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Modest Músorgski

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Modest Petróvich Músorgski (en ruso: Модест Петрович Мусоргский) (Karevo, Pskov, 21 de marzo de 183928 de marzo de 1881) fue un compositor ruso, integrante del grupo de Los Cinco. Entre sus obras destacan la ópera Borís Godunov y los poemas sinfónicos Una noche en el Monte Pelado y Cuadros de una exposición.

Biografía

Modest Músorgski nació el 21 de marzo de 1839 (9 de marzo, según el calendario juliano), en la aldea rusa de Karevo (Pskov, al norte de Rusia), en una región campesina donde vivió sus primeros diez años. Ya mayor, volvía con frecuencia y permanecía largas temporadas, saturándose la sensibilidad y el humor de la gente de su pueblo, para evocarlas después en la música que componía.

De salud quebrantada y una vida de estrechez, a su carácter nervioso se unía una extrema sensibilidad que le permitía captar una visión exacta y consciente del pueblo. A partir de los veinte años su espíritu le cantó a los inocentes, a los pobres y a los desamparados. A diferencia de algunas composiciones de escasa trascendencia que escribió en su juventud, en su etapa de máxima creatividad se dedicó plenamente a concebir a través de su arte una imagen fiel de la vida, con predominio de la verdad sobre la belleza.

A los 27 años de edad, la hermana de Borodín describió a Músorgski como «un brillante oficial en el regimiento de Preobrazhensky», actividad que alternaba con la música, y aunque eran frecuentes las acometidas del padecimiento nervioso que lo aquejó casi toda su existencia, el amor por la música lo impulsaba a sobreponerse con renovado entusiasmo.

Modest Músorgski, si bien no alcanzó todo su potencial, poseía un prometedor talento musical, que le convirtió en uno de los más prominentes compositores rusos. Su originalidad, energía e ímpetu no lo hicieron invulnerable a los vicios, dejando inacabados algunos encargos y acortando prematuramente su vida.

El pintor ruso Ilyá Repin realizó un retrato de Músorgski pocos días antes del deceso de éste, que en contraste evidente con la descripción anterior, lo muestra avejentado y deshecho por el alcohol, con los cabellos en desorden y en bata de enfermo, aunque con una mirada sumamente expresiva y dulce. Murió el 28 de marzo de 1881, pocos días después de cumplir 42 años.

El nacionalismo ruso

Desde épocas pretéritas Rusia ha sido poseedora de una cultura popular musical abundante. Y aunque en aquellas latitudes desde dos siglos atrás tuvieron auge composiciones provenientes de Francia e Italia, como la ópera de esta última, fue hasta el siglo XIX cuando Rusia inició su propia cultura musical. Singular por su historia y por su carácter, es lo que se denomina «la escuela rusa».

Según algunos especialistas, sin un antecedente que prevea su evolución, el arte musical ruso surgió en pleno siglo XIX y fructificó en un lapso de cinco décadas en que se constituyó como un todo independiente, homogéneo y extenso. El rápido crecimiento de esta corriente musical provoca asombro por las cualidades excelentes de sus obras. Esta música representa una expresión identificada como nacionalista por sus autores, que generaron sus obras a partir de temas originados en los cantos, leyendas y tradiciones dimanados del pueblo.

Entre sus notables exponentes están Mijaíl Glinka, Mili Balákirev, Aleksandr Borodín, César Cuí y Músorgski, quienes cultivaron con determinación el espíritu ruso. Se autodenominaron «el Poderoso Puñado» (aunque ahora ese nombre se traduce como «el Grupo de los Cinco»), con la particularidad de que eran compositores por afición, ya que convencidos de que no era posible mantenerse económicamente de la composición musical, desarrollaban actividades ajenas al arte pautado.

Borodín era profesor de química en la Escuela de Medicina. César Cuí enseñaba fortificación en la Escuela de Ingenieros y Artilleros y fue autor de varios opúsculos sobre esa materia; Músorgski se desempeñó como un empleado sin relevancia y, en consecuencia, su vida estuvo llena de estrecheces económicas, rayana en la miseria, lo que tal vez incidió en su limitada formación musical.

Al mencionar a la música rusa, de inmediato se recuerda su carácter nacionalista. Estilo que incluso cultivaron algunos precursores que desde los primeros escarceos de la música pautada recurrieron al folclore popular, y que plasmaron en las partituras de ópera o en obras instrumentales, al tiempo que en los escenarios líricos empezaban a presentarse cuadros de la vida campesina.

Algunos criticaron a Glinka, Balákirev o a Nikolái Rimski-Kórsakov, de enriquecer su lenguaje artístico con los cantos populares, y hubo quienes contraponían la música llegada de Occidente a la música autóctona de compositores locales cuando Rusia empezó a producir música. Hasta la fecha, en toda la obra musical rusa de primer orden son evidentes los caracteres del nacionalismo.

Ahora bien, los cultivadores de la corriente nacionalista evolucionaron hacia un arte musical libre de convencionalismos que denominaron en aquel entonces «movimiento moderno», en el que la melodía, la tonalidad y el ritmo eran libres, precisamente como en los cantos del pueblo, y Músorgski sobresale del grupo por sus audacias musicales intuitivas nunca antes concebidas, o por lo menos expresadas, muy personales de la sensibilidad creadora de este autor, al tomar los elementos populares y aprovecharlos mediante una profunda elaboración; no los transformó ni los adaptó simplemente, sino que les supo extraer la esencia que le habría de servir para manifestar su temperamento y sensibilidad en la mayoría de su obra.

La singularidad de sus composiciones es que no se trata sólo de la expansión de sonoridades, sino que por lo regular se remite a especificar alguna cosa, sean los ritmos del lenguaje hablado o los movimientos de éste. Y así, Músorgski es único en su arte, por cierto muy poco difundido en Occidente, indiscutible ejemplo de su raza, de su grupo y de su tiempo.

Obras

La música vocal de Músorgski evita generalmente las líneas melódicas y el fraseo simétrico y tiende a ajustarse lo más estrechamente posible a los acentos del habla normal. Rasgo destacado de las melodías de Músorgski es su carácter modal. Ajeno al uso convencional de la armonía, crea nuevas armonías. El realismo, que constituye un rasgo tan destacado de la literatura rusa del siglo XIX, está ejemplificado en Músorgski no sólo en el hecho de imitar la palabra hablada, sino en la descripción musical. Como otros compositores rusos, Músorgski construye sus efectos mediante la repetición y acumulación y no por medio de un desarrollo temático.

Su legado musical consta de una treintena de canciones, entre las que sobresalen La habitación de niños (conformada por siete obras que se consideran lo mejor de Músorgski, las cuales desde su estreno le aportaron popularidad a su autor); Cantos y danzas de la muerte; La canción de la pulga (con letra del dramaturgo alemán Wolfgang Goethe); ocho composiciones corales; la ópera Borís Godunov; el drama musical Jovánshchina, El matrimonio (primer acto), comedia musical; La feria de Soróchinsk; las composiciones orquestales Scherzo en si bemol, Intermezzo, Marcha a la turca, Una noche en el monte pelado.

Música para piano

  • El alférez (polca)
  • Pequeño scherzo
  • Intermezzo
  • Cuadros de una exposición
  • Meditación
  • Una lágrima
  • La sinfonía
  • Costurera
  • En Crimea (Capricho Gurzuf)
  • En la aldea
  • Gopak
  • Scherzo en do sostenido menor
  • Impromptu (con letra de Goethe)
  • Recuerdo de infancia
  • Niania y yo
  • Primer castigo
  • Allegro de sinfonía
  • Marcha (para el 25° aniversario de la coronación del zar Alejandro II)
  • El deseo (con letra de Heinrich Heine)

Sus dos obras más conocidas en el mundo occidental son la ópera Borís Godunov (basada en episodios de la historia rusa) y su composición para piano Cuadros de una exposición, que posteriormente el compositor francés Maurice Ravel adaptó para orquesta, lo que hizo que tuviera mayor difusión fuera de su país. Cuadros de una exposición también fue arreglada y tocada por el grupo Emerson, Lake & Palmer y tienen un cd titulado igual que la obra de Mussorgski.

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