Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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En veladura

De Ateneo de Córdoba
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Parece que la veladura es recurso que nos facilita la pérdida en el tiempo y nos evita el engorroso dato concreto. Aquello de que somos algo así como nuestros recuerdos dichos por el maestro jerezano de la escritura Caballero Bonald bien podría servirme de coartada perfecta para referirme a retazos de mi propia historia personal en relación con gentes entrañables a las que me até sentimentalmente. Dicho así de un tirón parece más fácil que no se nublen los pensamientos, cuando se impone una elemental síntesis.

Es lo cierto que el conocimiento primero de Antonio Perea lo tuve allá por los setenta a través de dos alumnos entrañables de COU del Instituto Averroes, Juan Matas y Rafael Calero, muy sensibilizados con el lacerante paro y el movimiento obrero y asambleario. Hubo como un paréntesis desde ese recuerdo inicial hasta que conocí el intento de elaboración de una cultura popular y liberadora en un barrio marginado; otra vez Antonio y un Ateneo, el Casablanca, que planteaba con la colaboración entusiasta de niños del barrio toda una serie de actividades y representaciones que llegaron a adquirir gran relieve; Antonio hubo de convertirse desde ese momento en una especie de Padre Bonifacio secularizado y lejos de devociones sacrosantas. Llegaron después las distinciones, y por qué no una fiambrera de plata para celebrar públicamente lo que entendía el Ateneo digno de resaltar. También estuvo por allí el amigo Paco del antiguo Moka que hubo de ceder como asidero fiel la Cafetería Tendillas de la calle Morería, que luego hubo de pasar por tantas manos y tantas denominaciones de origen.

Queda lejos y borroso el día en que firmamos el nacimiento del Ateneo de Córdoba. Pocas personas se sustrajeron a la tentación de buscarle filiaciones para ver quien estaba detrás, tal vez consecuencia aún de esa clandestinidad que nos aconsejaba estar despiertos por si había ideas aviesas de alguien que siguiera fiel a la larga y duradera noche que hubimos de atravesar. Es lo cierto que se pobló de gentes y de ideas y que hubo mucha espontaneidad siempre, eso sí con un buen norte. Los ciclos en torno a la vida en la ciudad con figuras que eran un lujo para esta ciudad que tanto sabe de silencios, como Luis Sánchez Corral, José Luis Casas, Dionisio Ortiz… y tantas otras personas que hablaron de la vida del asociacionismo, de la juventud, del urbanismo o de la cultura.

Se han sucedido de entonces acá ciclos de cine, de letras flamencas, de peñas y aficionados flamencos. Se han editado libros, revistas, se han promovido homenajes a cantaores aficionados que tenían derecho a sus minutos de gloria en el compacto Venero Flamenco en Bodegas Campos, lecturas poéticas …; siempre con un respeto reverencial a todo tipo de gentes y sin ceder al desaliento en el que podía ser fácil caer, frente al sistematismo y la cerebralidad de una cultura organizada de un mundo planificado y tan globalizado como para ordeñar la leche que han de sacar de sus ubres las pacíficas vacas del mal llamado -a juicio de algún que otro geógrafo- Valle de los Pedroches.

Es de justicia celebrar desde estas líneas desaliñadas y sin vocación de estilo la bonhomía de la familia Campos. Y también los indudables aciertos del añorado concurso Campos de guitarra, por el que han pasado guitarristas que son una seria apuesta de futuro, o la concesión de la Fiambrera a artistas tan señalados como Juan Diego, María Galiana o Joan Manuel Serrat. La acción benefactora del Ateneo de Córdoba en la ciudad es indiscutible y cabe confiar en que se haga público reconocimiento de ello a la ciudadanía en general; para ello parece necesario vencer de una vez por todas ciertas resistencias que no alcanzamos a comprender.
Juan Pérez Cubillo (Ateneísta)