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VIII Encuentro de Ateneos de Andalucía en Córdoba

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CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA:

Bases XXXIII Premio de Poesía Juan Bernier
Bases V Premio de Relato Rafael Mir
Bases VI Premio Agustín Gómez de Flamenco


Entregadas las Fiambreras de Plata Año 2017
en el Real Círculo de la Amistad.








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Sevilla (de Ángeles Asensio)

De Ateneo de Córdoba
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Capital de Andalucía, se cree que fue fundada por lo Tartessos en el siglo VIII adC. sobre un alto de la vega y campiña del río Guadalquivir. Más tarde vinieron Fenicios, Griegos, y Cartagineses, y en el 205 a.C. los Romanos que le dieron un auge especial a su puerto y nos dejaron edificaciones como la Giralda, Torre del Oro, o El Alcázar. También nos llegan los Musulmanes de los que aún se conservan monumentos de exótica arquitectura, y en el siglo XII los Almorávides. El Cristianismo llega en 1492 y Sevilla vivió una época de enorme esplendor y riqueza con el descubrimiento de América en 1493, que tuvieron que fundar “La Casa de Contratación” para controlar las riquezas que de allí venían. Hoy día Sevilla es un destacado centro de negocios y servicios, y cuenta para el turismo con una amplia oferta de plazas hoteleras, museos, teatros, parques (como el Natural de Doñana patrimonio de la humanidad que comparte con Huelva), lugares de ocio, fiestas declaradas de interés turístico internacional, muchos “tablaos” y lugares típicos, etc, etc., como para no decepcionarte.

Lugares de interés:

  • Catedral
  • Torre del Oro
  • Real Alcázar
  • Barrio Sta. Cruz
  • Plaza de España
  • Plaza de toros
  • Recinto de la Expo


Entre sus numerosos personajes, podemos mencionar:

y multitud de poetas que podéis ver aquí:

http://www.apoloybaco.com/PoetasdeSevilla.htm

Gastronomía:

  • aceitunas sevillanas
  • hortiguillas de mar
  • Gazpacho Andaluz


Poemas que nos la recuerdan:

Para conocer Sevilla ¡Hay que beber manzanilla
y visitar Santa Cruz o Plaza de Doña Elvira!,
vestirse de faralaes en su feria tan castiza,
llevar en Semana Santa una peineta y mantilla.
Es tierra de señoritos, alazanes, romería,
de patios con muchas flores... Rejas, cortijo, ¡alegría!

Ángeles Asensio (Estrofa sacada de “ANDALUCÍA”)


Sevilla

Dora la mañana su luz
y la matiza de vejez,
así el aprendizaje
de tantos siglos resplandece
con su orla antigua de brocados
y pasamanería
bajo el falso dosel
de las nubes azules del incienso
y el salomónico retablo
de tan barroca cerería.
Sobre los suelos el último azahar

Francisco Basallote (De su libro "LIBRETA DEL CAMINANTE")


FERIA DE ABRIL

Pasó montado a caballo
cuando lo vi desde lejos,
el me miró de soslayo
bajo el ala del sombrero
y yo seguí por mi lado
cogiendo un paso ligero.
¡Ay madre como miraron aquellos ojazos negros!
Caireles de terciopelo
en el chalequillo corto,
estrellas en la mirada
que me deslumbran de pronto…
y es tanto el calor que siento
que sin querer me sonrojo.
Madre, ¡con su mirada me levantó aquél sofoco!
Notó lo que yo sentía
y se bajó del caballo
sin soltarse de la brida
para decirme un halago;
al requiebro y la sonrisa
sin pensarlo... yo me paro.
¡Y madre!, cómo latía mi corazón desbocado.
Era en la feria de Abril
cuando me invita, y le acepto
el ir montada en la grupa
de su caballo al paseo,
con mi traje de flamenca
y con mi flor en el pelo.
¡Que no sabes madre tú, como son sus ojos negros!

Ángeles Asensio


Paseo de caballos. Feria de Sevilla

¿Quién modelo así tu feria,
Sevilla en un santiamén?
¿Quién te modeló ese aire
de morena sencillez?
Justa y Rufina. Sus manos,
En su alfar, en su taller,
-macetas para tus flores,
Botijos para tu sed,
Pucheros para tu hambre-
Modeláronte a placer.
Itálicas y alfareras,
nimbada de luz la sien,
Con la palma entre las manos,
Con el león a los pies,
Si cual patronas te velan,
Velan tu feria también.
Feria que en su albero tiene
El mismo olor que el clavel
Y al paladar de las aguas
Ofrece un sabor de miel.
Murillo pintó sus ángeles
Mojando en ti su pincel,
Tierra de Sevilla en pétalos
Con nubes de rosicler.
Mil azucenas, mil brisas
Se columpian a la vez
Para mecer tu pereza con pendulazo vaivén.
¿Quién te imaginó, Sevilla,
Con tan rumboso cartel?
¿Quién emuló en tus mujeres
Su olor a rosas de té?
¿Quién amansó con su sangre
Pimienta, sal y clavel?
¡Guitarra, que es manzanilla,
Cante hondo que es jerez!
Del cante por soleares
Al bolero de Ravel…[…]

Adriano del Valle


Penitente en la Esperanza de Triana

Yo iba detrás de ti
Señora, una madrugada
Yo iba de penitente
con una cruz a la espalda.
Iba delante la cera
que el rostro te iluminaba
delante blancos claveles
que tu cara perfumaban
y delante iba la brisa
refrescándote la cara
Iba delante la estrella
delante la flor del alba,
y fue delante la luna
fue delante la mañana
y delante las saetas
que a porfía te cantaban
Iba delante el lucero
anunciando un sol en llamas,
delante una bambalina,
delante velas rizadas,
y la luz iba delante
con un color de Esperanza.
Delante los candeleros
con sus piropos de plata
iba delante el incienso
perfumándote la saya
y delante tu pañuelo
para secar tus pestañas
Y fue delante Sevilla,
delante toda Triana
todos gozando de luz
todos gozando la gracia,
todos gozando la gloria
de poderte ver la cara
Y no me pesó la cruz,
ni me hundió la madrugada,
ni el cansancio de la noche,
ni los cuchillos del alba...
Pero me hundió el ir detrás
sin poderte ver la cara.

Florencio Quintero


UN PATIO DE SEVILLA

Chorrea la gitanilla
por la cal de las paredes
que tiene tía Mercedes
en su patio de Sevilla;
la parra viene atrapando
con hojas rayos de sol,
alguno se va escapando
y provoca un tornasol,
mientras flores de azahar
prendidas del limonero
perfuman un costurero
donde suele tricotar,
su alfeizar en la ventana
luce alegre los “caireles”
con el verde en la persiana
y el rojo de los claveles.
Se va meciendo en el aire
un visillo desteñido
al fino encaje cosido
con la gracia y el donaire,
de la frágil buganvilla
que adorna su enredadera
cubriendo una barandilla
que sube por la escalera;
y en un recodo se ve,
el crucifijo, la mesa,
y un servicio de café
en porcelana francesa;
¡ay que alegre y que castizo
lucia desde el portal
tras la reja del umbral
ese alegre pasadizo!,
sonaba la campanilla
cuando se abría su reja,
y de forma tan sencilla
avisa, pero te deja
pasar sin ningún temor
por esa cancela abierta,
llegando hasta el interior
con sólo empujar la puerta.
Chorrean las gitanillas
por la cal de las paredes
de un patio que hay en Sevilla,
en casa de tía Mercedes.

Ángeles Asensio


Feria de Sevilla…

Sevilla– aire de luz y luz de aroma-
abre, en Abril como una flor radiante,
su corazón, sonoro y palpitante,
con un batir de alas de paloma.
Por doquiera la Giralda asoma
-alfil soberbio-, alerta y elegante,
señaladota del divino instante
en que a la tierra el cielo en brazos toma.
Para gozar el mágico momento,
para morir un poco al cotidiano
pensar y realizar la maravilla
De suspender el triste pensamiento,
tener es fuerza el lujo soberano
de una caseta de feria en Sevilla.

Manuel Machado


Diligencia de Carmona

Diligencia de Carmona,
La que por la vega pasas
Caminito de Sevilla
Con siete mulas castañas,
Cruza pronto los palmares
No hagas alto en las posadas,
Mira que tus huellas huelan
Siete ladrones de fama.
Diligencia de Carmona,
La de las mulas castañas.
Siete caballos caretos,
Siete retacos de plata,
Siete cupas de caireles,  :siete mantas jerezanas.
Siete pensamientos puestos
En siete locuras blancas.
Tragabuches, Juan Repiso,
Satanás y Malafacha,
José Candio y el Cencerro
Y el capitán Luís de Vargas,
De aquellos mas naturales
De la vega de Granada.
Siete caballos caretos
Los siete niños llevaban.
Echa vino montañés,
Que lo paga Luis de Vargas,
El que a los pobres socorre
Y a los ricos avasalla.
Ve y dile a los milicianos
Que la posta está robada
Y vamos con nuestras novias
Hacia Ecija la llana.
Echa vino montañés,
Que lo paga Luis de Vargas.

Fernando Villalón


Esta luz de Sevilla

Esta luz de Sevilla... Es el palacio
Donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho. La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio.
Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea,
a veces habla solo, a veces canta.
Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.
Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

Antonio Machado


autora: Ángeles Asensio