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Taifa de Toledo

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La Taifa de Toledo o Reino de Toledo fue una de las taifas de al-Ándalus que surge de la descomposición del Califato de Córdoba el 22 de julio de 1035 y finaliza con la conquista cristiana en 1085.

El reino taifa

Toledo conservaba su aureola de haber sido urbs regia visigoda, que los árabes perpetuaron llamándola madinat al-muluk. Tuvo gran importancia estratégica como capital de la Marca Media, pudiendo mantener frente a Córdoba una dependencia relativa hasta el siglo del Califato.

Independizada al producirse las guerras civiles de comienzos del XI, allí se adueñaron del poder algunos personajes de la ciudad, entre ellos el cadí Abú Bala Ya'is ibn Mubammad y algunos otros, entre los cuales citan las fuentes también a un Ibn Masarra, a un Abd al-Rahmn y a Abd al-Malik ibn Matiyo. Posiblemente descontentos los toledanos con los desacuerdos entre ellos y, en especial, del mal gobierno de este último, decidieron ofrecer el gobierno de la taifa al señor de Santaver, Abd al-Rabman ibn Dul-Nun, que les envió para hacerse cargo del poder a su hijo Ismail al-Zafir en torno a 1035.

Los Banu Dil-Nun eran una familia bereber de la tribu hawwara, llegados a la península en tiempos de la conquista islámica. Se establecieron en la cora de Santabariyya o Santaver y en el proceso de arabización de los siglos VIII-X cambiaron su etnia bereber de Zennún arabizándola en Banu Di-l-Nun. Durante todo ese tiempo fueron uno de los linajes más destacados de la Marca Media, citados por las fuentes por sus alzamientos frente al poder emiral y por sus alternativas sumisiones.

Volvieron a su autonomía con la decadencia del Califato durante el primer decenio del siglo XI: entonces, posiblemente, Abd al-Rahman ibn Dil-Nun logró que el califa Sulaiman al-Mustain (1009-1010 y 1013-1016) le otorgase el nombramiento como señor de Santaver, Huete, Uclés y Cuenca, llevando el título de Nasir al-Dawla. Este Abd al-Rahman confió en 1018 a su hijo Ismail el gobierno de Uclés y que luego, como ya se ha dicho, lo envió a Toledo.

Apogeo

El territorio de la Taifa de Toledo coincidía con las actuales provincias de Toledo, Ciudad Real, el norte de Albacete, Cáceres, Guadalajara (hasta la frontera con las tierras zaragozanas en Medinaceli), Madrid hasta la Sierra de Guadarrama y Cuenca.

Ismail al-Zafir fue el primer monarca de este linaje hasta 1043, luchando contra los cordobeses para mantener la independencia. Luego reinó Al-Mamún de Toledo, quien solicitó la ayuda de Fernando I de León y Castilla contra Sulaymán ben Hud al-Musta'in de Zaragoza; veinte años más tarde, los toledanos, atacados por Fernando, compraron su tranquilidad mediante el pago de parias.

Atacado a su vez Abd al-Malik ben Abd al-Aziz al-Mansur, régulo de Valencia desde 1061, prefirió pedir auxilio a Al-Mamún de Toledo antes que aceptar el control castellano, pero el rey de Toledo aprovechó para deponer al valenciano y anexionarse la taifa de Valencia en 1064, con la aquiescencia de Fernando I.

Toledanos y sevillanos aspiraban a unir a sus dominios la antigua capital del califato, que será agregada a la Taifa de Sevilla en 1070. El nuevo rey, Alfonso VI de León y Castilla, siguió una política de apoyo a todos contra todos en su exclusivo beneficio: con la ayuda de al-Mutamid de Sevilla derrotó al granadino Abd Allah y le obligó a pagar parias (1074), al tiempo que apoyaba a Al-Mamún de Toledo para que ocupara la Taifa de Córdoba en 1075.

Al-Mamún de Toledo se convirtió así en el rey más importante de la Taifa de Toledo, que en 1075 incluía Córdoba y Valencia. Ese mismo año fue envenenado en Córdoba y su nieto Al-Qádir asumió el gobierno de Toledo.

Fin del dominio musulmán

Al-Qádir en el 1075, se consideró lo suficientemente fuerte en sus dominios de Toledo—Córdoba—Valencia como para prescindir del castellano y expulsó de Toledo a los partidarios de la colaboración—sumisión con los cristianos; pero estos provocaron una revuelta en Valencia, que se declaró independiente bajo el mando de Abd al-Aziz, y Toledo, sin el apoyo de Castilla, perdió las tierras cordobesas en 1077, así como las provincias del sur de la región, y vio atacado su territorio por al-Mutawakkil de la Taifa de Badajoz.

Al-Qádir se vio, pues, forzado a pedir nuevamente la ayuda castellana y con ella se enajenó el apoyo de una gran parte de la población: por un lado estaban los musulmanes, que eran partidarios de una ruptura de la alianza con Castilla, y un acercamiento a los otros reinos musulmanes, y por otro, los mozárabes y judíos, partidarios de la alianza con Castilla e, incluso de la anexión. Así Al-Mutawakkil de Badajoz entró en la ciudad en 1080, mientras Al-Qádir se refugiaba en Cuenca.

Al-Qádir recuperó el trono en 1081 ya que Alfonso VI de León y Castilla decidió ayudarle a recuperar las tierras toledanas y valencianas a cambio de que Valencia fuese para Al-Qádir y Toledo para Alfonso.

Ante este acuerdo, los toledanos opuestos a la colaboración AlfonsoAl-Qádir (los musulmanes) solicitaron el apoyo de al-Muqtadir de Zaragoza, al-Mu'tamid de Sevilla y Al-Mutawakkil de Badajoz; mientras otra parte de la población, cansada de las continuas guerras (mozárabes y judíos), aceptaba la entrega de Toledo a Alfonso VI, siempre que este simulara tomarla por la fuerza, para evitar que los toledanos fueran acusados de traicionar la causa musulmana, conscientes de la pérdida de prestigio que supondría para el Islam la cesión de Toledo.

El cerco de la ciudad no impidió a Alfonso VI atacar las taifas de Zaragoza, Valencia y Sevilla, y el 6 de mayo de 1085, después de cuatro años de «asedio», Toledo se rendía pacíficamente, tras obtener garantías los musulmanes de que se respetarían sus personas y bienes y de que se les permitiría seguir en posesión de la mezquita mayor. Por su parte, los toledanos se comprometían a abandonar las fortalezas y el alcázar.

Dominio cristiano

El 25 de mayo de 1085, Alfonso VI de León y Castilla entró en la ciudad. En aquel momento, el reino de León y Castilla, considerado el heredero del reino visigodo de Toledo, tenía la intención de recuperar para sí la capital del antiguo reino visigodo. La conquista de la ciudad de Toledo dio pie a la inversión de fuerzas entre cristianos y musulmanes en la península, lo que llevaría finalmente a la conquista almorávide de las taifas tras solicitar estas su intervención como último recurso ante el poderío cristiano.

Arte en la Taifa de Toledo

  • Astrolabio de al-Sahlî, 1066 d. C. elaborado en el Taller de Toledo.
  • Arqueta de Palencia, 1050 d. C. elaborado en el Taller de Cuenca.

Referencias bibliográficas=

Libros

  • Izquierdo Benito, Ricardo (coord); Castilla-La Mancha medieval: II Etapa de dominio Musulmán (siglos VIII-XI) páginas 37-72 Izquierdo Benito, Ricardo, en especial La taifa de toledo. páginas 66-72. 2002 Almud, Ediciones de Castilla-La Mancha ISBN 84-932833-1-2
  • Clara Delgado Valero: Regreso a tulaytula: Guía del Toledo islámico: siglos VIII-XI. 1999. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ISBN 84-7788-201-0 ISBN 978-84-7788-201-5
  • Viguera, María Jesús; Los reinos de Taifas. 2007. RBA Coleccionables. ISBN 84-473-4815-6 (páginas 53-58)

Revistas

  • Boloix Gallardo, Bárbara.La taifa de Toledo en el siglo XI: Aproximación a sus límites y extensión territorial. Tulaytula: Revista de la Asociación de Amigos del Toledo Islámico, ISSN 1575-653X, Nº. 8, 2001, pags. 23-57[3]
  • David J. Wasserstein: The emergence of Taifa Kingdom of Toledo. Al-qantara: Revista de estudios árabes, ISSN 0211-3589, Vol. 21, Fasc. 1, 2000, pags. 17-56
  • Valero Herrera Ontañón, Bernabé Cabañero Subiza: La casa palacio del Temple de Toledo: Un monumento taifa recientemente recuperado. Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, ISSN 0213-1498, Nº 15, 2000, pags. 177-230
  • José Aguado Villalba: La cerámica taifa en Toledo. Revista del Instituto Egipcio de Estudios Islámicos, ISSN 1132-3485, Nº. 30, 1998 (Ejemplar dedicado a: Las ciudades del Andalus: Toledo), pags. 45-92

Enlaces externos

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