Ateneo de Córdoba. Calle Ángel Ganivet, número 3 local bajo.

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Convocatoria de la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria,
Jueves, 24 de enero a las 18:00 en primera convocatoria y 18:30 en segunda, en la Fundación Caja Rural del Sur, Avenida Ronda de los Tejares, nº 36.

Fallado el VI Premio de Relato Rafael Mir, el ganador ha sido el escritor y profesor cordobés Fernando Molero Campos con la obra titulada: RUISEÑORES DE FUEGO.

FALLADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Fallo XXXIV Premio de Poesía Juan Bernier
Fallo VI Premio de Relato Rafael Mir
Fallo VI Premio Agustín Gómez de Flamenco
Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2018
en el Real Círculo de la Amistad.

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El año cultural

De Ateneo de Córdoba
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No sé hasta qué punto puede afirmarse o negarse que Córdoba sea una ciudad de cultura, sobre todo si consideramos la enorme complejidad del hecho cultural.

Pero sí es cierto que hoy la situación es muy diferente a la de unas décadas atrás, cuando la oferta se limitaba a la cartelera cinematográfica, a alguna que otra conferencia y a poco más.

De todos es conocido que en los últimos años se han potenciado los generadores y han surgido otros nuevos centros promotores de ese “conjunto de conocimientos científicos, literarios, artísticos, religiosos... de una persona, de un pueblo o de una época” al que comúnmente llamamos cultura. La Universidad, el Hospital Universitario Reina Sofía y no pocos colectivos han venido a unirse a la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes –fundada en el año 1810- , a la Diputación Provincial, al Ayuntamiento, a la Obra Social y Cultural de CajaSur y a diversos organismos de las administraciones local, autonómica y estatal. Sin olvidar a otros colectivos tan prestigiosos como la Asociación de Amigos de la Ópera, la Asociación Lírica Cordobesa, la Asociación Provincial de Cronistas Oficiales, la Agrupación de Hermandades y Cofradías, la Asociación Arte, Arqueología e Historia o el Ateneo, ni a las casas regionales o a las peñas o galerías de arte o las librerías, ni a los diversos grupos poéticos y teatrales.

El año 2000, colista absoluto de un siglo y de un milenio, ha dejado su impronta en Córdoba en dos importantes hechos puntuales pletóricos de esperanza.

Uno es la apertura de una nueva y moderna librería, “Anaquel”, consecuencia de la desaparición de la emblemática librería “Luque” de la calle Gondomar y a cuyo frente se ha puesto uno de los mejores informadores bibliográficos que ha conocido esta ciudad: Paco Liso.

El otro, la puesta en marcha de las actividades de la Fundación Foros de Córdoba, feliz idea del conocido industrial Juan Machi, hoy ambiciosa empresa que capitanea el insigne cirujano Eugenio Arévalo y que ha irrumpido en el escenario cultural con una conferencia del ínclito escritor Antonio Gala.

Pero reseñadas, por ser de justicia, estas dos novedades, cabe decir que en el año 2000 se han sucedido, casi sin solución de continuidad y a veces simultáneamente, ediciones de libros, conferencias, congresos científicos, jornadas, conciertos, exposiciones artísticas –con predominio de las pictóricas-, tertulias literarias, representaciones teatrales y otras manifestaciones culturales, unas veces como exponentes del nivel científico alcanzado en la investigación y otras como actividades de divulgación, cuando no de expresión de la creatividad artística individual o colectiva.

En cuanto a publicaciones, son numerosos los libros que, junto a varias revistas y suplementos periodísticos han salido a la luz en el año de los tres ceros en Córdoba. Como ejemplos, el del doctor Manuel Concha sobre los pioneros en la cirugía del corazón o el de la Real Academia sobre la ciudad de Córdoba, a cargo de Julián García.

A la tradicional labor editorial de la Diputación, de CajaSur y de la Academia le ha seguido la de algunos ayuntamientos –como el de la capital y los de varios pueblos-, la de la Universidad, la del Ateneo, la de la Junta de Andalucía a través de sus delegaciones en Córdoba- y la de otras instituciones a menor escala.

En el mismo campo del libro, Córdoba no ha visto aumentado el número de sus bibliotecas, escaso a todas luces, aunque en determinadas épocas algunas de ellas amplían considerablemente sus horarios.

La Real Academia organiza sistemáticamente conferencias los jueves del periodo lectivo sobre temas muy diversos –arqueología, historia, medicina, biología, literatura... – y en esa tarea la acompañan otras instituciones. Piénsese en la Diputación, organizadora de congresos como el celebrado sobre el poeta pontanés Juan Rejano, o en el Ateneo, o en el Círculo de la Amistad, por citar sólo algunos.

No se han prodigado los conciertos, pese a contar Córdoba con un Conservatorio Superior de Música, que junto con CajaSur y con el Gran Teatro han brindado a los ciudadanos algunos de verdadera categoría.

La Semana Lírica, que ha superado la decena y media de ediciones, las actividades operísticas y las programaciones del Gran Teatro han llenado, casi en exclusiva, la oferta dramática de la ciudad en el pasado año.

Por lo que respecta a exposiciones artísticas, la actividad se ha centrado en la Diputación, en la Sala de Exposiciones Museísticas y otras salas de CajaSur, en el Colegio Oficial de Arquitectos, en el Círculo de la Amistad y en las galerías comerciales. Como ejemplos, la del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, la de Rafael Botí y sus maestros –Vázquez Díaz y Romero de Torres-, la de Alonso Cano y la de las recientes adquisiciones del Museo sevillano de Bellas Artes. No podemos pasar por alto el hecho de haber colgado en el Museo Julio Romero el cuadro “La Gracia”, por empeño encomiable de Rosa Aguilar, Angelina Costa y Mercedes Valverde.

Córdoba, en la que florecen los poetas como las amapolas al decir de un crítico del XIX, cuenta con diversos grupos y tertulias poético-literarias. Más de quince años llevan reuniéndose los miércoles en el Círculo de la Amistad los integrantes del colectivo “Wallada”, que editan la revista del mismo nombre. El caso no es único. Los premios literarios casi han estado reducidos al prestigioso “Ricardo Molina” que convoca el Ayuntamiento de la capital. Por lo que significan de timbre de gloria y de acicate económico es bueno señalar que pese al frecuente “toma y daca” al que nos tiene acostumbrados los organizadores, nuestros poetas han cosechado para Córdoba numerosos premios a todos los niveles en el último año.

La Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba que dirige Agustín Gómez, la Asociación Fotográfica Cordobesa y las actividades cinematográficas, como las que viene desarrollando Rafael Galisteo y la Filmoteca Andaluza, han llenado un segmento importante de la cultura en nuestra ciudad.

Pero la actividad vedette del año, en el campo cultural, ha sido la arqueológica, cosa nada sorprendente en una ciudad riquísima en yacimientos que últimamente ha intensificado su desarrollo urbanístico.

Dos notables efemérides se han dado cita en el último año del siglo XX. Nos referimos al quinto centenario del nacimiento de Carlos I de España y V de Alemania –nacido en Gante y muerto en Yuste- y al cuarto del mismo acontecimiento de la vida de Pedro Calderón de la Barca, uno de los mejores autores dramáticos españoles. La primera ha pasado en Córdoba sin pena ni gloria, de lo que se quejaba hace unos meses el historiador Rafael Vázquez. La segunda ha merecido un congreso convocado por el Ayuntamiento de Benamejí y un ciclo de conferencias organizado por la Real Academia de Córdoba.

Después de todo lo dicho, cabe pensar que Córdoba se abre con gozosas esperanzas culturales al siglo XXI, al tercer milenio, tras haber asistido al parto de dos nuevos diarios provinciales, ABC y El Día, que han venido a sumarse al Córdoba y al Diario de Andalucía (edición de Córdoba) y el semanario La Calle, lo que incrementará notablemente la pluralidad de voces tan necesario e incluso indispensable para forjar el criterio de cada lector y que ese criterio se acerque a la verdad.

Únase a ello el deseo de los cordobeses de la Fundación Antonio Gala comience sus tareas y las proyecte a la sociedad, de que la cultura deje de ser en parte una responsabilidad “impuesta” desde arriba para que “nazca” en la base y se desarrolle con el apoyo, que no con el dirigismo, de aquellas instituciones en las que la sociedad ha depositado tal responsabilidad, ineludible e irrenunciable.
Joaquín Criado Costa
En 2000. Un año de noticias de Córdoba. Agencia EFE 2001

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