Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Miércoles, 18 a las 19:00 horas, tertulia poética a cargo de Carlos Clementson. Sede del Ateneo.

Jueves 19, a las 21:00 horas, inicio fase de selección del VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
del Ateneo de Córdoba
. Sitio: Peña Rincón Flamenco (Avenida de Trassierra).

Club de Lectura Café con Letras del Ateneo, próximo libro a comentar
para noviembre "La canción de Dorotea", de Rosa Regás.



CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.

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Gonzalo Góngora Navarro

De Ateneo de Córdoba
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Nació en Andújar (Jaén) tierra de El Gallina, allá por 1928. Ateneista y secretario de la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Córdoba. Con apenas tres meses de vida su familia se trasladó a Córdoba, por lo que podemos considerarlo como cordobés, aunque en su partida de nacimiento figure la ciudad jiennense. Vivió su infancia en la popular y festera calle Montero y otras del corazón histórico de la ciudad donde de niño compartió los juegos de aquella época y especialmente el toro, por su cercanía al barrio de los toreros, santa Marina, con los Zuritos, con todos los pertrechos.

Su afición al flamenco nace muy temprano y en plena guerra civil, con ocho o nueve años, ya le gustaba escuchar el cante que oía desde la puerta de la calle en una taberna de la calle Moriscos. Llamó la atención de aquellos contertulios su desmedido interés y en unión de su amigo, un tío de nuestro Manuel Caballero, les hicieron entrar y sentarlos en una mesa del rincón donde les invitaron a una gaseosa.

Recuerda el ambiente de cante a nudillos sobre las mesas que había algunos días en la taberna y el primer fandanguillo que aprendió era este con una letra apropiada al momento histórico:

Tengo un hermano con los rojos
y otro con los nacionales.
Se dan tiros uno a otro
y la que sufre es mi madre.

Al contar con una radio en casa seguía con atención los discos dedicados y, más adelante, la presencia de los espectáculos de las famosas "troupes" que visitaban Córdoba. Cine Alcázar, Plaza de Toros, Casa Pepe el Habanero,...

Como empleado altamente cualificado de la Compañía Sevillana de Electricidad fue trasladado a Alcolea del Río (Sevilla) y desde el primer día en que llegó fue descubierta su afición, al escucharle en una taberna un buen aficionado el Romance a la muerte de Manolete.

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Minera interpretada por Gonzalo Góngora Navarro. Al toque ??. Pulsa para escucharlo

Como es lógico, de momento quedó integrado en aquel grupo que tenía muy buen ambiente flamenco y con ellos recorrió los pueblos limítrofes, siempre y cuando pudiera estar localizado para el desempeño de su labor profesional. Cuando no era posible los reunía en el lugar de su trabajo y así fue asimilando los distintos aires de aquella zona durante cinco años.

Trasladado a la subestación de Casillas (Córdoba), donde permaneció tres años, hasta su cierre, tuvo ocasión para contactar de nuevo con la afición cordobesa, pero otro traslado profesional lo envió a Sevilla capital. en su residencia de San Lázaro conoció a muchos flamencos sevillanos que se reunían en el bar Colonia, sobre todo los sábados, y especialmente a grandes artistas como El Sevillano, que vivía por allí, a Chocolate, El Chozas y otros con los que departió muchísimos ratos de buen flamenco, a puerta cerrada.

De nuevo la profesión le hace peregrinar por media Andalucía, las provincias de Córdoba, Málaga, Jaén, Granada y Almería le propiciarán un profundo conocimiento de todos los aires flamencos, que irá poniendo en práctica en cuantas ocasiones se le presenten, siempre entre amigos y pequeñas reuniones. Curiosamente, el día que Gonzalo contrajo matrimonio con Manuela, la Manuela de su alma como él dice, hizo traer a un amigo que tocaba la guitarra y ante al asombro de su padre cuando lo vio llegar, le hizo unos cantes de Almería para recordarle la tierra de su nacimiento.

Todos sois testigos de sus intervenciones en la Peña Flamenca de Córdoba, en las Navidades Flamencas celebradas en Bodegas Campos, la inauguración de la Sacristía,... Parece ser que la primera vez que Gonzalo Góngora cantó ante un público mayoritario fue en la Peña Flamenca Manolo Caracol de Montalbán, donde yo lo saqué al escenario y no tuvo reparos en dejarse oír en la Francia, en Nimes, cuando el congreso de flamenco.

Sus derroteros flamencos se inclinan principalmente por Manolo Caracol, Chocolate y Terremoto, aparte de Fosforito al que sitúa como algo especial, y para encontrarse arranca con el fandango de Huelva en la versión de Paco Toronjo, sintiendo el poco reconocimiento dado a ese gran artista. Cuando Gonzalo canta es exigente con la guitarra y tiene la valentía de parar al acompañante si entre falseta y falseta no le da buena entrada.

No se conforma sólo con cantar sino que es capaz de hacer docencia flamenca y se vio obligado a hacerla cuando una noche en la Costa, mientras cenaba, oyó cantar a un jovenzuelo que, aunque tenía buena voz, no tenía ni idea de lo que estaba cantando y así se lo hizo saber al camarero, que resultó pariente o amigo suyo y al que no le sentó nada bien, espetándole ¿usted lo haría mejor?. Como no quiso entablar conversación, a los pocos días volvió al lugar llevando varios casetes para que el incipiente artista profundizara y aprendiera, regalándole además un reproductor que llevaba en el coche. Y para quedarse tranquilo llamó al guitarrista del local y le hizo varios cantes para que vieran que sabía de sobra lo que se traía entre manos. En otra ocasión que pasó por allí preguntó por el chaval y le dijeron que había aprendido mucho y que estaba cantando muy bien.

Sería obvio resaltar su labor en la Peña Flamenca de Córdoba, donde ingresó en 1980 y al poco tiempo ya estuvo metido como vocal en la junta directiva, después la vicepresidencia y la máxima responsabilidad durante muchos años, reincidiendo en el cargo tras dejarlo Manuel Caballero Llamas y Francisco del Cid García por lo que, sin temor a equivocarme, es el presidente más veterano por edad y años de ejercicio.

Gonzalo Góngora conoce como nadie el trabajo en pro del arte flamenco, las dificultades y penurias económicas para organizar algo, y mucho más una semana cultural con su revista correspondiente y cualquier acto de la peña al que se sobrepone con entusiasmo e ilusión pese a sus años.

Esta noche se ha cumplido su deseo porque desde que se empezó a organizar este ciclo ha llovido bastante y él tenía el temor de que, cuando llegara este momento, no iba a poder abrir la boca. Su cante, el trabajo de la peña y los cuidados de su Manuela le mantienen activo y dispuesto para sentarse en la silla al lado de la guitarra, pues sin ellos seguro que en lugar de la silla ocuparía un cómodo sillón. José Arias Espejo, Venero Flamenco en Bodegas Campos (col. Arca del Ateneo.

Galería de imágenes

Gonzalo Góngora Navarro es socio del Ateneo de Córdoba, aquí puede acceder a su espacio reservado.
Recibió el Jacobino de Plata en el año 2007 concedido por el Ateneo de Córdoba.
El material recogido en este artículo procede de una entrada de Cordobapedia, bajo licencia GFDL, previamente cedido por el Ateneo de Córdoba para su edición en Cordobapedia.