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Francisco Giner de los Ríos

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Francisco Giner de los Ríos nació en Ronda, Málaga, el 10 de octubre de 1839 y murió en Madrid el 17 de febrero de 1915. Filósofo, pedagogo y ensayista. Discípulo de Julián Sanz del Río y fundador y director de la Institución Libre de Enseñanza.

Biografía

Nace en la ciudad de Ronda en el seno de una familia acomodada, lo cual le permite tener formación universitaria. Estudió Filosofía en Barcelona y Granada, trasladándose a Madrid en 1863, donde entraría en contacto y recibiría la influencia del profesor Julián Sanz del Río, como se sabe introductor en España del ideario krausista (de Karl Christian Friedrich Krause, 17811832); las ideas e influencia del Krausismo marcarán para siempre tanto el pensamiento como la obra de Giner de los Ríos. Obtiene la cátedra de Filosofía del Derecho y de Derecho Internacional de la Universidad de Madrid. Su carácter profundamente crítico, sus modos de enseñar y su ilimitada ilusión docente convertirán a Giner en una de las figuras obligadas del Madrid universitario. No dudará en enfrentarse abiertamente a ciertas ordenanzas atentatorias a la libertad de cátedra que habían sido adoptadas por el Ministro de Fomento, Marqués de Orovio, en 1875.

Como consecuencia de sus opiniones contrarias a las disposiciones del gobierno es expulsado de su cátedra, junto con amigos y discípulos, buena parte de los cuales compartirán desde ese instante los sueños transformadores de Giner de los Ríos. A raíz de los acontecimientos anteriores, pone en marcha una de las iniciativas que más han marcado la Educación de España.

Cierto que destacó como jurisconsulto y como pensador, pero será con la fundación de la Institución Libre de Enseñanza cuando salga a relucir el genial pedagogo que Giner llevaba dentro. Desde ese instante y hasta el final de sus días, don Francisco Giner de los Ríos se dedicará en cuerpo y alma a poner en práctica las líneas pedagógicas que definen la Institución: formación de hombres útiles a la sociedad, pero sobre todo hombres capaces de concebir un ideal; coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; racionalismo, libertad de cátedra y de investigación, libertad de textos y supresión de los exámenes memorísticos. En una palabra, una Escuela activa, neutra y no dogmática, basada en el método científico, que abarca toda la vida del hombre y que pretende la formación de hombres completos, abiertos a todos los ámbitos del saber humano. Giner opuso la libertad a la autoridad.

En 1881 es restituido en su cátedra. La Institución Libre de Enseñanza, bajo la dirección de Giner, continuará su andadura como modelo de calidad de enseñanza, no tardando en adquirir renombre nacional e internacional. Fundaciones de la ILE serán el Museo Pedagógico Nacional, las Colonias Escolares, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, futuro germen del CSIC, la Residencia de Estudiantes, la Dirección General de Primera Enseñanza, las Misiones Pedagógicas...

Esos eran los sueños de Giner y su contribución a la consecución de un país de personas libres dirigidas por personas libres y con preparación adecuada. Aunque la nómina de personalidades, alumnos y profesores en algún momento relacionados con la ILE o formados directamente en ella sería interminable, basten los nombres de Manuel Azaña, Julián Besteiro, José Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Buñuel, Unamuno, o Bosch Gimpera, para comprender la trascendencia que la iniciativa de este rondeño ha tenido en la historia reciente de España. Es un personaje clave por su influencia sobre los ideales ilustrados liberales, en el sentido francés (radical-laico), que sirvieron a la minoría intelectual republicana y, más tarde, a la izquierda revisionista.

Fue el continuador del Krausismo en el último tercio del siglo XIX y los primeros años del XX. Ejerció un influjo enorme sobre sus discípulos y renovó la vida intelectual española, la educación y aun la misma sensibilidad del país. También es visto como un precursor de la sociología jurídica.

En 1887 crea la Fundación Sierra-Pambley en Villablino.

Influencia

El propósito de Giner de los Rios fue regenerar el país a través de las conciencias, la revolución de las conciencias. Quería crear hombres íntegros, cultos y capaces, en base a la idea de que los cambios los producen los hombres y las ideas, no las rebeliones ni las guerras.

Tras la Guerra Civil Española todo lo que tenía que ver con Giner, puesto que era sinónimo de libertad, fue prohibido por el régimen franquista, lo que ha hecho que se pierda gran parte de su obra. Durante la dictadura la enseñanza pasó a estar controlada por la iglesia, haciendo que la mayoría de los seguidores de Giner desaparecieran. No obstante, existen algunos colegios en España que están retomando los principios pedagógicos de Giner adaptados a los nuevos tiempos.

Principios Pedagógicos

Comparan la pedagogía de Giner a la de una escuela socrática, en la que el profesor influye en sus alumnos no por su autoridad, sino por su conocimiento, su sabiduría. La relación entre los alumnos y el profesor era íntima, cercana, familiar, para así poder influir mejor en su conciencia. Era una escuela eminentemente práctica, en la que cada alumno tenía un cuaderno (y no un libro académico) con el que trabajaba. Los exámenes memorísticos no existían. Las excursiones eran frecuentes, a museos de todo tipo, a fábricas, al campo, etc. Estas excursiones llegaban a durar varios días incluso, y muchos antiguos alumnos las recordaban con gratitud. Una de las más recordadas era una que llevó a los alumnos andando desde Madrid a Lisboa.

Machado recuerda a Giner

Sirva de descripción de Giner este fragmento del panegírico que Antonio Machado le dedicó:

Era don Francisco Giner un hombre incapaz de mentir e incapaz de callar la verdad; pero su espíritu fino, delicado, no podía adoptar la forma tosca y violenta de la franqueza catalana, derivaba necesariamente hacia la ironía, una ironía desconcertante y cáustica, con la cual no pretendía nunca herir o denigrar a su prójimo, sino mejorarle. Como todos los grandes andaluces, era don Francisco la viva antítesis del andaluz de pandereta, del andaluz mueble, jactancioso, hiperbolizante y amigo de lo que brilla y de lo que truena. Carecía de vanidades, pero no de orgullo; convencido de ser, desdeñaba el aparentar. Era sencillo, austero hasta la santidad, amigo de las proporciones justas y de las medidas cabales. Era un místico, pero no contemplativo ni extático, sino laborioso y activo. Tenía el alma fundadora de Teresa de Ávila y de Iñigo de Loyola; pero él se adueñaba de los espíritus por la libertad y por el amor. Toda la España viva, joven y fecunda acabó por agruparse en torno al imán invisible de aquél alma tan fuerte y tan pura.

Obras

  • Lecciones sumarias de psicología (1874)
  • Principios de derecho natural (1875)
  • Estudios jurídicos y políticos (1875)
  • Estudios de literatura y arte (1876)
  • Estudios filosóficos y religiosos (1876)
  • Estudios sobre educación (1886)
  • Estética (1887) en Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano
  • Educación y Enseñanza (1889)
  • Resumen de filosofía del derecho (1898)
  • La persona social (1899)
  • Estudios de filosofía y sociología (1904)
  • Pedagogía universitaria (1905)
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