Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Jueves, 20 de febrero, 20:00 horas. Conferencia y Docurama:
“Campos de Concentración Nazis”, a cargo de Antonio Barragán Moriana
e “Hijos de Mauthausem. Tres generaciones del exilio cordobés”,
a cargo de José Barrios Gómiz y Christine Andreu. Sede del Ateneo.

Abierta la convocatoria para presentar candidaturas a las Fiambreras de Plata 2020. El plazo finaliza el 28 de febrero.

VII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo del XXXV Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo del VII Premio de Relato Rafael Mir.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Surcos

De Ateneo de Córdoba
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Surcos
Título Surcos
Cine Social - 2005
Cine Social - 2005

Ficha técnica
Dirección José Antonio Nieves Conde

Guión Natividad Zaro
Gonzalo Torrente Ballester
José Antonio Nieves Conde

Reparto Luis Peña
María Asquerino
Francisco Arenzana
Marisa de Leza
Ricardo Lucía
José Prada
Félix Dafauce
María Francés
Montserrat Carulla
José Guardiola
Marujita Díaz

Datos y cifras
País(es) España
Año 1984
Género Drama
Duración 100 minutos

Compañías
Productora Atenea Films
Distribución Chamartín

Reseña

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Hay películas a las que la concurrencia de un momento histórico determinado con un contenido moralmente ambiguo terminan por convertir en un caramelo envenenado: es el caso de Surcos, una película de inusual dureza para el tiempo y el lugar en que surgió (la negra y pobre España de 1951), y cuya acre moralina de fondo, ese mensaje profundamente reaccionario que pregona la necesidad de retornar a una Arcadia -campestre- de pureza, aun no corrompida por esos aires infectos que recorren la gran urbe, se vehícula a través de un retrato que nos enseña, con muy pocos tapujos (más bien, ninguno) la sordidez y la miseria de un país roto por la carcoma de la insania: la guerra incivil sembró, y vaya si recogió, vaya que sí...

Nieves Conde, su director, lleva a cabo un ejercicio cinematográfico de tremenda calidad, plenamente atravesado e imbuido de los principios técnicos y espirituales de esa corriente neorrealista que, proveniente de la cercana Italia, hacía furor en la época, proclamando la primacía de un cine en el que la mirada buscara el máximo grado de pureza, prescindiendo de artificios y haciendo un uso intensivo de elementos tomados directamente de ese mundo que se pretende llevar al celuloide. En ese sentido, podemos decir, con absoluta tranquilidad, que Surcos no desmerece en lo más mínimo a esas grandes películas que son sus coetáneas y que, posiblemente, debido a esos fenómenos reduccionistas a que el relato histórico se suele entregar, alcanzaron mucha mayor fama y difusión sin ostentar mayores méritos para ello.

La historia que nos cuenta ofrece, desde su simplicidad estructural, unas líneas de desarrollo muy claras, además de desplegadas siempre conforme a la solución argumental más previsible para cada uno de los casos (es decir, todos los personajes terminan viéndose abocados al final que, desde la perspectiva moralista de la historia, podemos vislumbrar sin mayores esfuerzos imaginativos); pero no por ello podemos hablar de una trama simplona, o de un dibujo de personajes excesivamente esquemático, porque, tras esa claridad, encontramos siempre líneas de fondo más oscuras e inquietantes, disquisiciones y alternativas en que la acción no se adentra, pero que se insinuan, a media voz o a media luz, insuflando a la película una especie de corriente subterránea que inquieta y desazona.

Pero, por encima de todo, lo que sobrecoge en Surcos es su ambientación, el marco en que plantea su acción: un Madrid devastado y en ruinas, no sólo físicas, sino también morales, en la cual sólo es viable la supervivencia desde el engaño, la trapacería y la puesta en almoneda de cualquier migaja, incluso la más insignificante, de dignidad. Ese retrato de la capital, que, por extensión, y aun con todas las reservas, podemos extrapolar a todo a un país, es lo que convierte a Surcos en una muestra magistral de cine a contracorriente, de cine que pone el corazón en un puño, de cine que conmueve: cine, en definitiva, de verdad.

Película reproducida en el Ciclo de Cine Social del año 2005.

Reseña elaborada por el socio de la Sección de Cine del Ateneo de Córdoba .