Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 16 de octubre, 19:00 horas. Presentación del libro "Retazos" de Javier Ortiz Díaz, presentado por Restituto Núñez Cobos. Sede del Ateneo.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Publicaciones periódicas

De Ateneo de Córdoba
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No solamente de libros ha de tratarse a la hora de valorar el aporte de la letra impresa al conjunto de los fenómenos culturales de una ciudad; también han de ser contadas, para conseguir una estimación completa en tal sentido, las dichas publicaciones periódicas de aparición más o menos intermitente. Permítasenos abordar este asunto con una breve alusión a las desaparecidas en los últimos años, destacando entre las mismas la municipal “El Pregonero”, de tan accidentada y varia trayectoria (diversidad de formato, de páginas, de enfoque y de periodicidad incluso), las periódicas Tendillas 7 y “El Periódico”, las poéticas “Huellas”, “Desde la palabra”, Kábila y Antorcha de Paja, la gráfica “Comikaze” y las crítico-culturales “Catarsis”, editada por el Círculo Juan XXIII, “Alternativa”, del Grupo Cultural Miralbaida, y Ateneo, de la Asociación homónima que preside desde el Polígono del Guadalquivir el indesmayable Antonio Perea.

Permítasenos igualmente referirnos en segunda instancia a ciertas otras publicaciones de aparición tan irregular como el “Boletín de la Real Academia”, o las financiadas por la Excma. Diputación (“Axerquía”, de estudios cordobeses, con quince números, “Apotheca”, del Departamento de Arte de la Universidad, con cuatro, “Córdoba”, del Museo Arqueológico, con ocho) o la poética revista Zubia del grupo del mismo nombre. De ellas no puede afirmarse que hayan desaparecido, pero excepto de la última, cuyo número dieciséis -tercera época- acaba de ver la luz, de las restantes puede parecer extraña su continuidad si confirmamos que las respectivas ediciones postreras corresponden aproximadamente a uno o dos años atrás, si bien es cierto también que a tan largos o mayores silencios nos tienen acostumbrados en el curso de sus dilatadas o cortas historias, o que parece que las dos primeras no han de volver a editarse.

Pero vayamos a nuestras publicaciones periódicas de hoy en pleno ritmo de presencia, desde la más pródiga de entre ellas, quizás, “Nuevo LP” con sus ciento setenta y ocho entregas, que dirige Rafael Galisteo Tapia, hasta la recién nacida “Córdoba junta” que confecciona Francisco Solano Márquez desde la delegación de Gobernación de la Junta de Andalucía, ésta como boletín informativo de las distintas parcelas del poder autónomo, aquella fundamentalmente ligada a lo cinematográfico o en gran parten a monografías sobre acontecimientos ciudadanos de relieve.

No se nos olvida, sin embargo, la más típica y una de las más veteranas de entre las revistas cordobesas. Nos referimos a la fundada por Juan Montiel Salinas, y hoy dirigida por Rafael Ángel Montiel Cruz, “Córdoba en mayo”, desde 1957 fidelísima a la cita con los cordobeses en el mes cordobés por excelencia (certamen de cruces, festival de patios, feria de Nuestra Señora de la Salud), con textos ya de corte académico divulgativo ya de literatura popular en verso y prosa, cuidada presentación y alto soporte publicitario. Ni dejaremos de mencionar las dos publicaciones actuales del Monte de Piedad, “Cajasur” y “Alto Guadalquivir”, la primera al cuidado de Federico Cerrato, la segunda coordinada por Luis Palacios Bañuelos, ambas de lujosa impresión y de selecto contenido preferentemente religioso, histórico y artístico.

Una novedad pudiera considerarse, desde sus comienzos, el tipo de revista a que pertenecen las nominadas “Los Pedroches” y “La comarca cordobesa del alto Guadalquivir”, la una y la otra al servicio desde la Diputación, donde se confeccionan y editan, de la información producida en sendos conjuntos de municipios ubicados en dichas zonas; y otra no menos apreciable la que se corresponde con la revista “Alminar”, de marcado carácter pedagógico, así como la polémica “Algazara” que edita mensualmente el Consejo Municipal de la Juventud, y la juvenil “¡Ay, qué cruz!” que fraguan en la casa del mismo nombre (Adarve, 2) Alfonso Contreras y Concha Rubio. Acaso llegados a este punto nos quede alguna en el tintero; pero sin duda se deba ello a la escasa o nula publicidad de la misma. De cualquiera de las formas no son pocas las mencionadas ni nuestro deseo otro que una larga vida para todas y cada una, incluyendo las que parecen agonizar o estar sentenciadas de muerte, sobre todo si la causa resulta ser la tacañería de sus patrocinadores o la falta de interés de los mismos.

Manuel de César (Nuevo Diario, 31 de diciembre de 1987.