Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

ATENCIÓN QUEDAN SUSPENDIDOS TODOS LOS ACTOS Y ACTIVIDADES PROGRAMADAS. SE COMUNICARÁ SU REINICIO.

II JORNADAS CULTURALES FLAMENCAS “EL TOTO” DEL ATENEO DE CÓRDOBA.APLAZADAS

Viernes 13 de marzo, las 19:30 horas: Concierto Trío ARCAMO:
Libertad Arce (piano). Juan Carlos Carrillo (flauta). Mariló Moreno (clarinete). Lugar: Real Círculo de la Amistad.APLAZADO

Lunes 16 de marzo, 19:30 horas. Ciclo POETAS EN EL ATENEO: recitará el poeta malagueño José Sarria.
Presenta Manuel Gahete. Sede del Ateneo.APLAZADO

Jueves 19 de marzo. 19:30 en la sede del Ateneo. Conferencia de Pepe Carmona: "Preludios del toque en la Córdoba del siglo XIX".
Al cante: Lucía Leiva. A la guitarra: David Navarro.APLAZADO.

CONVOCADOS LOS PREMIOS LITERARIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

VIII Premio de Relato Rafael Mir.

XXXVI Premio de Poesía Juan Bernier.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2019, relación de homenajeados aquí.


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Manuel Rumí Cortés en nuestra memoria

De Ateneo de Córdoba
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Como si no admitiésemos su fatal desaparición desde aquel trágico 24 de junio de 2007, sus amigos, intentando sentirnos acompañados, nos unimos en un sólo sentimiento deseando perpetuarlo en nuestra memoria al hilo de la primera manifestación pública que el Ateneo de Córdoba convocara. Ello, durante octubre y noviembre de 2008, con la puntual colaboración de la Federación Provincial de Peñas Flamencas.

Ahora, reposadamente, una vez recogido el fruto de aquellos encuentros flamencos en su honor, se culmina una compilada publicación sonora gracias a la disposición de peñistas amigos, con su cante y toque, grabada al hilo del acto para su reproducción electrónica en un CD, denominado Venero Flamenco 2, y el patrocinio de la Diputación de Córdoba, presentándose el día 23 de febrero de 2011 en la Sala Flamenca de Bodegas Campos, complaciéndonos de nuevo de evocarlo, poniendo de actualidad permanente la imborrable huella dejada con su siempre fugaz, pero honda, presencia en nuestra vida.

En los años acumulados por quien esto manifiesta, son muchos lo hitos que ha creído presenciar como afortunado observador, algunas veces de modo circunstancial, y otras atraído por las figuras humanas que con su sola impronta los propulsaban; en el caso de Manuel Rumí además, co-protagonizado con su locuaz presencia. Así, acuden a mi mente muchos encuentros en torno al flamenco situados en unos momentos históricos efervescentes, donde primordialmente privaba el neoclasicismo desprendido desde el Concurso Nacional de Cante Jondo de 1956 en Córdoba, impuesto por la pujante afición que tantos frutos dieran en las décadas de los 70 a los 90 del pasado siglo.

Luengos festivales y recitales, multitudinarios las más de las veces, a lo largo de toda la provincia cordobesa en lugares amplios para tal menester y, más recogidos e íntimos, en los muchos foros peñísticos que fueron proliferando desde entonces para componer la pequeña historia de cada día. A la sazón, colectivos de solera como Rincón del Cante, la Flamenca de Córdoba, El Rincón Flamenco, La Peña Fosforito..., entre otros de la capital y provincia, y, llegado 1980, la Luis de Córdoba de Posadas, fundada por un puñado de inquietos entre los que se hallara el añorado Manolo, donde, después, ocupando la presidencia durante un prolífico periodo de años, tener oportunidad de dar salida a su creatividad y sentido imaginativo, aportando la necesaria recreación que sostendrá y alimentará la vitalidad de cualquier colectivo reunido en torno a su afición.

Todo como fruto de su desbordado amor por el flamenco, capaz de abocarle a contribuir generosamente en cuantas actividades propiciaran el logro que su querencia le demandara. Unas notas y compases prometedores, lamentablemente interrumpidos cuando su currículo más se ensanchaba, discurriendo en paralelo y cruzándose con la imparable actualidad de tantas figuras del toque, el cante, el baile, y el asociacionismo de los amantes del arte que irrumpiera en las postrimerías del llamado siglo de las luces, y se decantara y acomodara más adelante a través de El Planeta, El Fillo, Silverio y tantos otros míticos nombres que, con el devenir de los tiempos, prendería en el gusto de muchos y, entre éstos, el de Manuel Rumí.

Muchas vivencias que le permitirían compartir el palpitar de momentos clave junto a artistas y destacados aficionados que estarían cerca. Una extensa nómina, sin duda, compuesta con lo mejor de cada momento. De ahí, cómo no recordar aquellos añorados años donde las vibraciones del flamenco estaban en pleno fulgor en la misma vía pública; ni decir los medios de comunicación que se sumaban a difundirlo a pie de obra, desde los propios concursos hasta convocatorias populares que abrían de par en par sus puertas para que los aficionados más animosos se probaran en la palestra de turno, ante un jurado que no desmereciese, donde sin duda estaría él, animando a tanto ilusionado aspirante.

Tiempos de esplendor para una pléyade de jóvenes deseosos de emular a los grandes, donde surgirían nombres como los de Luis Pérez Cardoso Luis de Córdoba, y Manuel Moreno El Pele, pronto formando parte de ellos. Rafael Mesa El Guerra, Churumbaque, Lucas de Écija, Curro Díaz, El Chaparro, saga como la de los hermanos Ordóñez –Rafael, Ángel, y El Porrito-, Morenín, Antonio García El Califa, Antonio de Patrocinio, El Séneca, Antonio Muñoz El Toto, Joaquín Garrido, entre otros, al cante. Con los Tomate –desde el tío-abuelo hasta el nieto-, Merengue de Córdoba, Rafael Trenas, Manuel Silveria, Vicente Amigo, José Antonio Rodríguez, -éstos dos últimos, más jóvenes, formando parte en la actualidad de la elite-, Paco Serrano, Luis Calderito, todos colocando el listón en todo lo alto con su sonanta.

Estos primeros brotes, hoy dando frutos, abundaron para que esa generación de Manuel Rumí lograse en pocos años disfrutar y ser propagadora para el advenimiento de una más amplia cosecha de nombres que, cerca de aquéllos y contagiados a su vez, respondieran con un satisfactorio nivel de ejecución manifestando tanto el cante, toque, y baile, no porque a sus coetáneos y naturales les hubiese cegado el chovinismo, sino por las abundantes muestras de reconocimientos conseguidos a cuenta de insoslayables méritos, por doquier, derrochados.

Allí estarían, la mayoría queridos amigos de él; Manuel Rumí sería uno de esos raros seres humanos que podría arrogarse el prurito de no tener nada más que amigos, pues, una vez conocida su bonhomía, la impresión evitaría demorarse en engrosar la lista de aquéllos, y, a su vez, buenos aficionados con facultades sobradas para mostrar su buen hacer en las tablas, ya acordándose del sentimiento del levante flamenco, ya los palos más jondos demandados por los exigentes que miran a la baja Andalucía.

Así, en su Memorial, ellos se prestarían los primeros para enviarle hasta el parnaso donde nuestro amigo se halle, su personal homenaje en coplas brindadas a través de toda la panoplia de sentidos cantes que nos retrotraen a tantos momentos junto a él. Ahí, quedan para el recuerdo, las voces de Pepe Toscano, Rafael López Recio, Paco Dios, Manuel Caballero, Eduardo Tarifa, Enrique Heredia, Manuel Bascón, Diego El Fragua, Justo Roldán, Manolo del Rosal, y las notas de la bajañí de Rafael Trenas, Ángel Mata, Juan Expósito, y Laura González. Más los que con su prosa y poética, en emocionado verbo, no quisieron dejar pasar la ocasión de evocarlo.
Baldomero Pardo
Invierno, 2011