Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

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CAC36 CANAL ATENEO DE CÓRDOBA.

Desde aquí haremos llegar las actividades que se realicen en el Ateneo
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El canal está disponible en el enlace: https://youtu.be/H09BNMzeAJs

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Tomás de Zumalacárregui

De Ateneo de Córdoba
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Tomás de Zumalacárregui y de Imaz (Ormáiztegui, Guipúzcoa, 29 de diciembre de 1788 - Cegama, Guipúzcoa, 24 de junio de 1835) Duque de la Victoria de las Amezcoas y Conde de Zumalacárregui. Conocido como Tío Tomás, fue un militar español que llegó a ser general carlista durante la Primera Guerra Carlista. En ocasiones fue apodado el "Tigre de las Amescoas".

Biografía

Nacido en el caserío Arandi, de familia muy modesta, era el penúltimo de los once hijos del matrimonio formado por Francisco Antonio Zumalacárregui Múgica y Ana María Imaz Altolaguirre. Curiosamente uno de sus hermanos mayores, Miguel Antonio, fue uno de los políticos liberales más destacados del siglo XIX y que sufrió represión por los absolutistas. Queda huérfano de padre a los cuatro años y seguramente en esas fechas es cuando su madre decide el traslado a la casa Iriarte-Erdikoa (hoy Museo Zumalakarregi). Allí realiza sus estudios elementales y los fundamentos del latín. En 1801 su madre le envía a Idiazábal a aprender la "práctica de escribano".

Al comienzo de la Guerra de la Independencia, en 1808, se alistó en Zaragoza, donde participó en el primer sitio de la ciudad. También tomó parte en la batalla de Tudela y en el segundo Sitio de Zaragoza, donde fue hecho prisionero en una salida. Consiguió escapar y se unió al grupo de Gaspar de Jáuregui, llamado El Pastor, un guerrillero guipuzcoano.

Zumalacárregui, hombre severo y de fuertes convicciones religiosas, se sentía disconforme con la desordenada vida de la guerrilla, de manera que en cuanto se organizaron fuerzas regulares en el norte de España, se incorporó al primer batallón de Guipúzcoa como oficial, sirviendo el resto de la guerra en el ejército regular. En 1812 recibió el grado de capitán.

Tomás de Zumalacárregui no simpatizaba con los principios liberales que en aquella época se extendían por España, comenzando a significarse como monárquico absolutista. Cuando en 1820 se repuso la Constitución de 1812, aún era capitán. Fue denunciado al nuevo Gobierno por oficiales liberales, que solicitaron su expulsión del ejército. Aunque la denuncia no prosperó, fue apartado del servicio activo. Después se puso a las órdenes de Quesada, ascendiendo a teniente coronel en 1822.

Tras la restauración de Fernando VII en el trono de España y la vuelta del absolutismo en 1823, formó parte de una comisión militar para la represión de delitos políticos, alcanzando el grado de coronel en 1829. En 1832 fue nombrado gobernador militar del Ferrol. Por entonces, Zumalacárregui era ya reconocido como integrante del partido absolutista que pretendía favorecer las opciones sucesorias del hermano del rey, Carlos María Isidro de Borbón (Don Carlos).

La abolición de la Ley Sálica y la proclamación de la hija de Fernando VII, Isabel, (Isabel II) como heredera del trono le enfrentó con las autoridades navales del Ferrol, que eran partidarias de la causa constitucional. Como consecuencia, Zumalacárregui fue acusado de desafecto y destinado a Pamplona.

Al morir Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, residía sin mando y bajo vigilancia en Pamplona, de donde consiguió huir y unirse a los carlistas sublevados que se hallaban en el valle de La Berrueza, Navarra, al mando de Iturralde y Sarrasa. Fracasado en La Rioja, en las Provincias Vascongadas y en otros pocos puntos del resto de España el levantamiento de los reaccionarios que apoyaban al infante Don Carlos en defensa del absolutismo monárquico, quedó reducido al pequeño grupo que se encontraba oculto en los valles de La Berrueza y Amescoas en Navarra. El 14 de noviembre de 1833 los rebeldes eligieron a Zumalacárregui como jefe, levantando acta en Estella. Inmediatamente comenzó a organizar desde la nada en muy poco tiempo un eficaz contingente del ejército rebelde llamado pronto carlista, equipándolo en muchos casos con las armas tomadas a los ejércitos cristinos.

Se resistió a todos los intentos de atraerle hacia el bando de Isabel II, tanto por parte de su propio hermano Miguel como de su antiguo jefe, el general Quesada.

Consciente de su inferioridad numérica y armamentística, Zumalacárregui reprodujo la táctica guerrillera que conocía desde la Guerra de la Independencia, amparándose en lo accidentado del relieve. (Benjamín Jarnés dice que: tuvo por segundo jefe de su ejército al paisaje) y en el apoyo de gran parte de la población civil de la zona Navarra que recorría. El 7 de diciembre de 1833, las diputaciones carlistas de Vizcaya y de Álava le nombraron jefe de sus tropas. Muy popular entre sus soldados, le llamaban "Tío Tomás", no dudó en mostrarse cruel en la represión de los liberales ni en emplear el terror para mantener controlado el territorio, siendo el hecho que más le descalifica la orden de realizar los Fusilamientos de Heredia).

Durante el año 1834 se sucedieron las victorias en importantes acciones, como el asalto a un convoy de armas entre Logroño y Cenicero, las acciones de Alegría de Álava y Venta de Echávarrri. Pero acabó el año con una amarga derrota en la batalla de Mendaza y tuvo que realizar una prudente retirada en la Primera batalla de Arquijas.

Pero en marzo y abril de 1835, con la Acción de Larremiar contra Francisco Espoz y Mina y la Acción de Artaza contra Gerónimo Valdés, deshizo la tropa cristina, que se vio obligada a desmantelar las estratégicas guarniciones de Maeztu, Alsasua, Elizondo, Santesteban y Urdax, entre otras, quedando como únicas guarniciones las de las capitales de las Provincias Vascongadas y Pamplona y algunos puertos de la costa. El grueso del ejército cristino se retiró a la orilla sur del Ebro y orilla izquierda del Arga.

Controlando ya la mayor parte de las Provincias Vascongadas, animado por esos éxitos (y por la necesidad de conseguir dinero y apoyos internacionales), don Carlos le ordena en 1835 tomar Bilbao, a pesar de la opinión contraria de Zumalacárregui (que hubiera preferido atacar Vitoria) y desde allí abrirse camino hacia Madrid. La operación comenzó con éxito, al abrirse paso hacia Bilbao al vencer al general Espartero en el Puerto de Descarga, puso sitio a la capital vizcaína el 10 de junio de 1835, pero, en un reconocimiento personal de las fortificaciones enemigas y las posiciones de sus hombres, el día 15 subió al balcón de un edificio para observar las operaciones y resultó alcanzado en una pierna por una bala disparada por el enemigo sitiado. Fue trasladado a Cegama, municipio situado a 60 kilómetros de Bilbao, montado en un sillón requisado en una fonda y a hombros de sus voluntarios, para ponerse en manos de un curandero de su confianza.[1] Se hospedó en casa de su hermana y murió, probablemente de septicemia, el 24 de junio de 1835. Como la herida revestía poca importancia, algunos historiadores opinan que fue una muerte muy extraña y recuerdan que el general tenía muchos enemigos en la corte ambulante carlista. Sin embargo, no se ha podido aportar ninguna evidencia sólida en ese sentido.[2]

Acciones de guerra

Acciones más importantes protagonizadas por Zumalacárregui:

Sólo en dos ocasiones aceptó librar batalla Zumalacárregui:

Bibliografía

  1. ↑ Biografia de Tomás de Zumalacárregui
  2. ↑ Sobre su herida, el rechazo de ser atendido por un médico inglés, etc., se pueden leer detalles muy interesantes en C.F. Henningsen - Zumalacárregui. Campaña de doce meses por las Provincias Vascongadas y Navarra.
  • José M. Azcona. Zumalacárregui. Estudio crítico de las fuentes históricas de su tiempo. Instituto de Estudios Políticos. Madrid 1946
  • C.F. Henningsen. Campaña de doce meses en Navarra y las Provincias Vascongadas con el General Zumalacárregui. Imprenta de Juan Pueyo. Madrid 1935
  • Francisco de Paula Madrazo. Historia militar y política de Zumalacárregui. Librería Santarén. Valladolid 1941
  • Alexis Sabatier. Tío Tomás. Souvenirs d'un soldat de Charles V. Chez Granet. Bordeaux 1836
  • J. Antonio Zaratiegui. Vida y hechos de D. Tomás de Zumalacárregui. Escelicer, S.L. San Sebastián 1946
  • Isidoro Magues. Don Carlos e i suoi Difensori. Firenze. Batelli e Figli 1837
  • Benjamín Jarnés. Zumalacárregui. El caudillo romántico. Espasa-Calpe, S.A. Madrid 1972

Enlaces externos

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