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Dora la Cordobesita

De Ateneo de Córdoba
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Dolores Castro Ruiz conocida como Dora la Cordobesita o de una forma más familiar "La Niña", nace en la ciudad Califal el 22 de mayo de 1902 en el castizo barrio de San Lorenzo.

Desde muy pequeña sintió gran vocación por el arte de la canción en su versión del cuplé andaluz. A los ocho años la conoció el empresario cordobés Antonio Cabrera Díaz, subiéndola al escenario en el año 1914 por primera vez en el desaparecido Salón Ramírez, siendo presentada por la famosa Amalia Molina, cuyo estilo imitaba Dora.

Sus triunfos la lanzaron a lo grande por todos los principales teatros de Andalucía y España, actuando en muchas ocasiones en los sevillanos Lloréis e Imperial así como el Teatro Principal de Cádiz, en el Teatro Cervante de Granada, el Gran Teatro de Córdoba, en estos dos últimos, obtuvo su mayor popularidad, también fue a Jerez, Bilbao o Barcelona, etc. Las actuaciones las realizaba como tonadillera en el conocido espectáculo "Lo mejor de Córdoba" entre otros montajes. Posteriormente en el año 1923 actuó en el nuevo teatro Duque de Rivas de Córdoba antes denominado Teatro Circo y también Parque Recreativo. Su presentación en Madrid -año 1919-lo realiza en famoso Teatro Romea situado en al calle Carretas, donde se pagaba a las cupletistas uno de los mayores caché, concretamente 500 pesetas por noche.

Sus actuaciones la hicieron famosa al interpretar toreo de salón con pases a diestro y siniestro, al unisono, cantaba un pasodoble elogiando los valores taurinos de Joselito y Belmonte, acompañado con el delirio y éxtasis desbordante del público, que no cesaba de jalearla en continuos "olés" en razón al arte y gracia que derrochaba, todo ello, enardecido por el buen tipo y belleza que ostentaba. Hizo populares numerosas canciones entre ellas: “La rosa de los calés”, “Cruz de Mayo cordobesa”, “Yunque y martillo” o “Nativa de Faraón”; la mayoría eran partituras del maestro Font de Anta, por el que la singular Dora sentía verdadera veneración.

Se puede decir que fue una del las principales tonadilleras de los años veinte, donde el "cuplé" tuvo su época dorada. La prensa de su época, tanto de periódicos como revistas, seguían con fervor las galas de Dora dando puntual información de sus éxitos, convirtiéndola en una referencia para todas aquellas jovencitas que tenía aspiraciones por entrar en el mundo de la "farándula". Eran tan pegadizas las coplas, que éstas, tatareaban sus canciones e igualmente las cantaban las vecinas de los patios compartidos en sus lavaderos o cocinas comunes, aquellos lugares tan frecuentes en las casas de los barrios castizos de toda Andalucía.

A principios de los años veinte, su empresario le presenta en Madrid a su paisano el pintor Julio Romero de Torres -que ya tenía referencias de ella- al verla, queda prendado de su belleza y le propone tomala como modelo para realizar diferentes cuadros, en entre ellos, "A la espada de una Guitarra" y el famoso Anís "La Cordobesa", pintura hecha para publicidad. Fue modelo del gran artista pictórico hasta el año 1925.

En pleno éxito, Dora conoce al matador de toros Manuel Jiménez "Chicuelo", ambos quedaron prendados el uno del otro, demostrando su amor al formalizar su noviazgo en la Feria del Corpus de Granada del año 1924, que tras varios años del mismo se llegó a plasmar en matrimonio. La ceremonia se celebró el 10 de noviembre de 1927 en la Iglesia Hospital de San Jacinto llamada de Los Dolores, en la artística plaza de Capuchinos o del Cristo de los Faroles. Dora lucía un elegante traje de seda blanco a media pierna, velo largo de Chantilly, con adornos de azahar, medias y zapatos a juego, todo este conjunto realzaba su belleza. Chicuelo vestía traje negro, sombrero de ala ancha y camisa de pechera encanutada con botonadura de oro, completada con pedrería. Así se presentaron radiantes ante el público, que se congregó multitudinariamente para ver al matador de toros sevillano y a la cupletista cordobesa, todo un símbolo de unión de dos artes diferente llenos de andalucismo. Fue madrina la madre de torero y padrino el empresario Antonio Cabrera Díaz. Celebróse un banquete en casa de la novia, donde participaron numerosos invitados tanto de la capital cordobesa como sevillana. A partir de ese momento Dora se estableció en su nueva residencia de Sevilla en la popular Alameda de Hércules en el chalet que fuera de Joselito El Gallo. "Chicuelo" anunció que su esposa se retira de los escenarios para atender sus menesteres familiares. No dejó de visitar Córdoba con frecuencia, en especial para ver a la Virgen de los Dolores de la cual era muy devota.

Dora no volvió nunca más a un escenario, a pesar de las tentadoras ofertas que recibía de los empresarios. Ella comentó las siguientes palabras sobre unas insinuaciones irónicas hechas en relación al tema: - Sólo me da pena separarme de mi padrino. Fue mi maestro, mi consejero y mi padre. Se refería al que había sido su protector y mentor Antonio Cabrera. Llegó a ser una esposa enamorada de su marido, y se comportó como una excelente madre hacia sus seis hijos, entre ellos Rafael y Manuel que continuaron la carrera torera con el sobrenombre de los “Chicuelos”.

Muere el 25 de abril de 1965, estando enterrada en el panteón familiar de los “Chicuelos” en el cementerio sevillano de San Fernando.

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