Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 13 de junio, 21:00 horas. Entrega de las Fiambreras de Plata 2018 en el Círculo de la Amistad.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo V Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.

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Mezquita Catedral de Córdoba

De Ateneo de Córdoba
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Mezquita de Cordoba.jpg
Capilla de Villaviciosa.
Cúpula ante el mihrab.

Basílica visigoda

Mezquita de Córdoba

La Mezquita de Córdoba fue iniciada bajo el reinado del primer emir omeya Abderramán I entre el 780 y el 785, en el emplazamiento de la basílica visigoda de San Vicente. Sufrió sucesivas ampliaciones en los siglo IX y X, y fue concluida bajo mandato de Almanzor. La más importante de las ampliaciones es la de Alhakén II a la que pertenecen los arcos del mihrab. Fue lugar de reuniones a la vez religiosas y políticas pues podía albergar hasta veinte mil personas.

Se compone de tres partes: el sahn o patio (actualmente conocido como Patio de los Naranjos) que conserva solo parte de su aspecto original y al que se accede principalmente por la Puerta del Perdón de estilo mudéjar (1377) y en donde nos dominará la poesía de las hileras de naranjos y palmeras, de las fuentes y los arcos de herradura que lo rodean. Junto a la puerta se levanta el alminar de Abderramán III desmochado y embutido a principios del siglo XVII por una torre-campanario cristiana de de estilo herreriano.

La puerta de las Palmas da acceso al oratorio o haram de la mezquita: un impresionante bosque de ochocientas cincuenta columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan arcos de herradura bicolores sobre los que se elevan otros de medio punto igualmente bicromáticos.La medida del esplendor del arte de los califas en su apogeo se puede contemplar en el mihrab, lugar santo de la mezquita que señala la dirección Sur y no la de La Meca, de acuerdo con la voluntad de Abderramán I (hacia el río porque le llevaba hasta su Damasco natal), es un joyel de mármol, estuco y mosaicos bizantinos brillantemente coloreados sobre fondo de oro.

En los lucernarios y la macsura se conservan los arcos lobulados de los muros y las cúpulas de nervios entrecruzados.

El inicio de su construcción se debe al primer emir omeya de Córdoba. Para ello se hace necesario derribar la basílica visigoda de San Vicente en cuyo solar se inicia la edificación del oratorio o haram en el año 786. Éste consta de once naves naves longitudinales orientadas hacia el río Guadalquivir, cuya anchura es idéntica, a excepción de la central, que conduce al mihrab y las dos de los extremos. La central ligeramente más ancha que el resto y las laterales ligeramente más estrechas, aunque estas leves diferencias solo son apreciables en un plano. Estas naves constan de doce tramos o crujías que corren en dirección al muro de la qibla.

Los materiales utilizados son de acarreo: fustes de columnas y capiteles procedentes de construcciones y épocas anteriores (romanos y visigodos), sobre los cuales se elevan pilares rectangulares de sillería que dotan de más altura al conjunto. Para darle estabilidad a este alzado se recurre a dobles arcos, de los cuales el inferior, de herradura, hace funciones de entibo, mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta. Este sistema, además de la alternancia cromática y material de las dovelas, rojas de ladrillo, amarillentas las de caliza, parece estar inspirado en el acueducto romano de Los Milagros (Mérida).

El resultado es un inmenso bosque de columnas coronado de doble arquería que recuerda a un palmeral. El conjunto se cierra con el muro de la qibla, que a diferencia del resto de mezquitas no está orientado hacia La Meca sino hacia el sur, hecho éste cuyas causas no se conocen y que ha dado lugar a controversia con hipótesis que van desde la inexperiencia y el error en el cálculo, hasta la pura intencionalidad política tras la proclamación de la independencia política del emirato cordobés. En centro del muro de la qibla se halla el mihrab, todavía concebido como nicho. Las obras terminan en el 788.

Catedral de Córdoba

Al finalizar la conquista de Córdoba por los cristianos, éstos utilizaron la mezquita para celebrar su culto, pero en el siglo XVI, cuando el Islam fue definitivamente expulsado de la península Ibérica, los vencedores quisieron adecuarla a sus creencias: construyeron una catedral renacentista, a cargo de Hernán Ruiz I, y luego, de su hijo, en pleno corazón de la mezquita, alterando la perspectiva original.

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