Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


¡Ayúdanos! Inserta tus fotos

Arrianismo

De Ateneo de Córdoba
Saltar a: navegación, buscar

Conjunto de doctrinas cristianas desarrolladas por Arrio (256 - 336) que ponían en duda la divinidad de Jesús de Nazaret.

Historia

La naturaleza de Jesús era el problema más complejo de los primeros siglos del cristianismo, como lo revelan las dicusiones teológicas. En los primeros siglos del cristianismo se planteaba el problema de la relación del Hijo y de Dios. A esto se le llamó las disputas cristológicas.

En sus orígenes, el Mesías (el Cristo) era considerado como un simple mortal, el cual había sido elegido por Dios para realizar sus designios; a esta doctrina se la llamó Adopcionismo. Sin embargo, en la Iglesia fue creciendo en importancia el dogma según el cual Cristo había sido siempre Hijo de Dios, que había descendido a la Tierra para redimir a los seres humanos; a esta nueva doctrina se la denominó Encarnacionismo. Esta nueva concepción de la naturaleza de Cristo trajo aparejados varios problemas teológicos, ya que se discutió si en Cristo existía una naturaleza divina o una humana, o bien ambas, y si esto era así, se discutió la relación entre ambas (fundidas en una sola naturaleza, completamente separadas, o relacionadas de alguna manera).

El Encarnacionismo prendió fuertemente en el mundo gentil, y especialmente en el occidente del Imperio romano, mientras que las iglesias orientales defendían nociones más cercanas al Adopcionismo. Arrio había sido discípulo de Pablo de Samosata, un predicador oriental del Siglo III, y creía que Cristo era una criatura y no parte del Creador, aunque concedía que había sido la primera criatura formada por el Creador. Es decir, mantenía una posición intermedia, aunque más inclinada al Adopcionismo tradicional.

En la lucha de los encarnacionistas contra los arrianos hay varios factores a tomar en cuenta, como trasfondo de la discusión doctrinal:

Había una lucha de poder entre la Iglesia de Roma y las iglesias orientales, en una época en que la supremacía de la primera no estaba bien asentada todavía. Las iglesias orientales apoyaron a Arrio, mientras que las occidentales tendieron a apoyar a los encarnacionistas.
Pablo de Samosata había sido apoyado por la reina Zenobia de Palmira, enemiga mortal del Imperio Romano, y el Emperador tendía a apoyar el Encarnacionismo.
Por razones psicológicas, el Encarnacionismo gustaba más a las clases acomodadas del Imperio (que vivían en Grecia o Roma), mientras que el Adopcionismo gustaba más a las clases empobrecidas (las que predominaban en las regiones orientales del Imperio).

Finalmente, en el Concilio de Nicea del año 325 se aprobó el credo propuesto por Eusebio de Cesarea, y la cerrada defensa del Encarnacionismo hecha por Atanasio consiguió incluso el destierro de Arrio. Cuando éste fue perdonado el año 336, murió en misteriosas circunstancias (probablemente envenenado). La disputa entre encarnacionistas y arrianos iba a durar durante todo el Siglo IV, llegando incluso a haber Emperadores arrianos. El primer rey visigodo que se hizo arriano fue Ulfila. Pero después del Concilio de Calcedonia del año 381, el Arrianismo fue finalmente condenado. Esta herejía se refugió entonces entre los germanos, entre quienes sería fuerte hasta el Siglo VI. El último rey germano en abandonar el Arrianismo fue Leovigildo, rey de los visigodos, el año 585. Su hijo Recaredo se hizo católico en 589.

El material recogido en este artículo procede de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, bajo la licencia GFDL.