Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Un homenaje

De Ateneo de Córdoba
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Homenaje a Fernando Serrano (1996)
Hay homenajes que se organizan para ayudar a la familia de un artista, como el de Camarón de la Isla; otros sirven para despedir a alguien de un grupo o de una sociedad, y están incluso contemplados en el contrato, como el de Butragueño; y muchos cuya finalidad es , si no poner rico al homenajeado, al menos engrosarle la cuenta, como los que se dan a los toreros.

Pero hay homenajes sin afanes crematísticos, y entre ellos, ninguno más lírico, entrañable y “minoritario” que el dedicado, no a quien cultiva la literatura en general, sino a quien es sencillamente poeta.

Por iniciativa del Ateneo de Córdoba y en el mes de abril, Fernando Serrano recibió un homenaje. El acto, celebrado en las Bodegas Marín de Fernán Núñez, estuvo libre de colores políticos y sólo asistieron las personas de buena voluntad –léase amigos, colaboradores, conocidos-, que resultaron ser en más número de lo que, a la vista de los intereses por los que este mundo nuestro se mueve, cabria esperar. La gente se desplazó a pie –quienes viven en Fernán Núñez- o en coche, desde los pueblos de la provincia o desde Córdoba, y el Ateneo dispuso un autocar. Asistieron Jacinto Mañas, María Rosal, Antonio Varo Baena, Matilde Cabello, Latino Salces, Antonio Flores, Balbina Prior, Manuel Lara Cantizani, Alfredo Jurado y otros más cuya enumeración sería demasiado prolija. Hizo la semblanza del poeta Francisco Carrasco, e intervino también Mercedes Castro, cerrando el acto el decano de los poetas presentes, Mario López, quien leyó sus propios poemas.

Entre aromas de vinos y lirios, en un ambiente distendido, todos departieron con todos y se vivió la iniciativa feliz de reconocerle a un hombre no sólo su poesía, sino la actitud continuada de su generosidad al reunir en los Cuadernos de Ulía cuarenta y nueve nombres de poetas cordobeses a lo largo de seis años: siete carpetas por siete cuadernos. Y ello con el más exquisito de los cuidados, con la ilustración de otros tantos pintores, sin subvenciones. No es usual en estos tiempos, en estos tiempos en que cada cual atiende únicamente a la promoción de su propia obra –atender a quien conviene, invitar a quien reseña, reseñar a quien organiza, publicar a quien dirige- haber dedicado parte de su tiempo, mucho tiempo, a una tarea como la de reunir a poetas por los que puede rastrearse la historia de la poesía cordobesa actual, con algunos rescates –memorables- de épocas anteriores, como es una parte de la Farsalia, de Lucano, traducida por Mariano Roldán, o las antologías de Juan Ugart, Ibn Suhayd o Juan Rejano.

Al amparo de las galerías flanqueadas por cubas, de los encuentros y del amigable departir transcurrió la jornada, sin que faltaran Florián Valentín, el maestro impresor de los talleres de Gráficas Flora, de Cabra, y las cartas o telegramas de algunos ausentes. Jorge Huertas editor fue, una vez más, el personaje entusiasta, entregado y constante, que reunió en un ramillete a poetas de toda edad, condición y nacimiento, desde la campiña a la sierra y la subbética. Y todo ello a la que escribía una poesía intimista, personal, abierta a su paisaje y a sus gentes –“este es mi pueblo”, repetía- a su vida y a nuestra mejor tradición, la que entronca con Bécquer, y con Cántico.
Juana Castro
Diario Córdoba, 2 de mayo de 1996