevarían su vocación hacia dos grandes pasiones: literatura y política; ambas le atraerían por igual, pese al irregular efecto de cada una.

Militante primero en el Partido Liberal, en 1886 fue diputado a Cortes por Montilla; en 1892 diputado electo por Lucena; más tarde, bajo la protección de Antonio Maura y en la corriente gamacista, se pasa al Partido Conservador. En 1897 es nombrado senador por Huelva.

Pero lo que hará de Manuel Reina un nombre conocido en los ambientes culturales de España y América será la literatura, pasión a la que se entrega desde sus años jóvenes del Instituto de Córdoba, donde compuso el poema “La joven de los ojos negros” (1871) y llegó incluso a redactar un periódico manuscrito.

Su adscripción literaria ha venido haciéndose en torno al modernismo, bien como uno de sus promotores en España al unísono de Salvador Rueda, Rodolfo Gil o Francisco Villaespesa, bien como uno de sus más eximios seguidores tras la irrupción de Rubén Darío; polémicas aparte, recordemos que Reina había publicado ya composiciones en las que se vislumbraban facetas sobre las que el modernismo volvería insistente, y que poetas como Rueda, Villaespesa y el propio Juan Ramón Jiménez de los primeros años lo califican de maestro. En 1874 se publica su primer libro de poemas: Andantes y alegros. Si damos crédito a Aguilar y Cano, el poeta tenía escrita una obra dramática, César y Pompeyo, y en 1875, según R. Gil. había escrito otra titulada Comprendo el suicidio. Son estos los años en los que Reina colabora asiduamente en las revistas literarias más prestigiosas: La Ilustración Española y Americana, La Época, La América..., Blanco y Negro a partir de su fundación en 1891, y muchas otras.

Reina oscila entre los tonos realistas filosóficos a lo Campoamor, los intimistas becquerianos y los sonoros de Núñez de Arce, su maestro; pero al igual que otros jóvenes poetas, busca aires renovadores: “entonará sus cánticos extraños” en verso de Rubén Darío. Sus poemas empezarán a teñirse de colorismo, irá irrumpiendo en ellos una simbología exquisita y exótica, ensayará nuevos ritmos en los que la persecución de la armonía será el fin primordial, y donde el subjetivismo intimista se sentirá atraído por los brillos que la polifonía de recursos como las célebres “correspondencias” pondrán a su disposición, no en vano el pontanés conocía bien a simbolistas y parnasianos.

La obra de Manuel Reina será ofrecida pausadamente en revistas literarias y después en forma de libro: en 1878 ve la luz el volumen Cromos y acuarelas (Cantos de nuestra época)), prologado por Fernández Bremón y donde la influencia de románticos como Espronceda, Bécquer, Heine y Hugo es notable; se anuncia ya el Fortuny de la poesía (R. Darío). Sigue a este libro un silencio poético motivado por su dedicación a la política, sólo roto por la fundación y dirección de La Diana (1878-1882), “revista al servicio de la literatura, la política, el arte y las ciencias”.

En 1894 publica La vida inquieta, con una carta-prólogo de Núñez de Arce, y su autor se consagra como uno de los grandes innovadores de la poesía española del momento; en 1895, verá la luz La canción de las estrellas, que Reina dedica a su pueblo. Los Poemas paganos (1896) y Rayo de sol y otras composiciones (1897) no añaden nada nuevo a la obra del pontanés, si no es la atención que en algunos poemas se le presta a la guerra de Cuba. Mayor interés ofrece El jardín de los poetas (1899), recorrido lírico desde Homero y Virgilio a Gautier, pasando por Dante, Manrique, Garcilaso, Góngora, Shakespeare, Espronceda, Milton... Todavía en 1906 habría de publicarse por sus hijos Robles de la selva sagrada, Poesías póstumas, especie de recopilación de lo que fue su obra.

Y junto al Reina poeta, el dramaturgo, aunque sólo consiguiera ver estrenado el monólogo en verso El dedal de plata (1883). Incompleto se conserva el manuscrito de Los seductores (1888), que Reina no llegó a estrenar por consejo de su amigo Tamayo y Baus.

También las instituciones acogieron favorablemente a Manuel Reina, nombrado correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Academia de Ciencias y Bellas Letras de la República de El Salvador. Ensalzado por sus contemporáneos, reconocido por la crítica –Clarín, Valera, Darío, Díez-Canedo, Menéndez Pelayo... no ahorraron sus elogios- sigue atrayendo la atención de los estudiosos, por lo que su persona y su obra significaron en la renovación del panorama poético de su tiempo.

Referencia