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María Teresa López "La Chiquita Piconera"

De Ateneo de Córdoba
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Nació en Buenos Aires (Argentina) el 11 de septiembre de 1913 y falleció en Palma del Río el 26 de mayo de 2003.

Una humilde habitación con fondo ambientado en un nocturno de la ribera cordobesa. Una jovencísima mujer sentada en una silla de anea, en posición de remover con un badil en un brasero de cobre, viste falda marrón y blusa clara que, coquetamente, deja el hombro izquierdo desnudo, justo hasta mostrar parte del nacimiento de los senos; y la postura despreocupada e ingenua de las piernas abiertas de la protagonista luciendo unas bien ajustadas medias de seda, sujetas por unas ligas color naranja conforman una de las mejores obras pictóricas de Julio Romero de Torres y la que le daría el nombre por el que mundialmente es conocida María Teresa López González, "La Chiquita Piconera".

Aunque nacida en Buenos Aires, siendo muy pequeñita se trasladó con su familia a esta ciudad donde fue una de las más relevantes cordobesas, ya que ella ha paseado con su belleza el nombre de Córdoba con un estilo muy personal. Sus ojos cándidos, profundos como la noche, su piel de bronce, su pelo endrino hicieron que el pintor cordobés viera en ella esa belleza que él consideraba el prototipo de la mujer de esta tierra, popularizándola en el cuadro que hizo para el anuncio de las bodegas Cruz Conde y que posteriormente se tomó para imprimir el billete de cien pesetas del Banco de España.

Contaba María Teresa López que cuando entró por primera vez al estudio de Julio Romero de Torres aun no había cumplido los ocho años de edad. Desde aquel mismo día en que él le hiciera su primer retrato, ya no dejaría de acudir al estudio. Según dice ella, los cuartos que le daba por posar venían muy bien para tapar algunos agujeros en la economía familiar. "Ese y no otro -ha acentuado esta admirada mujer- era por mi parte el motivo que me llevaba a posar". Con agrado, también especificó en su día que la familia del maestro la quería mucho, sobre todo la esposa de él, que la veía como la niña que era. Lo que indignó siempre a María Teresa López fueron las críticas y las coplas que basadas en mentiras circularon sobre ella.

Lo único que de toda esta historia, dijo, le hacía mucha gracia era cuando alguien se le acercaba con un billete de cien pesetas para que se lo firmara.

Además de aquel emblemático cuadro, Ángeles, Carmen, Bendición, Niña de la jarra y La monjita son algunas de las obras donde Julio Romero expresa con genial maestría la serena belleza de esta singular mujer a la que la vida, al margen de su famosa belleza, le deparó un camino de espinas, cuando podía haber sido de rosas. Cuando María Teresa posó para el cuadro que le diera su otro afamado nombre tenía 17 años.

Al cabo de mucho tiempo anclada en el olvido por la gran mayoría, en el año 2000 fue homenajeada en su tierra, algo que quizás se debería haber hecho antes. Después de esto, con casi noventa años, La Chiquita Piconera estuvo viviendo en una residencia de ancianos, en Palma del Río, donde falleció el 26 de mayo de 2003. Fue enterrada en el cementerio de El Carpio.

Otras Imágenes

El contenido de esta biografía incorpora material del libro Mujeres de Córdoba de la colección Arca del Ateneo, escrita por Rafaela Sánchez Cano.